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¡INTENTOS DE ACCESO A LAS CUENTAS DE LOS PERIODISTAS EN X: ENTRE EL HOSTIGAMIENTO Y LA CIBERDELINCUENCIA!

Las solicitudes no autorizadas de restablecimiento de contraseña que recibieron periodistas y comunicadores mexicanos en X, no apuntan a un ciberataque, sino a posibles actos directos de hostigamiento e intimidación, asegura...

¡INTENTOS DE ACCESO A LAS CUENTAS DE LOS PERIODISTAS EN X: ENTRE EL HOSTIGAMIENTO Y LA CIBERDELINCUENCIA!

CIUDAD DE MÉXICO (Agencias).- Las solicitudes no autorizadas de restablecimiento de contraseña que recibieron periodistas y comunicadores mexicanos en X, no apuntan a un ciberataque, sino a posibles actos directos de hostigamiento e intimidación, asegura especialista.

¡PERIODISTAS MEXICANOS ALERTAN DE INTENTOS NO AUTORIZADOS PARA ACCEDER A SUS CUENTAS EN X!
Periodistas y comunicadores mexicanos alertaron este martes sobre una serie de solicitudes no autorizadas de restablecimiento de contraseña en sus cuentas de X, en una oleada que durante la mañana alcanzó a varios perfiles…

El 1 de septiembre, varias figuras dedicadas a la cobertura política, de seguridad y asuntos públicos, alertaron sobre una serie de intentos no autorizados para acceder a sus cuentas en X.

El columnista Héctor de Mauleón fue el primero en registrar al menos siete notificaciones de la plataforma solicitando el restablecimiento de su contraseña.

Periodistas como Leticia Robles de la Rosa, Ricardo Ravelo, Luis Chaparro, Jorge García Orozco, Itzel Cruz Alanís y Eliud Tapia, y el comunicador Chumel Torres, también denunciaron anomalías similares.

La ola de notificaciones no se limitó al gremio periodístico.

Ese mismo día, otros usuarios de X sin vínculo con la cobertura política o de seguridad reportaron haber recibido solicitudes de restablecimiento de contraseña sin haberlo solicitado, lo que indica que el fenómeno tuvo un alcance más amplio que el de los perfiles periodísticos identificados públicamente.

Sobre el origen técnico de la ola, Mridul Singhai, del equipo de ingeniería de producto de X, señaló que los atacantes parecían creer que, con la disponibilidad amplia de la función de pagos XMoney, podían obtener acceso no autorizado a las cuentas.

Afirmó que la empresa investigaba activamente el problema y que, hasta ese momento, no había encontrado evidencia de alguna vulneración, y ofreció una disculpa por el volumen de notificaciones enviadas.

Los reportes coinciden con el tenso contexto que atraviesa la prensa mexicana, marcado por nuevos lineamientos sobre los derechos de las audiencias y la exhibición pública de lo que se ha denominado la "lista negra" del régimen, con personas y medios catalogados por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum como "originadores" de una red de ataques contra la 4T.

Método burdo, mensaje efectivo
Para David Taboada, presidente del Consejo de Seguridad de la Información y Ciberseguridad AC (CONSEJOSI), las alertas que recibieron los periodistas en X no fueron parte de un ciberataque sofisticado.

En entrevista con Proceso, el especialista señala que la herramienta utilizada para intentar vulnerar las cuentas fue la más básica: abusar de la función de inicio de sesión utilizando el nombre de usuario de la víctima -el cual es público- e introducir contraseñas al azar.

"Es la forma más burda de poder tener acceso a una cuenta de manera no autorizada", sostiene Taboada. Sin embargo, detrás de la deficiencia digital, podría haber un objetivo psicológico que se cumplió con éxito: la intimidación.
"Hay una posibilidad que yo percibo, y es que el objetivo no era lograr el acceso, porque evidentemente no es fácil. El objetivo era intimidar.
Es una manera de decir: te estoy observando, estoy al pendiente, no me está gustando lo que estás escribiendo, me incomoda. Eso se va a percibir como un ataque y así se manda el mensaje", detalla.

