
Giro de América
FÉLIX CORTÉS CAMARILLO
Al querer o no, el hemisferio que habitamos, de los Estados Unidos a la Patagonia, ha emprendido un giro inverso al del globo terráqueo, es decir siguiendo el rumbo de las manecillas del reloj: de izquierda a derecha.
Sin visos de retroceso en el corto plazo.
Hace menos de cuatro años el escenario no era exactamente así.
Ahora el panorama es claro, pese a los matices con los que se da el cambio: por imposición extranjera en Venezuela, con el secuestro de Nicolás Maduro, hoy preso en los Estados Unidos, o en Cuba en la que la crisis energética y política tienen con la presencia permanente de Washington, un rumbo inequívoco:
El fin del castrismo y su opresión en nombre del socialismo.
En otros países, por las vías tradicionales de la supuesta democracia electoral, con fuerte apoyo y simpatías del presidente Trump.
De manera apabullante en Chile, país acaso condenado a ser un laboratorio latinoamericano de soluciones pendulares del poder, o en Argentina en donde una reciclada y obtusa versión de la demagogia peronista se alzó también con mayoría.
Con sierra eléctrica en mano de Milei para el presupuesto y el aparato burocrático.
Hay la derecha obligada a moderarse o tender al centro, dado el escaso margen matemático de su triunfo: Keiko Fujimori, hija de quien fuera un populista recio y represor en Perú con su Sendero Luminoso encima, o Colombia, aunque Abelardo de la Espriella se apoye en Dios para gobernar, también con una escasa superioridad en las urnas.
Yo hace quince años pensé que lo había visto todo cuando la alcaldesa panista de Monterrey, al tomar posesión encomendó todo el poder del municipio a Jesucristo.
Los latinoamericanos también pensaban que habían visto todas las dictaduras militares que les tocaban para tener ahora gobiernos que se dicen de izquierda- Bukele en El Salvador, Ortega en Nicaragua- resultan más opresores que los Somoza, Duarte o las juntas militares con civiles que les precedieron.
La represión se quiere llamar de izquierda.
Así, en latinoamérica quedan Brasil y México entre los gobiernos que también falsamente se dicen de izquierda .
Nuevas versiones de un paternalismo populista al estilo del antiguo Perón, sustituyen a las armas que sostuvieron a sus antecesores, con el reparto indiscriminado de limosnas que agotan las arcas estatales y compran, oficialmente, votos.
Luis Inazio Lula Da Silva verá llegar la sombra de Bolsonaro en las elecciones de octubre; Claudia Scheinbaum en las elecciones de medio cachete que pueden privarla de sus mayorías en el Legislativo.
Si la oposición tuviera alas.
O por lo menos un Ícaro con plumas pegadas con cera, veremos un continente de otros colores muy pronto..
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Permítanme compartir hoy tres instantáneas del México nuestro:
En Tamaulipas, Dafne, una niña de 13 años muere ahogada por inmersión en una academia “militarizada”.
El día en que cumplía 83 años, Dominga Pérez Comisario regresaba a su casa luego de vender cemitas en las calles de Amozoc, Puebla.
Fue asaltada por un hombre que le robó los 90 pesos que traía y la asesinó a golpes en la cabeza con una piedra .
En un hospital del Seguro Social de Matamoros, Tamaulipas, está siendo atendida por su embarazo de 20 semanas, Noemí.
Tiene 11 años de edad.
Ese es el México que tenemos.
México, creo en ti.
felixcortescama@gmail.com