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LA OTRA MITAD DE LA CANCHA | EL MUNDO YA ABRIÓ LA PUERTA. - El primer Mundial de Clubes Femenino representa una oportunidad histórica, pero también pondrá a prueba las diferencias que existen dentro de nuestro propio fútbol. Durante muchos años, el…

El primer Mundial de Clubes Femenino representa una oportunidad histórica, pero también pondrá a prueba las diferencias que existen dentro de nuestro propio fútbol. Durante muchos años, el fútbol femenil tuvo que luchar...

Por: Yolanda Buitrón

EL MUNDO YA ABRIÓ LA PUERTA.

¿MÉXICO ESTÁ PREPARADO?

El primer Mundial de Clubes Femenino representa una oportunidad histórica, pero también pondrá a prueba las diferencias que existen dentro de nuestro propio fútbol.

Durante muchos años, el fútbol femenil tuvo que luchar para conseguir un espacio dentro de las estructuras deportivas.

Hoy, la conversación está cambiando.

Ya no se trata solamente de obtener reconocimiento, sino de demostrar hasta dónde puede llegar una disciplina cuando recibe oportunidades reales de desarrollo.

La FIFA anunció que Estados Unidos será sede del primer Mundial de Clubes Femenino, programado del 5 al 30 de enero de 2028, con la participación de 19 equipos de diferentes confederaciones.

México tendrá representación a través del América, que ya consiguió su clasificación.

La noticia merece celebrarse.

Sin embargo, considero que también debemos analizarla desde una perspectiva más profunda.

Porque una cosa es tener un equipo mexicano compitiendo entre los mejores clubes del mundo y otra muy distinta es contar con una liga preparada para sostener ese nivel de competencia.

EL ÉXITO DE UN CLUB NO ES EL ÉXITO
DE TODA UNA LIGA

El América ha construido un proyecto deportivo que le permite aspirar a escenarios internacionales.

Su presencia en el Mundial de Clubes será una oportunidad para medir el alcance de ese trabajo.

Pero también debe llevarnos a observar qué sucede con el resto de las instituciones.

En la Liga MX Femenil existen diferencias importantes en infraestructura, inversión, profundidad de plantillas y posibilidades de desarrollo.

Mientras algunos clubes cuentan con recursos para incorporar futbolistas de experiencia internacional, otros todavía enfrentan dificultades para construir proyectos competitivos y sostenibles.

No considero que la solución sea limitar a quienes están haciendo bien las cosas.

Por el contrario, necesitamos que los clubes más fuertes continúen creciendo.

Lo que debemos preguntarnos es cómo conseguir que ese crecimiento alcance a un mayor número de instituciones.

Porque una liga verdaderamente competitiva no puede depender permanentemente de tres o cuatro equipos.

EL MUNDIAL TAMBIÉN SERÁ UNA EVALUACIÓN
Enfrentar a clubes de otras confederaciones permitirá observar diferencias que muchas veces no resultan evidentes dentro de nuestra competencia.

La velocidad de juego, la preparación física, la organización táctica, la profundidad de las plantillas y la capacidad para resolver partidos de máxima exigencia serán elementos fundamentales.

También quedará expuesta la importancia de los procesos de formación.

Los grandes equipos internacionales no se construyen exclusivamente mediante contrataciones.

Detrás de ellos existen estructuras juveniles, metodologías de entrenamiento, cuerpos técnicos especializados y proyectos institucionales que requieren años de trabajo.

Ésa es una de las principales lecciones que debemos incorporar.

El fútbol femenil mexicano necesita pensar más allá del siguiente campeonato.

Necesita formar futbolistas capaces de competir internacionalmente y construir clubes cuya fortaleza no dependa únicamente de una generación de jugadoras.

¿QUÉ PASARÁ CON LAS FUTBOLISTAS MEXICANAS?
Existe otro aspecto que considero indispensable.

La internacionalización de nuestros clubes debe convertirse también en una oportunidad para el talento nacional.

La llegada de futbolistas extranjeras ha contribuido a elevar el nivel de la Liga MX Femenil.

Competir diariamente con jugadoras de distintas escuelas futbolísticas puede enriquecer la preparación de las mexicanas.

Pero esa convivencia debe acompañarse de oportunidades reales de desarrollo.

No basta con incorporar talento internacional si las jóvenes futbolistas nacionales encuentran cada vez menos espacios para crecer.

Necesitamos canteras sólidas, entrenadores preparados y mecanismos que permitan identificar y desarrollar talento en distintas regiones del país.

Porque el objetivo no debería limitarse a que un club mexicano participe en un Mundial.

También debemos aspirar a que cada vez más futbolistas mexicanas estén preparadas para competir en ese escenario.

EL FÚTBOL FEMENIL YA ES PARTE DEL
NEGOCIO INTERNACIONAL

La creación de este torneo representa otro cambio importante.

El fútbol de clubes femenil está adquiriendo una dimensión internacional que exige nuevas estrategias deportivas y comerciales.

Las instituciones deberán pensar en inversión, patrocinios, infraestructura, derechos de transmisión y formación de talento con una perspectiva mucho más amplia.

México tiene condiciones para participar en ese crecimiento.

Cuenta con clubes de gran reconocimiento, una afición apasionada y una liga que ha conseguido avances importantes desde su creación en 2017.

Sin embargo, el potencial no debe confundirse con los resultados.

Tener oportunidades no garantiza aprovecharlas.

Para hacerlo se necesitan decisiones institucionales, continuidad y una visión de largo plazo.

NO BASTA CON ESTAR INVITADOS
La participación del América en el primer Mundial de Clubes Femenino será motivo de orgullo para el fútbol mexicano.

Pero me gustaría que también se convirtiera en un punto de partida para una conversación más exigente.

¿Qué necesitamos para que otros clubes mexicanos puedan alcanzar ese nivel?
¿Qué estamos haciendo para fortalecer nuestras fuerzas básicas?
¿Cómo reducimos las diferencias deportivas entre instituciones?
¿Estamos preparando suficientes entrenadoras y entrenadores para las nuevas exigencias del fútbol femenil?
Son preguntas que no deberían esperar hasta 2028.

La competencia internacional comienza mucho antes del primer silbatazo.

Comienza en las decisiones que se toman hoy.

México ha demostrado que puede construir grandes equipos femeniles.

El siguiente desafío es demostrar que también puede construir una gran liga.

Porque la verdadera medida de nuestro crecimiento no será solamente cuántos clubes logren llegar a un Mundial.

Será cuántos estén preparados para competir cuando lleguen.

El mundo ya abrió una puerta para el fútbol femenil.

Ahora corresponde a nuestras instituciones decidir si quieren limitarse a cruzarla o prepararse para permanecer entre los mejores.

Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.