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SIN TACTO | La gran solitaria en Palacio - No, no me refiero en el título de este “Sin tacto” a la desconocida que agarró el Palacio Nacional de Acapulco en la azotea y sacó a lucir su musculatura en una de las ventanas históricas. De esta…

La gran solitaria en Palacio - No, no me refiero en el título de este “Sin tacto” a la desconocida que agarró el Palacio Nacional de Acapulco en la azotea y sacó a lucir su musculatura en una de las ventanas históricas. De esta desconocida, que...

La gran solitaria en Palacio

Por Sergio González Levet

No, no me refiero en el título de este “Sin tacto” a la desconocida que agarró el Palacio Nacional de Acapulco en la azotea y sacó a lucir su musculatura en una de las ventanas históricas.

De esta desconocida, que no es la señora Annie Pardo Cemo porque la madre presidencial tiene 85 años de edad y las piernas puentes a broncear son de una persona mucho más joven…

De esta desconocida que se balconeó solita, decía, aún los sabuesos de la prensa mexicana no han dado con la identidad, pero seguramente pronto sabremos de quién se trata y también con toda seguridad en la mañanera le inventarán alguna historia falsa, como es la costumbre de los presidentes de la Cuarta transformación.

Pero ese es otro cantar.

Cuando digo lo de la gran solitaria en Palacio, hablo de la Presidenta de la República, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, primera mujer que llegó al máximo cargo de nuestro país desde que el 10 de octubre de 1824 tomó posesión Guadalupe Victoria, es decir, 200 años de vida independiente dominados por puro varón.

Y hablo de la gran soledad o solitud porque es notorio que doña Claudia se maneja en esto en compañía de nadie.

Llegó sin equipo y sin él ha transcurrido los 18 meses que lleva ¿al frente? de los destinos de la nación.

Es un hecho que su carrera política se hizo al lado de Andrés Manuel López Obrador, a quien ha seguido fielmente desde que fue dirigente nacional del PRD en 1996, después como Secretaria del Medio Ambiente durante su Gobierno en la Ciudad de México, como fundadora del partido Morena en 2012, como jefa de Gobierno de la CdMx en 2018 y como su corcholata preferida para ser la candidata guinda en la elección presidencial de 2024.

Claudia es hechura de Andrés Manuel, sin duda, y ella es la primera en asegurarlo. Eso es lo de menos, pero lo que sí importa es que ella llegó a la Presidencia como parte del equipo de AMLO y por tanto su gabinete está integrado por compañeros suyos y no por colaboradores que le deban su carrera o su puesto.

El único personaje que se podría considerar fuera de la influencia directa de López Obrador es Omar García Harfuch, aunque por su propio peso político y familiar debe tomarse no como un colaborador sino como un asociado, quien trabaja por los intereses de Claudia pero no se considera obligado a rendirle lealtad permanente.

La doctora Sheinbaum está sola, pues su equipo de trabajo le rinde pleitesía al patriarca tabasqueño y no se ve en el horizonte cercano que esté impulsando a personas de su confianza.

Difícilmente puede ejercer el poder pleno de la presidencia alguien que está dentro de la influencia del nuevo Maximato instaurado por AMLO, quien desde su exilio aparente en su rancho de Palenque sigue dando órdenes y marcando líneas en la conducción del país.

Claudia está sola en su Palacio prestado, y parece que no tiene apuro en hacerse de una compañía.

sglevet@gmail.com