
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
SONÓ LA CAMPANA EN LA LMP
¡Playball en la Liga Mexicana del Pacífico! La temporada 2026-2027 levantó el telón con la emoción de siempre y la ilusión renovada de miles de aficionados que ya sienten el invierno beisbolero.
Los bicampeones Charros de Jalisco recibieron a los Jaguares de Nayarit, mientras los Naranjeros de Hermosillo se enfrentan a los Águilas de Mexicali.
También vuelve la tradicional Guerra de Tribus entre Yaquis de Obregón y Mayos de Navojoa, en una campaña que promete grandes emociones.
Los Cañeros de Los Mochis chocan con los Algodoneros de Guasave, y la rivalidad sinaloense entre Tomateros de Culiacán y Venados de Mazatlán vuelve a encender los diamantes.
Serán 68 juegos de temporada regular, donde cada victoria puede marcar la diferencia en la lucha por llegar a los playoffs de enero.
Pero el objetivo va más allá de conquistar el campeonato: está en juego el boleto para representar a México en la Serie del Caribe Hermosillo 2027.
Los Charros, bajo la estructura que ha encabezado Benjamín Gil, llegan con la ilusión de conseguir un histórico tricampeonato.
Sin embargo, los Naranjeros quieren aprovechar la motivación de jugar la fiesta caribeña en casa para convertirse en serios aspirantes a la corona.
¡La pelota invernal ya está en marcha y comienza la batalla por la gloria!
LOS RAYS RESPONDEN
En el béisbol de postemporada no basta con tener talento, también se necesita carácter para levantarse después de una derrota, y los Tampa Bay Rays demostraron que están hechos para competir.
Con una victoria de 3-1 sobre los Cleveland Guardians, empataron a una victoria por bando la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
La gran figura fue el dominicano Freddy Peralta, quien lanzó seis entradas en blanco, recetó seis ponches y permitió apenas cuatro imparables.
La defensa y la velocidad de Tampa Bay también hicieron su trabajo, provocando presión sobre la novena de Cleveland y aprovechando un error de José Ramírez para abrir el camino al triunfo.
Después apareció Liam Hicks con un oportuno sencillo productor de dos carreras que resultó determinante en el encuentro.
Los Guardians intentaron reaccionar en la séptima entrada, pero el relevo de los Rays respondió con autoridad y Bryan Baker cerró la puerta en el noveno episodio.
Lo más importante fue la actitud de Tampa Bay, un equipo que nunca perdió la concentración y supo aprovechar sus oportunidades en un juego de pitcheo y nervios.
Ahora la serie se traslada a Ohio con todo por decidir y la confianza renovada para unos Rays que dejaron claro que no están dispuestos a rendirse.
¡En estas instancias, el carácter también juega y puede hacer la diferencia!
NATANAEL ALVARADO, UN VERACRUZANO
FUERA DE SERIE
Hablar de Natanael “Nata” Alvarado es recordar a uno de los peloteros más completos y versátiles que ha dado Veracruz al béisbol mexicano.
Su nombre quedó grabado en la historia por una hazaña extraordinaria: convertirse en el único jugador en cubrir las nueve posiciones en un mismo encuentro en tres ocasiones.
Primero lo consiguió con los Diablos Rojos del México, el 16 de julio de 1981; después repitió la proeza con los Azules de Coatzacoalcos en 1982 y, más tarde, lo hizo con los Tomateros de Culiacán en la temporada 1982-1983 de la Liga Mexicana del Pacífico.
¡Una muestra de talento, inteligencia y conocimiento del juego que pocos pueden presumir! Mi buen amigo “Nata”no solamente defendía cualquier posición, también aportaba velocidad, bateo oportuno y entrega en los momentos importantes.
Con los Diablos fue parte de la conquista del campeonato de 1981, mientras que con los Tomateros disfrutó dos títulos en el circuito invernal y la oportunidad de representar a México en la Serie del Caribe.
Su trayectoria también incluyó equipos como El Águila de Veracruz, Cafeteros de Córdoba y Broncos de Reynosa, dejando huella a lo largo de 17 temporadas profesionales.
Sin duda, Natanael Alvarado representa el orgullo del béisbol veracruzano y merece un lugar especial entre los jugadores más completos que han pisado los diamantes nacionales.
¡El Nata fue de esos peloteros que podían hacerlo todo! En resumen mi buen “Nata” fue un caballo de caballos.