® Notiver La Noticia En El Momento Que Sucede. Todos los Derechos Reservados

LA OTRA MITAD DE LA CANCHA | NINGÚN CAMPEONATO VALE UNA RODILLA - En fuerzas básicas, formar también significa cuidar *Una niña llega al entrenamiento diciendo que le duele la rodilla *Puede correr. Puede patear *Incluso puede jugar., Entonces…

En fuerzas básicas, formar también significa cuidar. Una niña llega al entrenamiento diciendo que le duele la rodilla. Puede correr. Puede patear. Incluso puede jugar., Entonces aparece una frase que durante años hemos normalizado en...

LA OTRA MITAD DE LA CANCHA | NINGÚN CAMPEONATO VALE UNA RODILLA - En fuerzas básicas, formar también significa cuidar *Una niña llega al entrenamiento diciendo que le duele la rodilla *Puede correr. Puede patear *Incluso puede jugar., Entonces…

Pero quizá su cuerpo esté...

Por: Yolanda Buitrón.

NINGÚN CAMPEONATO VALE UNA RODILLA

En fuerzas básicas, formar también significa cuidar.
Una niña llega al entrenamiento diciendo que le duele la rodilla.
Puede correr. Puede patear. Incluso puede jugar.
Entonces aparece una frase que durante años hemos normalizado en el deporte:


“Calienta y se te quita”.
Quizá efectivamente no sea nada grave. Pero quizá su cuerpo esté intentando decirnos algo.
Y ahí comienza una conversación que debemos tener en el fútbol formativo.
Cuando hablamos de fuerzas básicas pensamos en técnica, táctica, campeonatos, visorías y desarrollo de talento.

Pero pocas veces hablamos con la misma intensidad de cómo estamos cuidando el cuerpo de las niñas mientras intentamos convertirlas en futbolistas.

No todas las lesiones pueden evitarse.

El fútbol implica contacto, velocidad, saltos, frenadas y cambios de dirección.
Pero una cosa es aceptar el riesgo y otra creer que no podemos reducirlo.

PREVENIR TAMBIÉN ES ENTRENAR
La ciencia lleva años estudiando este tema.

FIFA desarrolló el programa FIFA 11+, que incorpora ejercicios de fuerza, equilibrio, estabilización, carrera y control neuromuscular para ayudar a prevenir lesiones.

Y los datos son importantes.

Revisiones científicas sobre fútbol femenino han encontrado que programas preventivos basados en ejercicio pueden disminuir las lesiones generales y, particularmente, el riesgo de lesiones del ligamento cruzado anterior.

No estamos hablando de eliminar las lesiones. Eso sería imposible.

Estamos hablando de reducir riesgos que sí podemos modificar.

Entonces la pregunta es inevitable:
Si sabemos que existen herramientas preventivas, ¿por qué no forman parte habitual del entrenamiento desde las categorías formativas?

¿QUIÉN CONTROLA LA CARGA DE UNA NIÑA?
Aquí encuentro uno de los mayores problemas del fútbol amateur.

Una niña entrena con su club.
Juega con la escuela.
El sábado tiene torneo.
El domingo otro partido.
Y el lunes vuelve a entrenar.

El entrenador conoce la carga de su equipo.

El profesor conoce la de la escuela.

Los padres conocen los partidos adicionales.

Pero ¿quién está observando la carga completa?
Una adolescente no es una futbolista profesional en pequeño.

Su cuerpo todavía está creciendo y cambiando.

Entrenar más no necesariamente significa entrenar mejor.

Descansar también forma parte del entrenamiento.

“AGUANTA” NO ES UN MÉTODO
También necesitamos cambiar nuestra cultura deportiva.

Una jugadora que dice “me duele” no necesariamente está siendo floja.

Puede estar haciendo exactamente lo correcto.

Debemos enseñarles a distinguir el cansancio propio del esfuerzo de una molestia que requiere atención.

Y debemos abandonar otra práctica que todavía encontramos en algunas canchas: utilizar el ejercicio físico como castigo.

Perdiste: corres.
Fallaste: abdominales.
Llegaste tarde: vueltas a la cancha.
El acondicionamiento físico tiene una función.
No debería ser una herramienta de humillación.
Disciplina y maltrato físico no son sinónimos.

NO CULPEMOS SOLAMENTE AL ENTRENADOR
También debemos ser justos.
Muchos entrenadores de fútbol amateur trabajan prácticamente solos.
No tienen preparador físico.
No tienen fisioterapeuta.
No tienen médico deportivo.
Y algunas veces trabajan con decenas de niñas.
Por eso no estamos ante un problema exclusivo del entrenador.
Es un problema de estructura y de educación.
Clubes, ligas, entrenadores y familias tenemos responsabilidad.
Si queremos profesionalizar verdaderamente nuestro fútbol, la prevención no puede comenzar cuando una jugadora llega a Primera División.
Debe comenzar cuando todavía está aprendiendo a jugar.

¿CUÁNTAS LLEGAN SANAS?
Nos encanta presumir cuántas futbolistas debutaron.
Cuántas fueron convocadas.
Cuántas consiguieron una beca.
Cuántas llegaron a Primera División.
Tal vez deberíamos comenzar a hacernos otra pregunta:
¿Cuántas llegaron sanas?
Porque una buena cantera no es solamente aquella que produce futbolistas.
También es aquella que sabe cuidarlas durante el proceso.

No sirve descubrir un enorme talento a los doce años si a los diecisiete hemos sometido su cuerpo a cargas que nunca aprendimos a controlar.

Yo quiero entrenadores que quieran ganar.
Quiero niñas competitivas.
Quiero clubes ambiciosos.
Pero antes que todo eso quiero futbolistas sanas.
Que ninguna niña tenga miedo de decir “me duele”.
Que ningún padre confunda descanso con falta de compromiso.
Y que ningún entrenador piense que dedicar tiempo a la prevención significa entrenar menos.
Porque ningún campeonato infantil vale una rodilla.
Ninguna final vale una carrera.
Y ninguna medalla vale la salud de una niña.
Una buena cantera no solamente forma futbolistas. También las entrega sanas al futuro.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.