
Por: Yolanda Buitrón
EL MUNDIAL TAMBIÉN EXAMINA A QUIENES
LAS FORMARON
Cuando una selección juvenil compite, no solamente se evalúa a las jugadoras.
También se pone a prueba todo el sistema que existe detrás.
México está contra la pared en el Mundial Femenil Sub-20.
Empató 2-2 ante Benín después de tener dos goles de ventaja y perdió 2-1 contra Polonia después de ponerse adelante muy temprano.
Ahora llega al último encuentro de la fase de grupos necesitando ganar ante Argentina para mantener viva su posibilidad de avanzar.
La reacción inmediata suele ser mirar a las futbolistas.
Quién se equivocó.
Quién perdió la marca.
Quién cometió la falta.
Quién debió hacer algo diferente.
Pero estamos hablando de una selección juvenil.
Y quizá estamos mirando hacia el lugar equivocado.
Porque cuando una selección Sub-20 llega a un Mundial, las jugadoras no aparecen ahí por generación espontánea. Son el resultado de años de academias, fuerzas básicas, entrenadores, clubes, competencias, visorias y procesos de selección.
Por eso un Mundial juvenil también es un examen para quienes las formaron.
LA SELECCIÓN ES EL ÚLTIMO ESLABÓN
A los 18 o 19 años todavía existe muchísimo por aprender, pero buena parte de los fundamentos que una futbolista necesita para competir internacionalmente deberían haberse trabajado mucho antes.
La Selección recibe el producto de ese proceso.
Y ahí aparecen nuestras preguntas.
¿Estamos formando jugadoras capaces de interpretar diferentes momentos de un partido?
¿Nuestras competencias juveniles las enfrentan suficientemente pronto a escenarios de presión?
¿Existe suficiente calidad competitiva debajo de la Liga MX Femenil?
¿Estamos desarrollando futbolistas o simplemente seleccionando a las que destacan antes?
Es mucho más fácil responsabilizar a una muchacha por una jugada que cuestionar el camino completo que la llevó hasta ahí.
Pero si queremos crecer, tendremos que hacer lo segundo.
NO ES UN JUICIO CONTRA ESTA GENERACIÓN
México todavía está vivo.
Y sería profundamente injusto convertir dos resultados en una sentencia sobre estas jóvenes.
Argentina tampoco comenzó bien: perdió 3-0 contra Polonia y después respondió goleando 8-0 a Benín.
Eso demuestra precisamente lo cambiante que puede ser un torneo juvenil.
El próximo partido nos dirá hasta dónde puede llegar México en este Mundial.
Pero independientemente del resultado, debería dejarnos información.
Porque ésa es una de las funciones más importantes de estas competencias.
Mostrar dónde estamos.
NUEVE AÑOS DESPUÉS, LA PREGUNTA CAMBIÓ
La Liga MX Femenil comenzó en 2017.
Al principio la gran batalla era conseguir que las niñas tuvieran un lugar donde imaginar una carrera profesional.
Hoy esa posibilidad existe.
Entonces la pregunta necesariamente tiene que evolucionar.
Ya no basta preguntar cuántas juegan.
Tenemos que preguntar cómo las estamos formando.
México ya cuenta con procesos de detección de talento y competencias juveniles.
La propia FMF ha señalado que su Supercopa Femenil forma parte de un proceso destinado a detectar y proyectar jugadoras hacia clubes profesionales y selecciones nacionales.
Eso es un avance.
Ahora necesitamos medir sus resultados.
No solamente contando cuántas futbolistas detectamos, sino observando qué sucede cuando las mejores de esas futbolistas se enfrentan con el mundo.
ARGENTINA ES EL PARTIDO; LA FORMACIÓN ES EL VERDADERO RETO
Quiero que México gane su siguiente encuentro.
uiero verlo avanzar.
Pero incluso una clasificación no debería cerrar la conversación.
Porque el fútbol juvenil tiene una ventaja extraordinaria: todavía estamos a tiempo.
A tiempo de corregir.
De mejorar metodologías.
De preparar entrenadores.
De fortalecer competencias.
De ampliar visorias.
De cuidar mejor los procesos.
Y de preguntarnos qué clase de futbolista queremos producir.
Mañana veremos a once jóvenes defendiendo a México.
Pero detrás de ellas estarán, invisibles, todos los entrenadores que tuvieron, las academias donde comenzaron, los clubes que las desarrollaron y el sistema que decidió que eran las mejores para representarnos.
Por eso, cuando termine este Mundial, no preguntemos solamente:
¿Hasta dónde llegó México?
Preguntemos algo mucho más útil:
¿Qué nos enseñó sobre la manera en que estamos formando a nuestras futbolistas?
Porque las jugadoras presentan el examen dentro de la cancha.
Pero la calificación también pertenece a quienes las formamos.
Y esa, también, es
La Otra Mitad de la Cancha.
Yolanda Buitrón