
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
Bravos inspirados
El Águila de Veracruz volvió a tropezar en territorio leonés y terminó cediendo la serie ante unos Bravos que hoy por hoy están jugando un béisbol redondo, de ese que no perdona errores ni titubeos, y justo ahí estuvo la diferencia en este encuentro donde la pizarra final de 11-3 refleja más que números...
Refleja momentos clave que se le escaparon al Glorioso, que había tomado ventaja temprano con producciones de Austin Shenton y Tito Valenzuela, pero que no logró sostener el ritmo ante una ofensiva encendida encabezada por un inspirado Jimmy Kerrigan, quien prácticamente hizo lo que quiso con el pitcheo jarocho, siendo la bujía de un ataque que explotó conforme avanzaron los innings, y es que también hay que decirlo claro, Dinelson Lamet no tuvo consistencia en la loma, batalló para encontrar comando y eso lo terminó pagando caro ante una alineación que no perdona, Bravos empató rápido, le dio la vuelta con poder y después simplemente no soltó el control del juego, sumando carreras en momentos clave, castigando al relevo y mostrando profundidad en su lineup, lo de León no es casualidad, es resultado de una planeación seria, de un proyecto bien estructurado desde la directiva, donde el trabajo de Grimaldo Martínez como director general se nota en cada movimiento, en cada refuerzo y en la forma en que el equipo compite, mientras que El Águila tendrá que ajustar, apretar tuercas y salir con otra cara si quiere evitar la barrida en el Domingo Santana, porque el margen de error ya es mínimo y la temporada no espera a nadie.
NO SE VALE
En el béisbol de Grandes Ligas hay términos que suenan complicados pero en realidad son bastante sencillos cuando se bajan al terreno coloquial, y uno de ellos es el famoso “buyout”, que no es otra cosa más que un pago que hace un equipo para romper una opción de contrato y dejar libre a un jugador sin tener que quedarse con él un año más, es decir, si ya no les conviene, le pagan una cantidad menor y lo dejan ir, así de claro, es una herramienta que les da flexibilidad financiera y deportiva, pero aquí es donde entra un tema que no termina de cuadrar del todo, porque cuando esos jugadores vienen a la Liga Mexicana de Béisbol, se muestran, retoman nivel y vuelven a llamar la atención en Estados Unidos, simplemente se van sin dejarle un peso a los equipos que apostaron por ellos, y eso está mal, porque la LMB también es una industria que desarrolla, proyecta y abre puertas, el caso del Águila es claro con nombres como Paul Campbell, TT Bowens y recientemente Jack Weisenburger, peloteros que encontraron vitrina en Veracruz y terminaron regresando al béisbol estadounidense, aquí es donde directivos como Francisco “Pollo” Minjárez demuestran su gran ojo para detectar talento, pero también deja en evidencia una desventaja estructural para los clubes mexicanos, porque no es justo que inviertas, desarrolles y al final no recibas nada a cambio, el béisbol es negocio y debería haber mecanismos más equitativos para proteger a quienes también forman parte de esta cadena.