*La isla vive uno de sus momentos más críticos en materia energética, con un sistema eléctrico colapsado, déficit de combustible y cortes prolongados
LA HABANA. (Agencias).- Cuba prevé para este sábado uno de los mayores cortes de energía de los últimos meses, con apagones simultáneos que afectarán hasta al 46 % del país durante el horario de máxima demanda.
De acuerdo con estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE), la capacidad de generación disponible será de 1.735 megavatios frente a una demanda de 3.150 MW, lo que provocará un déficit de 1.415 MW.
Para evitar un colapso desordenado del sistema, las autoridades programarán una afectación estimada de 1.445 MW, lo que se traducirá en cortes prolongados en gran parte del territorio nacional.
Un sistema obsoleto y bajo presión
La crisis energética cubana responde a una combinación de problemas estructurales y coyunturales.
Por un lado, el sistema eléctrico de la isla enfrenta décadas de falta de inversión, infraestructura envejecida y constantes averías.
Actualmente, seis de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de operación por fallas o mantenimiento.
Estas plantas, que aportan cerca del 40 % de la energía nacional, funcionan principalmente con crudo cubano, por lo que no dependen directamente del combustible importado.
El panorama se complicó aún más desde enero, cuando el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos limitó el acceso de Cuba a diésel y fueloil importado, esenciales para los motores de generación distribuida que representan otro 40 % del sistema energético.
La llegada reciente de un petrolero ruso permitió una recuperación parcial, pero el suministro estaba previsto solo hasta finales de abril, plazo que ya concluyó.
Sin nuevos envíos confirmados a corto plazo, especialistas anticipan que los apagones podrían intensificarse en los próximos días.
Energías renovables aún insuficientes
Actualmente, cerca del 20 % del mix energético cubano proviene de gas y fuentes renovables, especialmente proyectos solares impulsados con apoyo chino.
Aunque estas iniciativas buscan reducir la dependencia de combustibles fósiles, todavía no compensan el deterioro de la infraestructura principal.
Estudios independientes calculan que Cuba necesitaría entre 8 mil y 10 mil millones de dólares para modernizar y recuperar plenamente su sistema eléctrico.
Mientras tanto, el Gobierno cubano sostiene que las sanciones estadounidenses constituyen una política de “asfixia energética”, mientras sectores críticos señalan que la falta de modernización y planificación ha profundizado el colapso.