
Por Andrés Timoteo
TEORÍA DEL VICARIAZO
¿Sabían que hay expertos en detectar mentiras en los políticos y que existe toda una teoría científica sobre los embustes de gobernantes, candidatos y funcionarios públicos? Cierto, la mentira se llega a descubrir pero, por lo regular, ya pasado el tiempo, cuando el daño ya está hecho.
De ahí la importancia de estos científicos para descubrirlas al instante.
Les llaman “polígrafos humanos” en referencia a los famosos ‘detectores de mentiras’ o ‘maquinas de la verdad’ que en algunos países se usan en criminalística.
Y hay todo un catálogo de complejidades en torno a la mentira de los políticos -vean el documental “Némesis: poder, política y palabrería” que en el 2023 realizó la cadena estadounidense ABC sobre una década de gobiernos en Australia-, pero dos competen para este texto, la división básica de la mentira: compleja y burda.
De ahí parte todo, dicen los especialistas, porque la forma en que se estructura y pronuncia refleja la formación del político y cómo valora al público que lo oye.
Mentir debe ser un arte para los dedicados a la política y la mentira debería ser tan pulida y creíble que no debería revertirse sino hasta después de dejar el poder.
Vaya, hay mentiras tan bien hechas que llegan a mantenerse por décadas.
Y hay mentiras tan burdas que se caen por sí mismas al poco tiempo.
Dentro de estas también hay las que se pueden considerar como burlas para los que las escuchan- los gobernados, el pueblo-, considera la ‘coach’ británica en esa rama Ellie Jhonson.
El político las dice, señala, insultando la inteligencia del colectivo.
No le importa exhibirse porque está seguro de que esa mentira no le afectará aunque se descubra.
El político tiene en tan baja estima lo que piense u opine la gente que dice la farsa sin pestañear y sin importarle que sea atrapado en la misma.
Todo lo anterior viene al caso porque la gobernante en turno de Veracruz acaba de dar una cátedra de eso: la mentira burda y burlona.
El 7 de julio anunció que el salón luiscatorciano que se preparó en palacio de gobierno llevaría el nombre de “la primera mujer que es gobernadora”.
Obviamente se refería a ella misma.
Pretendía ‘inmortalizar’ su propio nombre.
Ante el revuelo de tal acción absolutista, quince días más tarde -el 22 de julio- reculó afirmando que el nombre sería de el de “nuestra Leona Vicario”, la heroína de la gesta independentista.
Y jocosamente les recomendó a los escandalizados por su primer anuncio: “dejen de sufrir”.
DOBLE DIAGNÓSTICO
¿En verdad estaban sufriendo? En esa segunda expresión también entra la psicología.
“Pare de sufrir” es el eslogan de una iglesia cristiana pero también es muy usado entre los suicidas.
Así que el mensaje de Rocío Nahle para sus críticos es: suicídense, desaparezcan para siempre.
Eso en cuanto a la forma, pero el fondo es más chapucero.
Leona Vicario fue independentista, mujer de la burguesía criolla y periodista, pero no gobernadora.
¿Cómo es eso si Nahle anunció que su salón versallesco se llamaría como la primera gobernadora y Vicario nunca lo fue?
En su momento, los apologistas del nahlismo salieron en tropel a matizar que la zacatecana se refería a Griselda Álvarez, la primera mujer que ocupó una gubernatura en México.
Fue gobernadora priista de Colima (1979-1985).
Lo Nahle es una mentira monumental, burda, mal hecha y dicha a sabiendas de que se derrumbaría en breve.
Entonces ¿por qué la dijo? Como dicen los expertos, porque no le importa la opinión de la gente -léase: los veracruzanos- a la que la dirigió y porque ni siquiera cultiva el arte de la mentira como retórica política.
Lo otro es que mintió para sondear.
Quiso ‘tantearle el agua a los tamales’ para ver si los jarochos no se indignaban de que su nombre fuera plasmado en un salón gubernamental, pero todo le salió mal: mentir y lograr su ‘inmortalización’ en letras doradas.
“Hasta para mentirle hay que apreciar al pueblo”, sostiene la psicoanalista Jhonson.
Y obviamente no es un tema menor el doble diagnóstico sobre la ‘señora de Zacatecas’: mala gobernante y mala mentirosa.
FUENTE CHOCAMUNA
Así como hay mentirosas grandes, también las hay pequeñas y en Chocamán la alcaldesa panista Isabel Figueroa fue obligada por la ‘Fuente Ovejuna’ -más bien, ‘Fuente Chocamuna’, risas- a cancelar la obra para remodelar una plazoleta adyacente al parque principal que costaría 2 millones de pesos.
Enojados porque no los consultaron y porque hay obras más urgentes que no atiende la edil, la semana pasada se organizaron para ir a tumbar, a golpe de mazo, los muros que se habían levantado.
Ya son dos veces que la escarmientan y la señora no tiende.
A finales de abril, la retuvieron varias horas en un bloqueo de caminos rurales que hicieron en protesta por la falta de agua potable en las comunidades.
Hasta iban a linchar al ‘primer damo’, Roberto García, quien agredió a unas adultas mayores.
El problema de la frívola munícipe es que ella no escucha ni decide ni gobierna.
Esto último lo hace el esposo, el mandatario de facto.
¡La tiene dominada!, cantan divertidos los chocamecos como el vallenato de los Hermanos Zuleta.
Más risas ovejunas.
*Envoyé depuis Paris, France.