*Cada estadounidense adulto recibirá 5 mil dólares si los republicanos ganan Congreso en elecciones de noviembre, prometió ayer Trump
Washington.- Ante una elección en la que los republicanos enfrentan riesgos de perder la mayoría en la Cámara y el Senado, el Presidente Donald Trump prometió ayer que cada estadounidense adulto recibirá 5 mil dólares si su partido gana el Congreso en los comicios del 3 de noviembre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había prometido que el de este miércoles en la convención republicana de Dallas sería un mitin “como ningún otro”.
Durante un discurso de casi dos horas, que en su mayor parte sonó a ya escuchado, no cumplió con esa promesa, pero hizo otra.
Dará, dijo, 5.000 dólares “a todos los adultos estadounidenses” si los votantes permiten a los republicanos retener el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de noviembre.
Son las famosas midterms y no pintan bien para los suyos, según las encuestas.
“Solo pongo una condición: que ese dinero se gaste en nuestro país.
No queremos que vaya para Canadá”...
Exclamó Trump, inmerso como está en una cruenta guerra comercial con el vecino del Norte.
No está claro que algo así no vaya a encontrar oposición en los tribunales ni si para ponerla en práctica necesitará el acuerdo del Congreso.
La ley federal prohíbe la inversión para influir en el voto, pero el “dividendo de Trump”, que así lo ha bautizado su promotor, podría salvarse porque el pago se haría efectivo una vez cerradas las urnas.
Hay un precedente del Tribunal Supremo que permitió algo similar en Kentucky y otros casos de promesas parecidas, como aquella que lanzaron los demócratas de Georgia en 2020: 2.000 dólares de ayudas por el coronavirus si el partido retenía el Senado estatal.
Tampoco se sabe de dónde piensa sacar Trump los 1,3 billones que costaría un órdago electoralista-populista que sonó lanzado a la desesperada a las arcas de una potencia con una deuda que superó en agosto, según el Departamento del Tesoro, los 40 billones de dólares.
Ni siquiera si ese sería el monto, dado que el concepto “estadounidenses adultos” es impreciso y podría englobar hasta a 270 millones de personas.
Y lo más probable es que la medida, que fue recibida con indignación inmediata por los demócratas, acabe corriendo la misma suerte que otras promesas de Trump, que ya dijo que repartiría un cheque de 2.000 dólares a cuenta de las ganancias de los aranceles y otro de 5.000 para celebrar la reducción de la masa de funcionarios emprendida (y dejada a medias) al principios de su segunda presidencia por el Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk.
La intervención estrella de la jornada inaugural de la convención -“¡la primera de la historia de cualquier partido!”, dijo Trump- también fue distinta a otras por su puntualidad.
La anunciaron para las ocho de la noche, y fue a esa hora cuando compareció el telonero de siempre, el cantante de country Lee Greenwood.
Este entonó God Bless the USA y el gran protagonista de una convención inusual bautizada como Trump-a-palooza salió la cancha de los Dallas Mavericks.
El presidente de Estados Unidos convocó la cita hace meses con el objetivo de ayudar al partido en las midterms, pero decenas de candidatos en distritos reñidos han decidido saltársela para que no les salpique la impopularidad de Trump, que repite sobre el estrado este jueves para cerrar el cónclave.
“Vamos a ganar las elecciones”, prometió un orador más enérgico que de costumbre.
“No hay ninguna razón para no hacerlo. Es habitual que los presidentes, demócratas o republicanos, pierdan las elecciones de medio mandato, pero a nosotros nos toca cambiar eso”...
Pese a que en la cita con las urnas del 3 de noviembre se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y el presidente no se presenta, Trump quiso colocarse, pese al riesgo que conlleva, en el centro de esos comicios.
“Quiero que finjáis que estoy en la papeleta, que me presento a las elecciones”, pidió.
“Hay 35 peleas clave; tenemos que ganar en todas, como ganamos los siete Estados bisagra en las últimas elecciones (de 2024)”. “Si dejamos el futuro en manos de los demócratas, será una tragedia”, añadió.
Además de a enardecer a su base, dedicó su intervención a asegurar una y otra vez que, como en un mensaje de otros tiempos, luchará incansablemente para “derrotar al comunismo”.
Agradeció los servicios prestados a sus colaboradores más fieles, defendió los avances de su Administración contra la inmigración irregular en la frontera con México y repitió argumentos conocidos y chistes gastados, que el público celebró como quien ríe la reposición de su teleserie cómica favorita.
También se metió con los medios tradicionales, esa industria de las fake news a la que repudia pero que parece necesitar desesperadamente, y bromeó sobre un grupo de mujeres asiduas a sus mítines mientras dejaba caer que sus maridos están celosos de él.