**Un país de divorciados
**Un milagro vivir cada día
**Bizcochito decía alumna a profe
**El hombre que sonreía consigo
 
Luis Velázquez
Bendiciones para Ricardo Rubín


 BANDERAZO DE SALIDA: Está probado y comprobado: varios siglos después, pocas, excepcionales parejas cuando se casan creen en la palabra bíblica y civil de que “hasta que la muerte los separe”… El legítimo sueño de Melchor Ocampo con su epístola (y, claro, los buenos deseos consignados en la Biblia) en las cañerías apestosas de la vida… ¡Bienaventurados quienes en verdad, en verdad, en verdad, vivan juntos (ultra contra súper milagro) hasta el fin de sus días… Pero la tendencia es el crecimiento desaforado de los divorcios y las separaciones discretas… Y cada uno su vida… Más, cuando, por ejemplo, se trata de jóvenes parejas contrayendo nupcias… Y como siempre ocurre, sin conocer a profundidad la naturaleza humana del otro… Simplemente, un país de divorciados…
 
CURVA PELIGROSA: El viejito del barrio dice que los ancianos, las personas seniles, la gente de la séptima y octava década en adelante estamos en la sala de espera de Dios… Y cada amanecer significa un milagro… Y por eso mismo ha de usufructuarse con el acelerador metido hasta el tuétano… Incluso, porque puede tratarse del último minuto, digamos, si se atraviesa un paro cardiaco… Y cuidado si por ahí aparece una aventura y se toma viagra porque entonces bien moriría en el motel… Lo mejor es vivir como un ermitaño, un monje, un franciscano, un asceta… Y en un viaje interior para explorar los demonios del alma y del espíritu… Grafiti en una barda de colonia popular: “Tú no eres el hombre que soñé”… La frasecita más repetida en la historia es la siguiente: “No te rindas”…
 
AUTOPISTA DEL SUR: El cronista y escritor más fregón, fregón entre los fregones, en todos los siglos es John Reed… Su pluma, sus letras y palabras, sus crónicas, en su par de libros clásicos (México Insurgente y Diez días que estremecieron al mundo) son como una cámara cinematográfica describiendo, y al detalle, a las personas, los personajes y el medio ambiente… A los 27 años de edad llegó a la frontera norte de México para reportear la Revolución al lado de Pancho Villa, su héroe… Luego, hacia los treinta años de edad partió a Rusia para cronicar la revolución al lado de Lenin… Fue el héroe de aquella generación de intelectuales y escritores radicales… Hace 110 (ciento diez) años “México Insurgente” fue publicado y su literatura es tan fresca, tan vigente, tan pormenorizada, que se disfruta y saborea…
 
AUTOPISTA DEL NORTE
: Un hombre de unos 50 (cincuenta) años y con la pancita bamboleándose entró al café… Llamaba la atención, por ejemplo, la calvicie ganando espacio y a paso veloz en la cabeza, como un río que de pronto se parte en dos y par de corrientes fluye aguas abajo… Pero más llamaba la atención la sonrisa gigantesca, tipo sandía del muralista Diego Rivera… Reía tanto que, por ejemplo, parecía reírse consigo mismo… Ocupó una silla con su pareja y cuando la señora le hablaba, ella, incluso, con la cara seria y hasta dura, el hombre la escuchaba con una doble sonrisa: sonrisa en los labios y sonrisa en los ojos… Es más, parecía que hasta sus cachetes sonreían y le llagaban a la oreja que se esponjaba… La sonrisa de aquel hombre fue la noticiade 8 columnas de la mañana dominical de Semana Santa…
 
RECTA FINAL: El camarote de Pancho Villa en el ferrocarril donde se movilizaba era el cuartito más chiquito de todos… Su cama, una mesita de juntos y unas cuantas sillas donde cada mañana planeaba con sus generales los ataques de la División del Norte… Y en el camarote tenía una foto suya, otra del presidente Venustiano Carranza y otra foto de su lugarteniente, apodado “El carnicero”, el desalmado Rodolfo Fierro… ¡Ah!, pero también un montón de fotos de mujeres artistas en posturas teatrales, igual, igualito, como si fuera, digamos, un albañil y/o un estudiante de secundaria o bachillerato… Y Villa, cuenta el cronista John Reed, pasaba horas mirando y admirando las fotos de las artistas… Soñando… El día cuando asesinaron a Francisco I. Madero, Pancho Villa fue el único llorando en el sepelio…
 
META: Cositas eróticas: en Mérida, Yucatán, una alumna del Instituto de Educación Progresiva acosaba a un maestro… Sin rodeos, solía decir al profe: “Bizcochito, mi amor, caído del cielo”… Luego, le mandaba besos y le hacía corazones con sus manos… Entonces, la dirección de la escuela la expulsó… Y el padre interpuso denuncia… Y un juez federal ordenó anular la expulsión… Mientras, en Roma, el Papa Francisco asestó tremendo manotazo contra sacerdotes belgas pedófilos… Incluido, un obispo, máxima autoridad… Lo dijo Sigmund Freud: “El sexo mueve al mundo”… Por eso, quizá, cuando Pancho Villa ofrecía Adelitas a John Reed para dormir calientito en la revolución el famoso periodista siempre las rechazó…