El especialista también argumenta que actualmente, los ciberatacantes están motivados —principalmente— por la rentabilidad económica.

Bajo esa lógica, "nadie anda perdiendo el tiempo molestando periodistas" con métodos que no generan ganancias financieras inmediatas.

"Mi hipótesis es que esto no lo hizo un hacker, lo pudo hacer cualquier persona de la calle que tiene una cuenta de X, sabe cómo funciona esto, y que diga, 'mira, tal periodista escribió esto, voy a molestarlo'. (...) No parece un ataque, sino más bien un acto de hostigamiento", sostiene.
"Ni siquiera creo que haya sido un actor con recursos, porque de haber sido así, la verdad es que hubieran intentado muchas otras cosas"...

Añade, haciendo énfasis en el avance tecnológico de las ciberamenazas, que ahora cuentan con inteligencia artificial (IA), aumentando la posibilidad de ingresar a cuentas ajenas. Fue burdo, como ataque es muy burdo. Como hostigamiento yo creo que es efectivo", afirma.

Taboada señala que, al sentirse vulnerados, los periodistas denuncian públicamente el hecho para dejar un testimonio, en caso de que la amenaza escale.

Sin embargo, esta reacción valida el objetivo del agresor:

"Los que reaccionaron validaron al atacante en el sentido de que demostraron que sí les caló. ¿Por qué? Porque lo publicó para que quede el precedente (...), que quede un testimonio de que está siendo perseguido o tratando de ser silenciado".
"Entonces yo creo que el hostigamiento funcionó, es mi hipótesis, que ese era el objetivo, molestar y mandar el mensaje de 'me incomoda lo que estás escribiendo'", concluye el especialista.

La contraparte: aún no hay elementos suficientes
Esta interpretación sobre posibles actos directos contra el gremio periodístico contrasta con la postura de Mario Micucci, investigador de seguridad informática para América Latina en la compañía ESET, cuya lectura parte no del contexto político mexicano sino de un patrón técnico documentado a escala global.

Para Micucci, el incidente se inserta en el marco común de la ciberdelincuencia.

El técnico especializado argumenta que estas dinámicas corresponden a fenómenos globales como "credential harvesting" (recolección masiva de credenciales), donde delincuentes automatizan envíos a miles de cuentas de forma simultánea, esperando conseguir accesos que luego puedan explotar comercialmente.

A diferencia de Taboada, Micucci indica que estos intentos fallidos podrían tener la misma finalidad que el resto de los ciberataques:

"Lo que lo que se intenta siempre es este tener información sensible, tarjetas de crédito, credenciales de usuario, etcétera. Y estas situaciones suelen suceder de manera masiva, con puntos críticos".

Sin embargo, reconoció que, como la alerta ha sido recibida por varios comunicadores, quizá sea "algo que le provoca interés a un grupo de personas".

Micucci sostiene que actualmente no existen elementos suficientes para catalogar estos casos como parte de una campaña contra el periodismo en México.

Para ello, dice el especialista, sería necesario analizar las técnicas y procedimientos utilizados, a fin de verificar si existen patrones.

"Hasta no tener un análisis de eso, no podemos asegurar que se trata de un grupo cibercriminal determinado o una campaña dirigida.
Hoy solo tenemos que pensar en las características generales", concluye.

Las dos lecturas expertas no son necesariamente excluyentes entre sí: la de Taboada parte explícitamente del contexto de tensión entre el gobierno mexicano y la prensa, incluida la lista de 54 periodistas señalados por el régimen el 12 de agosto; la de Micucci se apoya en un patrón de ciberdelincuencia sin fronteras, en línea con la explicación técnica ofrecida por la propia X sobre intentos de acceso vinculados al lanzamiento de su función de pagos XMoney.

Ninguno de los dos especialistas cuenta, hasta ahora, con evidencia forense propia que le permita descartar la lectura del otro.

Pese a las distintas interpretaciones sobre el origen y objetivo de estos intentos, la realidad es que los periodistas nacionales atraviesan un momento difícil, entre amenazas, hostigamiento, aumento de asesinatos y un entorno polarizado, lo que mantiene abierto el debate sobre las condiciones para ejercer la libertad de expresión en México.