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TEXTO IRREVERENTE | NI TAN DIVINAS - Volvieron las oscuras golondrinas, aunque más bien son halcones y zopilotes. En el bar “La Divina Comedia” ubicado en el centro histórico de Córdoba se registró una balacera la noche del miércoles de la...

Volvieron las oscuras golondrinas, aunque más bien son halcones y zopilotes. En el bar “La Divina Comedia” ubicado en el centro histórico de Córdoba se registró una balacera la noche del miércoles de la semana pasada...

Por Andrés Timoteo

NI TAN DIVINAS
Volvieron las oscuras golondrinas, aunque más bien son halcones y zopilotes

En el bar “La Divina Comedia” ubicado en el centro histórico de Córdoba se registró una balacera la noche del miércoles de la semana pasada cuyo saldo fue un joven herido de gravedad.

Los hechos se dieron a escasos metros del palacio municipal y la catedral de la Inmaculada Concepción además de que rompieron la aparente tregua del crimen en la llamada Ciudad de los 30 Caballeros,también declarado Pueblo Mágico desde el 2023.

Cierto, lo anterior podría tomarse como un mero caso de “nota roja” pero tiene más implicaciones de las que aparenta pues es un termómetro de la actividad delictiva en esa urbe.

“La Divina”, como se le conoce popularmente al antro, ya fue centro de la actividad delictiva hace más de quince años cuando la violencia de los carteles del narcotráfico azotaba la región.

Transcurría el sexenio fidelista cuando Córdoba se vio castigada por una ola de ‘ejecuciones’, secuestros, extorsiones y terror generalizado.

Y precisamente ese bar fue el protagonista de una leyenda negra: se decía que era operado por una célula criminal y que desde sus mesas despachaban loz capos locales.

Los clientes que acudían estaban divididos en dos perfiles: los que trabajaban para la mafia y los incautos que no estaban ligados a actividades criminales se convertían en blancos de “levantones”, secuestros extorsivos y desaparición forzada.

Desde entonces, el nombre de “La Divina” era señal de peligro para los asiduos a la vida nocturna, principalmente los jóvenes.

Con el tiempo se calmó la situación pero década y media después regresaron los hechos de pólvora y violencia a ese bar y al corazón mismo de Córdoba.

Se regresa a la era violenta, pues y no solo en el centro histórico sino toda la ciudad ha registrado en los últimos cuatro años -que coinciden con la llegada de Morena al poder municipal- un aumento exponencial de la actividad delictiva.

Hay ‘ejecuciones’ en la vía pública, los comercios están bajo “cobro de piso” y aumentaron las balaceras en zonas turísticas.

¿Qué más puede pasar?

No lo pregunten porque los delincuentes toman eso como un reto y elevan la apuesta de sangre.

Tampoco hay que olvidar que la catedral cordobesa fue blanco de los malhechores en aquella época -la fidelidad y el duartismo-, porque los delincuentes llegaron a ingresar armados al recinto persiguiendo a las víctimas que allí intentaban refugiarse.

Clérigos y feligreses temen que también regrese esa práctica de violar un espacio que para ellos es sagrado.

Ayer, “La Divina” ni la catedral católica eran tan divinas y al parecer ahora se repetirá el fenómeno.

PLEITO DE MAFIAS

Y mientras el crimen campea, en el terreno político sigue la guerra entre El Consorcio, el grupo empresarial que se hizo de la alcaldía con Manuel Alonso Cerezo a la cabeza, y el que dirige el exsecretario de Educación cuitlahuista y actual diputado federal, Zenyazen Escobar.

Marginado de maniobras y negocios en el ayuntamiento, este último desplegó desde hace días una campaña mediática contra el empresario Luis Abella Alvarado a quien señalan como el verdadero poder en el ayuntamiento y lo ligan con empresas factureras y ‘huachicoleras’.

En libelos digitales le apodan “El Huachicolero”, “El Tableador” -porque dicen que a sus empleados malportados mal portados los ‘tablea’ al mero estilo de los castigos aplicados por el crimen organizado- y “El Despiadado”.

Y El Consorcio acusó recibo.

En días pasados un funcionario municipal deslizó la amenaza de que Córdoba buscará tener su propio relleno sanitario para dejar de depender del basurero regional “Los Colorines”, localizado en el municipio de Nogales, cuyos dueños son Sergio Rodríguez, el exprocurador estatal del Medio Ambiente y el propio Escobar García.

A cambio de depositar allí los desechos estos cobran cientos de miles de pesos pero ahora les quitarían el jugoso contrato.

Al grupo de Zenyazen Escobar lo van a castigar por donde más le duele: el bolsillo llenado con dinero público.

Ese es otro pleito de mafiosos que se libra en Córdoba.

SEGUNDO AVISO

Así como el caso de “La Divina” también debe leerse en retrospectiva el atentado a balazos que a principios de mes sufrió el exacalde morenista de Ixtaczoquitlán, Nahúm Álvarez Pellico.

El asunto no tiene que ver con cuestiones políticas, primordialmente con la mordacidad interna en Morena-desatada porque el exedil dejó el grupo cuitlahuista y se sumó al proyecto del senador Manuel Huerta.

No, el trasfondo son los pactos incumplidos con la delincuencia que ya le dio un segundo aviso.

Hace un año, el 6 de mayo,‘ejecutaron’ al director de Obras Públicas de ese ayuntamiento, Vladimir García, un tipo con fama de maleante que era operador y hombre de confianza de Álvarez Pellico.

Ambos no les cumplieron algo a sus socios inconfesables y éstos fueron por la retaliación.

Aquel ataque fue en la Colonia Antorchista de Córdoba -para no variar- y luego vinieron advertencias hacia el propio edil.

Y diez meses más tarde, éste fue atacado en la colonia San José de Fortín de la Flores.

Fue el segundo aviso, se repite.

*Envoyé depuis Paris, France.