
Por Andrés Timoteo
EL NÚMERO DOS
Ya los Yunes, especialmente el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares, pasaron de moda.
Ahora el gran enemigo del régimen estatal se llama Manuel Huerta Ladrón de Guevara, odiado por la gobernante en turno Rocío Nahle a pesar de que gracias a él ocupa el cargo porque le cedió su lugar en el 2024 luego de ganar la encuesta por la candidatura de Morena.
Lo repudia Nahle y ese odio lo replican -a ordenanza, claro- todos sus corifeos desde los dirigentes partidistas y legislativos hasta satélites en cargos federales además de los voceros en la prensa estatal.
Lo alucinan, lo sufren en pesadillas y, por ende, lo maltratan cada vez que pueden.
Pero no es el único, ya hay otro personaje -ese sí de la oposición- que les quita en sueño y les provoca retortijones.
Es el porteño Sergio Gil Rullán, exdirigente estatal de Movimiento Ciudadano (MC) y actual diputado federal.
Algunos lo motejan "El Hulk" anaranjado que hace enojar a las 'Abominations' guindas -tomando en cuenta al principal enemigo del personaje en el 'comics'-.
O sea, no es verde sino naranja y le temen las abominaciones marrones.
Y no es de ahora, sino ya desde hace ocho años.
Durante el sexenio de Cuitláhuac García, el emecista les generaba polémica y entripados cada vez que les corregía la plana.
Vaya, sus declaraciones les causaban más escozor que lo que llegaban a decir alguno de lo Yunes tanto los entonces panistas como los priistas Héctor y José Yunes.
El caso de Gil Rullan es, políticamente hablando, interesante porque no ha ocupado alguna candidatura al gobierno estatal ni aspira a la misma.
Entonces no lo atacan porque les dispute esa posición a diferencia de Huerta.
Tampoco porque sea un líder de opinión arrasador o un analista brillante.
No, el odio que le tienen obedece a un asunto tan simple como poderoso: los desmiente y los desnuda en sus mentiras.
Les aporta datos y pruebas que tumban sus discursos.
Utiliza la verdad como ariete tan efectivo que los descoloca.
En el 2022 protagonizó un duelo verbal, a través de declaraciones de prensa y pronunciamientos, con el entonces gobernante García Jiménez por la deuda pública del estado que elevó a pesar de que decían otra cosa.
Gil comparó a Cuitláhuac García con Javier Duarte tanto en el desaseo financiero como en su discurso falaz.
Y eso desató la furia del mandatario quien, sin tener argumentos suficientes para refutarlo, optó por la descalificación y la injuria disparada directamente u ordenada a las plumas opinantes a su servicio que se lanzaron contra ese dirigente emecista.
Eso mismo pasa ahora, los propagandistas del nahlismo -tanto opinadores como creadores de contenido que se especializan en elaborar 'memes' y 'fake news'- tienen una campaña de ataques contra el "Hulk" anaranjado porque, otra vez, hizo enojar a la que despacha en palacio de gobierno.
La intensificaron desde la semana pasada cuando Gil Rullán en dos sesiones de San Lázaro llevó el tema del derrame de hidrocarburo en el litoral del Golfo de México, la contaminación y ecocidio en las playas veracruzanas, y el silencio y omisiones de la zacatecana.
Y no se quedó en el discurso pues llevó cubetas de arena empapada con chapopote que se recolectó de las costas de Veracruz para desmentir los dichos de Nahle de que solo habían llegado "trazos y gotas" de petróleo.
Los morenistas en aquel recinto y los de la aldea sufrieron a Gil Rullán, no pudieron con él, por eso lo "odian con odio jarocho" como decía el cómico Luis de Alba -también veracruzano- cuando interpretaba al Ratón Crispín. Risas.
LOS "FOSFORENOS"
Los dos diputados que trataron de contener a Gil en San Lázaro fueron el rioblanquese y puramente cuitlahuista Zenyazen Escobar y la tuxtleca Paola Tenorio, también cuitlahuista y mayormente 'bolaochista', quien incluso lo agredió arrojándole la cubeta de chapopote a sus pies.
"Le salió lo Nacaranda", comentaban divertidos hasta los mismos morenistas.
Y fue todo.
No pasó del sainete en la cámara de diputados y la ola de ataques opinativos y 'memísticos' en la aldea contra Gil.
Entoces, surge la pregunta obligada: ¿por qué el resto de la numerosa bancada morenista de San Lázaro no apuntaló a los diputados nahlistas?,
¿Por qué los dejaron solos en ese berrinche que les ocasionó Gil y tampoco hubo una defensa grupal de la gobernadora Nahle?
El silencio del resto de los legisladores guindas en esas dos sesiones debe ser leído en su justa dimensión:
Son más importantes los posibles acuerdos con MC que defender a la zacatecana quien no para de meterse en bretes por sus ocurrencias verbales.
No pasen por alto el contexto: en esos mismos días fue aprobado el llamado Plan B de la reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum con el voto de Movimiento Ciudadano, único partido de oposición que lo avaló.
Eso significa que "fosforena" -así le llaman a la alianza no formal entre MC y Morena- está en fortalecimiento y que se peleen en la aldea jarocha no significa que en el altiplano también estén en la camorra.
En resumen, los únicos que hacen entripados son los nahlistas y sobre ellos se ceba y se burla su odiado "Hulk" naranja.
*Envoyé depuis Paris, France.