® Notiver La Noticia En El Momento Que Sucede. Todos los Derechos Reservados

LA OTRA MITAD DE LA CANCHA | EL TALENTO QUE NUNCA VIMOS - ¿Cuántas grandes futbolistas se quedaron en el camino porque alguien decidió demasiado pronto que no eran suficientes? *Hay futbolistas que nunca conoceremos *No porque no tuvieran talento…

¿Cuántas grandes futbolistas se quedaron en el camino porque alguien decidió demasiado pronto que no eran suficientes? Hay futbolistas que nunca conoceremos. No porque no tuvieran talento. No porque no trabajaran. Y tampoco porque hubieran...

Por: Yolanda Buitrón.

EL TALENTO QUE NUNCA VIMOS

¿Cuántas grandes futbolistas se quedaron en el camino porque alguien decidió demasiado pronto que no eran suficientes?
Hay futbolistas que nunca conoceremos.

No porque no tuvieran talento.

No porque no trabajaran.

Y tampoco porque hubieran decidido abandonar su sueño.

Simplemente nunca recibieron la oportunidad correcta.
Quizá una entrenadora decidió que era demasiado pequeña.
Un director técnico pensó que le faltaba velocidad.
En una visoría tuvo veinte minutos y ese día jugó mal.
Otra maduró físicamente antes y pareció más fuerte.

O quizá aquella niña simplemente tuvo la mala fortuna de encontrarse con alguien que no vio en ella lo que otro entrenador habría podido descubrir.

Y entonces quedó fuera.
Eso sucede en el fútbol.

Pero cuando hablamos de fuerzas básicas debemos preguntarnos algo que me parece mucho más importante que encontrar talento:
¿cuánto talento estamos perdiendo por la manera en que lo seleccionamos?
EL OJO DEL ENTRENADOR
TAMBIÉN SE EQUIVOCA

Un director técnico tiene que tomar decisiones.
Es parte de su trabajo.
No pueden jugar todas.
No todas llegarán al profesionalismo.
Y sería absurdo pensar que cada niña descartada era una futura seleccionada nacional.

Pero existe una enorme diferencia entre aceptar esa realidad y asumir que quien selecciona siempre tiene razón.

La ciencia lleva años estudiando precisamente esto.

En procesos de detección se ha encontrado una tendencia a favorecer futbolistas que, por su edad relativa o maduración biológica, presentan ventajas físicas temporales sobre otras de la misma categoría.

Es decir:
A veces podemos estar confundiendo desarrollo físico temprano con talento futuro.

Y ahí podemos cometer un error enorme.
La niña más fuerte a los 13 años no necesariamente será la mejor futbolista a los 20.
Y aquella que hoy parece pequeña puede desarrollarse posteriormente y convertirse en una jugadora extraordinaria.
El problema es que, para entonces, quizá ya la dejamos fuera.

GANAR HOY O FORMAR PARA MAÑANA
Existe además otra presión.
El resultado.
Un entrenador de fuerzas básicas también quiere ganar.
Los clubes quieren campeonatos.
Los padres quieren ver triunfar a sus hijas.
Y entonces resulta tentador elegir a quien ofrece resultados inmediatos.
La más rápida.
La más fuerte.
La que físicamente domina la categoría.
Pero formar talento requiere otra mirada.
Hay que observar técnica.
Inteligencia.
Capacidad de aprender.
Lectura del juego.
Personalidad.
Disciplina.
Evolución.

Y algo particularmente difícil de medir:
hasta dónde puede llegar esa futbolista dentro de cinco años.

Ahí está el verdadero trabajo de formación.

UNA VISORÍA NO PUEDE DEFINIR UNA CARRERA
Tienen unos minutos para demostrar años de trabajo.
Pero una futbolista puede ponerse nerviosa.
Puede tener un mal partido.
Puede recibir pocos balones.
Puede jugar en una posición que no domina.
¿Eso significa que no tiene talento?
Por supuesto que no.
Una visoría puede servir para detectar.
Pero difícilmente debería ser suficiente para sentenciar.
El talento necesita seguimiento.

Necesitamos observar a una jugadora más de una vez, en distintos escenarios y durante diferentes etapas de su desarrollo.

Porque detectar talento no consiste únicamente en encontrar a quien juega mejor hoy.

Consiste en imaginar quién puede jugar mejor mañana.

TAMBIÉN EXISTE EL TALENTO SIN OPORTUNIDADES
Y después aparece otro filtro todavía más cruel.
El dinero.
La distancia.
El lugar donde naciste.
Una niña puede tener condiciones extraordinarias y vivir lejos de un club profesional.
Otra quizá no puede pagar viajes.
Una familia puede no tener recursos para trasladarse continuamente a visorías.
Y entonces el fútbol comienza a seleccionar no solamente por talento.
También por oportunidad.
Eso debería preocuparnos.

FIFA plantea precisamente que los futbolistas con talento deberían poder ser descubiertos y desarrollados independientemente de su procedencia o situación social y económica.

Porque si solamente buscamos donde siempre hemos buscado, probablemente encontremos solamente a quienes siempre hemos encontrado.

UN “NO” NO DEBERÍA SER
DEFINITIVO

“Hoy no está lista”.
Perfecto.
Pero eso es muy diferente a decir:
“No sirve”.
En fuerzas básicas estamos trabajando con personas que todavía están creciendo.
Cambian sus cuerpos.
Cambian sus capacidades.
Cambian emocionalmente.
Aprenden.
Maduran.
Evolucionan.
Por eso necesitamos puertas que puedan volver a abrirse.
Seguimiento.
Segundas oportunidades.
Nuevas evaluaciones.

Porque el talento no siempre aparece cuando nuestro calendario de selección dice que debería aparecer.

¿CUÁNTAS SE NOS FUERON?
Nunca podremos saberlo.

Y quizá ésa sea la parte más triste.

¿Cuántas futbolistas extraordinarias abandonaron porque nunca encontraron al entrenador que creyera en ellas?
¿Cuántas quedaron fuera por ser pequeñas?
¿Cuántas porque maduraron más tarde?
¿Cuántas porque no podían pagar un viaje?
¿Cuántas porque tuvieron un mal día justamente el día de la visoría?
Probablemente jamás conoceremos sus nombres.

Pero si queremos construir un mejor fútbol femenil, tenemos que aprender de esa posibilidad.

No se trata de eliminar el criterio del entrenador.
Se trata de no convertir ese criterio en una sentencia definitiva.

Que una niña no sea elegida hoy no significa que no pueda convertirse mañana en la futbolista que todos estaban buscando.

Porque formar talento también requiere paciencia.
Requiere conocimiento.
Requiere oportunidades.
Y, algunas veces, requiere algo tan sencillo como que alguien vuelva a mirar.
El gran fracaso de una cantera no es solamente no producir futbolistas.
También puede ser haber tenido una extraordinaria delante de nosotros... y no haber sabido verla.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.