
Pero eso pertenece a la crónica...
Por: Yolanda Buitrón
NO QUIERO UNA LIGA DE EQUIPOS INVENCIBLES
El crecimiento también se mide por la capacidad de los demás para acercarse a quienes están arriba.
América Femenil había ganado sus primeros siete partidos del Apertura 2026.
Atlas llegó a Coapa y empató 2-2.
Podría escribir sobre el resultado, sobre los goles o sobre la racha que terminó.
Pero eso pertenece a la crónica.
A mí me interesa otra pregunta:
¿Qué clase de Liga MX Femenil queremos construir?
Yo quiero una liga con grandes equipos.
Quiero clubes que inviertan, contraten buenas futbolistas, desarrollen fuerzas básicas y aspiren a competir internacionalmente.
Lo que no quiero es una liga en la que, antes de comenzar determinados partidos, sintamos que ya conocemos el resultado.
Porque el fútbol necesita incertidumbre.
LOS GRANDES NO SON EL PROBLEMA
A veces hablamos de equilibrio competitivo como si la solución fuera debilitar a quienes hacen bien las cosas.
Pienso exactamente lo contrario.
Quiero que los mejores clubes sean todavía mejores.
El verdadero desafío consiste en conseguir que los demás crezcan también.
Una gran liga no se construye solamente acumulando estrellas en tres o cuatro instituciones.
Se construye cuando una futbolista puede desarrollarse en distintos equipos; cuando existen buenos cuerpos técnicos en más ciudades; cuando las fuerzas básicas producen talento y cuando la preparación física, la medicina deportiva, el análisis y las instalaciones dejan de ser privilegio de unos cuantos.
Y también cuando un club con menos recursos puede compensar parte de esa diferencia trabajando mejor.
Eso es competencia.
NO TODOS TIENEN QUE TENER EL MISMO DINERO
Tampoco creo en una igualdad artificial.
Los clubes nunca tendrán exactamente los mismos recursos.
Pero existe una diferencia enorme entre desigualdad económica y resignación deportiva.
Un equipo puede tener menos presupuesto y aun así contar con metodología, buena dirección técnica, visorías inteligentes y una cantera bien trabajada.
Ahí encuentro uno de los siguientes grandes desafíos del fútbol femenil mexicano.
Durante los primeros años celebramos que la Liga existiera.
Después celebramos los estadios, las audiencias, los fichajes internacionales y el crecimiento de los grandes clubes.
Ahora debemos exigir profundidad.
Quiero una Liga MX Femenil en la que enfrentarse al líder sea dificilísimo.
Pero no imposible.
Donde una entrenadora o un entrenador pueda modificar un partido.
Donde una futbolista joven pueda cambiar una historia.
Donde un proyecto que todavía no pertenece al grupo de los poderosos tenga posibilidades reales de crecer.
Porque cuando solamente uno mejora, tenemos un gran equipo.
Cuando los demás comienzan a perseguirlo, tenemos una competencia.
Y cuando esa persecución obliga al líder a mejorar otra vez, entonces empezamos a construir una liga verdaderamente fuerte.
Por eso yo no quiero menos América, menos Tigres, menos Pachuca o menos Monterrey.
Quiero más equipos capaces de mirarlos de frente.
Para mí, ésa sería una de las mejores señales de madurez del fútbol femenil mexicano.
Que dejemos de preguntarnos quién puede alcanzar a los grandes porque cada temporada aparezcan nuevas respuestas.
Los campeonatos necesitan figuras.
Necesitan grandes instituciones.
Pero, sobre todo, necesitan rivales.
Porque el día en que ningún resultado pueda darse por escrito antes de comenzar un partido, habremos ganado algo mucho más importante que tres puntos:
habremos ganado competencia.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.