*Vencen 3-1 a San Diego
¿Qué tienen en común Dagur Dan, Christopher Mcvey, Onni Valakari, Anders Dreyer, Gabriel Pirani y Manu Duah?
Que además de jugar en el San Diego FC, todos ellos sufrieron a Brian Rodríguez.
Un dolor de muelas suele ser más tolerable que el dinamismo del uruguayo.
Lejos de apagarse luego de que el Cruzeiro desistiera de su fichaje, el “Rayito” fue auténticamente eléctrico al incidir en tres goles del triunfo del América, 3-1 en el debut en la Leagues Cup.
La afición no se equivocó al ovacionarlo en cuanto fue anunciado por el sonido local.
El gris inicio de temporada de las Águilas cambió desde el pasado domingo, cuando Brian entró al 71’ y un minuto después ya había destrabado el juego ante Santos.
Escurridizo como es, escapó de Valakari al 10’ y le quebró la cintura a Mcvey, antes de cruzar su disparo para el primer gol de la noche.
Al charrúa le encanta el baile y en su festejo también deleitó a la gente con sus mejores pasos.
Corría el 32’ cuando el islandés Dagur Dan no solo se techó en un trazo largo, sino que cayó al césped y eso es pecado cuando se marca a Brian.
El “Rayito” se escapó por la línea de meta.
¿La penitencia del San Diego FC? El gol de taquito del “Chiquito” Érick Sánchez, quien minutos antes había sido reprendido severamente por el técnico Guillermo Almada.
Todo el dinamismo o la táctica del América podía simplificarse con un pase a Brian, como al 45’+2’ cuando tras defender un tiro de esquina Kevin Álvarez le paso el balón, entonces el uruguayo aguardó la llegada del talentoso Pirani para acelerar justo en ese momento y ver cómo Dagur y Duah corrían contra su portería, tan solo para ser testigos del pase a Isaías Violante y el disparo con el que el América se fue al vestidor con tres goles a favor.
No iba a ser lo único del charrúa.
Exigió al portero en otro disparo, robó algún balón y hasta mostró sacrificio defensivo en un yerro.
Aún estaba en la cancha cuando Luca Bombino anotó al 63’ por San Diego.
Brian Rodríguez salió al 74’.
El usualmente serio técnico Guillermo Almada se unió a los aplausos que brindaron los americanistas y, raro en él, recorrió su área técnica para un apretón de manos con su paisano.