OREGON. -La pequeña ciudad de Bend, en el centro de Oregon, sigue conmocionada tras el tiroteo del jueves, en el que un adolescente de 16 años mató a tres niños y una docente.
El joven murió luego por los disparos de un hombre de 36 años, cuyos dos hijos son alumnos de la escuela primaria Silver Rail, donde ocurrió el ataque.
Mientras la Policía destacó su "heroísmo" y el de una maestra que previamente redujo al atacante, el hecho remueve heridas de otros tiroteos escolares que han sacudido a Estados Unidos.
La pequeña ciudad de Bend (Oregon), en el noroeste de Estados Unidos, todavía intenta asimilar el tiroteo en el que, el día anterior, un adolescente de 16 años se cobró la vida de una docente y de tres niños de cinco, ocho y once años, antes de ser abatido.
Se trata del hecho más reciente de violencia armada que, con demasiada frecuencia, azota las escuelas del país.
En esa zona, conocida por su belleza natural, con senderos para caminatas y pistas de esquí que atraen a decenas de miles de visitantes cada año, las calles permanecieron en silencio y su población, en estado de shock, como afirmó a la agencia AFP Kristen Vanetsky, abuela de un alumno de la escuela primaria Silver Rail, donde ocurrió el ataque.
"Mi nieto debería estar en su aula, con todos sus amigos. Todos deberían estar allí aprendiendo, divirtiéndose, esperando con ilusión el fin de semana; pero ahora todo está vacío. No hay nada. Ni siquiera se ven pájaros", detalló la residente local, de 52 años.
En los alrededores del colegio —situado en un vecindario densamente poblado y repleto de viviendas de reciente construcción— surgieron altares improvisados con flores, globos y peluches.
En medio de la conmoción, las autoridades y los medios locales han reunido detalles que permiten reconstruir lo sucedido –y lo que se logró evitar–.
El atacante usó una escopeta robada a su madre
El jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, identificó al atacante como Griffin J.
John II, quien abrió fuego en un aula para estudiantes con necesidades educativas especiales, de la que él también era alumno.
Según las autoridades, el joven de 16 años portaba una escopeta calibre 12 de acción de bombeo que había sido comprada por su madre y efectuó cerca de 15 disparos dentro del aula, a la vez que llevaba consigo otros 44 cartuchos.
Conforme a la legislación de Oregón, un menor puede poseer una escopeta si esta le es proporcionada por uno de sus padres o por otra persona con el consentimiento de estos.
La Policía indicó que, por el momento, se desconocen los motivos del atacante.
Los vecinos de Griffin contaron a AFP que, el jueves por la tarde, vieron cómo la madre de este era retirada de la vivienda que compartía con el sospechoso en un vehículo policial.
Esa mujer, Shauntai May Nickerson, fue vista el viernes fumando un cigarrillo en el porche de su apartamento, mientras lloraba.
"Si hubiera podido evitar esto, lo habría hecho", aseguró entre lágrimas, según informó 'The New York Times'.
Una docente y un padre ayudaron a evitar una tragedia mayor
De acuerdo con la policía, todos los disparos se efectuaron en la misma aula y Griffin mató a tres niños y a la docente Megan Lambert, profesora de educación física de 25 años.
De los tres menores, por decisión de sus familias, solo se ha identificado públicamente a uno, Rhoam Summer, de 5 años.
Las otras víctimas tenían 8 y 11 años.
Otro menor de 7 años y una maestra de 54 años –identificada por su familia como Becky Drury– resultaron heridas y fueron trasladados al hospital.
Krantz señaló, asimismo, que otra docente le lanzó su teléfono celular al atacante, se abalanzó sobre él y luchó para arrebatarle la escopeta.
"Ella no resultó herida en el incidente, pero casi con seguridad ayudó a evitar una mayor tragedia", afirmó Krantz.