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TEXTO IRREVERENTE | ESPEJO Y CÁTEDRA - El martes pasado, 24 de marzo, se cumplieron 50 años del Golpe de Estado perpetrado por los militares en Argentina y que dio paso a la dictadura más represora y sanguinaria de aquel país sudamericano...

El martes pasado, 24 de marzo, se cumplieron 50 años del Golpe de Estado perpetrado por los militares en Argentina y que dio paso a la dictadura más represora y sanguinaria de aquel país sudamericano. Aunque duró poco más de ocho...

Por Andrés Timoteo

ESPEJO Y CÁTEDRA
El martes pasado, 24 de marzo, se cumplieron 50 años del Golpe de Estado perpetrado por los militares en Argentina y que dio paso a la dictadura más represora y sanguinaria de aquel país sudamericano.

Aunque duró poco más de ocho años, hasta el 10 de diciembre de 1983, ese periodo autoritario llenó de luto dicha nación y sus consecuencias se siguen padeciendo y estudiando hasta el presente.

México, por supuesto, no es ajeno a lo que sucedió allá donde tiene un espejo y una cátedra de cómo enfrentar la violencia extrema y cómo resiliarse para avanzar en la historia.

En Argentina nació la primera escuela -por decirlo de algún modo- de mujeres que buscan a sus desaparecidos.

Fueron las Madres de Plaza de Mayo, ahora Abuelas de Plaza de Mayo, las que cada semana se manifestaban en dicho espacio, el principal de Buenos Aires, reclamando el retorno de sus hijos, nietos, maridos y demás parientes víctimas de desaparición forzada perpetrada por los militares.

Fueron mujeres valientes que desafiaron a la dictadura y resistieron amenazas, agresiones y difamaciones del régimen.

Ellas marcaron ruta a todas las madres buscadoras en Latinoamérica.

Los colectivos mexicanos se inspiraron en ellas al igual que las madres centroamericanas que realizan caravanas de localización por varios países.

Los argentinos también nos abrieron camino en la ciencia forense como instrumento para reconocer a los despojos humanos que iban encontrando.

Allá, desde 1984, ya terminada la dictadura, algunos médicos crearon el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que ha logrado verdaderas proezas en cuanto a la identificación basada en el escrutinio genético-molecular.

Hoy, el EAAF tiene uno de los laboratorios genéticos más avanzados del mundo y ha ayudado a otros países para identificar lo que arrojan las fosas clandestinas, México entre ellos pues colaboró en la identificación de algunos restos de los estudiantes de Ayotzinapa desparecidos en el 2014.

Pero en el 2018 llegó el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador y corrió a los científicos argentinos.

En Veracruz, el EAAF logró identificar al joven Bernardo Benítez Arroniz, uno de los cinco desparecidos en Tierra Blanca hace exactamente diez años, en marzo del 2016.

Hasta 2020, el EAAF asesoró a la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) pero también los corrió el morenista Cuitláhuac García.

PROCESAR EL DOLOR

En este punto, Argentina al igual que Chile y años después Colombia han aportado métodos, sistemas y arquetipos de resiliencia -para procesar el dolor- en cuanto a la ubicación, exploración y escavado de fosas clandestinas de las que sacan a las víctimas de desaparición forzada.

De ellos se aprendió a tratar legal y científicamente los restos hallados.

Argentina también abrió ruta en la Justicia Transicional que sirve para juzgar los crímenes de lesa humanidad y construir la memoria histórica.

No fue perfecto el proceso pero si logró avanzar más que en otros lugares.

El posterior juicio a las juntas militares -vean la película “Argentina 1985” (2022) de Santiago Mitre- y la Comisión de la Verdad que presidió el escritor Ernesto Sábato son muestras y manuales.

Sobre ese periodo de terror se han construido teorías político-filosóficas que hoy se enseñan en todas las universidades del mundo.

Una de ellas, muy polémica, es la “Teoría de los Dos Demonios” surgida de la primera versión del informe de la Comisión de la Verdad que planteaba que los crímenes atroces y el terror fueron cometidos tanto por el gobierno como por las organizaciones de resistencia civil.

Dicha tesis la defienden los apologistas trasnochados de la dictadura como el actual presidente Javier Milei.

Por cierto, en ese reporte se documentaron 11 mil desaparecidos pero la ‘vox populi’ azuzada por la izquierda sigue hablando de 30 mil, muestra de que la numerología de la tragedia es susceptible a la manipulación político-ideológica.

MATEN AL CARTERO

La prensa también recibe clases desde Argentina.

Hubo, en aquellos años, una persecución mortífera contra todos los reporteros, incluidos los gacetilleros del régimen pues las facciones en el poder se desconfiaban mutuamente y asesinaron a varios de sus voceros.

Hay una lectura obligada para los periodistas mexicanos -y veracruzanos- pues parece describir lo que se vive acá de unos años a la fecha.

Es “Maten al cartero.
Posdata del asedio a la prensa durante las dictaduras militares del Cono Sur” (2005) del periodista Jorge Elías.

Más allá de su condición testimonial, este texto como otros sobre dicha dictadura respecto a la libertad de prensa, se volvió documento de análisis académico.

Léanlo, está en línea.

Así como hubieron medios aliados y voceros de la Junta Militar, otros dieron voz a las madres buscadoras desafiando al régimen.

Fueron pocos, pero los hubo que plantaron cara.

Hasta la fecha, por ejemplo, el periódico Página 12 tiene una sección en la que continúa informando sobre personas desaparecidas en los años setenta.

O sea, medio siglo después siguen buscando a sus desaparecidos y la prensa ayudando en esa tarea.

Otra cátedra para los periodistas en México y Veracruz.

*Envoyé depuis Paris, France.