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LA OTRA MITAD DE LA CANCHA | DIEZ GOLES TAMBIÉN DEBEN HACERNOS PREGUNTAS - El crecimiento de una liga no se mide solamente por sus mejores equipos América derrotó 10-0 a Cruz Azul *Diez goles *Un resultado que inevitablemente llama la atención y…

El crecimiento de una liga no se mide solamente por sus mejores equipos América derrotó 10-0 a Cruz Azul *Diez goles *Un resultado que inevitablemente llama la atención y que habla de la contundencia de un equipo que salió a competir, encontró...

Por: Yolanda Buitrón

DIEZ GOLES TAMBIÉN DEBEN HACERNOS PREGUNTAS

El crecimiento de una liga no se mide solamente por sus mejores equipos
América derrotó 10-0 a Cruz Azul.

Diez goles.

Un resultado que inevitablemente llama la atención y que habla de la contundencia de un equipo que salió a competir, encontró espacios y no dejó de buscar la portería rival.

Al América hay que reconocerle lo suyo.

Pero yo quiero mirar hacia el otro lado del marcador.

Porque cuando hablamos del crecimiento de la Liga MX Femenil solemos hacerlo observando a los clubes que están arriba.
Sus grandes contrataciones.
Sus instalaciones.
Sus extranjeras.
Sus seleccionadas nacionales.
Sus estadios.
Sus campeonatos.
Y quizá estamos mirando solamente una parte de la historia.
La verdadera fortaleza de una liga no se mide únicamente por qué tan buenos son sus mejores equipos.
También se mide por qué tan lejos están los demás de ellos.

¿UNA GOLEADA O UNA SEÑAL?
En el fútbol existen las goleadas.
Han existido siempre y seguirán existiendo.
Incluso las mejores selecciones y los clubes más poderosos del mundo han sufrido resultados difíciles de explicar.
Por eso un 10-0 aislado no permite concluir que una liga está mal.
Pero sí permite hacer preguntas.
Y creo que debemos hacerlas.
¿Qué tan equilibrado es actualmente nuestro campeonato?
¿Todos los clubes están creciendo al mismo ritmo?
¿Las futbolistas reciben condiciones semejantes para desarrollarse?
¿Existe la misma inversión?
¿Tenemos suficiente profundidad de planteles?
Porque podemos presumir una liga cada vez más atractiva internacionalmente y, al mismo tiempo, reconocer que todavía existen diferencias importantes dentro de ella.
Las dos cosas pueden ser ciertas.
NO TODOS PARTIERON DEL MISMO LUGAR
Desde el nacimiento de la Liga MX Femenil hemos visto proyectos que entendieron rápidamente hacia dónde caminaba el fútbol de mujeres.
Invirtieron.
Construyeron estructuras.
Desarrollaron fuerzas básicas.
Contrataron mejores cuerpos técnicos.
Atrajeron talento nacional e internacional.
Y los resultados comenzaron a aparecer.
Otros proyectos han avanzado de manera diferente.
Ahí está uno de nuestros grandes retos.
Porque una liga verdaderamente competitiva necesita algo más que cuatro o cinco equipos extraordinarios.
Necesita que el último pueda complicarle el partido al primero.
Que una visita resulte incómoda.
Que ningún marcador pueda darse por hecho antes de jugar.
Eso es competencia.
LAS EXTRANJERAS
ELEVARON LA VARA
Hace algunas semanas hablamos en esta columna de la llegada de futbolistas extranjeras.
Y este tema vuelve a aparecer.
La llegada de jugadoras internacionales puede elevar enormemente el nivel de nuestra liga.
Obliga a las mexicanas a competir por un lugar.
Aumenta la velocidad del juego.
Trae experiencias diferentes.
Eso me parece positivo.
Pero existe una condición:
El crecimiento debe extenderse hacia toda la estructura.
De poco sirve tener figuras internacionales si simultáneamente existen clubes incapaces de construir planteles suficientemente profundos para competir.
Una liga fuerte necesita estrellas.
Pero también necesita una clase media futbolística fuerte.
Jugadoras mexicanas bien formadas capaces de sostener el nivel del campeonato independientemente del club donde jueguen.
AQUÍ VUELVE A APARECER LA FORMACIÓN
Y regresamos inevitablemente a las canteras.
Porque el equilibrio económico entre clubes probablemente nunca será perfecto.
No lo es en ninguna liga del mundo.
Pero la formación puede reducir diferencias.
Un club que no dispone del presupuesto para contratar grandes figuras puede producirlas.
Ahí adquieren enorme importancia las categorías inferiores, la detección de talento y el trabajo de entrenadores formativos.
Precisamente por eso hemos insistido tanto en este tema.
El fútbol femenil mexicano no puede depender únicamente de comprar talento.
Tiene que aprender a producirlo.
EL MARCADOR NO ES EL VERDADERO PROBLEMA
No me preocupa que un día un equipo gane por diez goles.
Eso es fútbol.
Me preocuparía que dejáramos de preguntarnos por qué sucedió.
Porque detrás de algunos resultados pueden existir diferencias deportivas, económicas, estructurales o simplemente una tarde extraordinaria de un equipo y desastrosa del otro.
Hay que analizar antes de sentenciar.
Pero también hay que observar tendencias.
La Liga MX Femenil está entrando en una nueva etapa.
El Apertura 2026 incluso estrenó un sistema de competencia diferente.
Entonces éste es precisamente el momento para preguntarnos qué liga queremos construir.
¿Una donde tres o cuatro gigantes acumulen prácticamente todo el talento?
¿O una donde cada jornada exista realmente la posibilidad de una sorpresa?
Yo prefiero la segunda.
CRECER TAMBIÉN SIGNIFICA ACORTAR DISTANCIAS
Hay algo que debemos reconocer.
La Liga MX Femenil ha avanzado muchísimo desde 2017.
Negarlo sería absurdo.
Hoy llegan futbolistas que hace algunos años difícilmente hubiéramos imaginado jugando en México.
Tenemos partidos de enorme nivel.
Tenemos clubes capaces de competir internacionalmente.
Tenemos futbolistas mexicanas extraordinarias.
Pero precisamente porque hemos crecido, nuestras preguntas también deben evolucionar.
Ya no basta preguntar:
¿Está creciendo el fútbol femenil?
Sí.
Ahora debemos preguntar:
¿está creciendo parejo?
Porque ahí encontraremos el siguiente desafío.
No necesitamos que nuestros mejores equipos dejen de crecer.
Todo lo contrario.
Necesitamos que sigan elevando la vara.
Lo que necesitamos es que los demás puedan perseguirlos.
Que cada vez sea más difícil ganar.
Que cada punto cueste.
Que cada jornada tenga incertidumbre.
Porque cuando los equipos de abajo obligan a mejorar a los de arriba, toda la liga crece.
Y cuando toda la liga crece, también crece la futbolista mexicana.
DIEZ GOLES Y UNA PREGUNTA
El América hizo lo que tenía que hacer.
Competir.
Atacar.
Marcar.
No corresponde pedirle a un equipo que deje de buscar goles porque el marcador ya es amplio.
El respeto al rival también consiste en competir hasta el final.
Pero nosotros, desde fuera de la cancha, sí podemos utilizar ese resultado para mirar más profundamente nuestro campeonato.
Quizá dentro de algunos años recordemos menos quién ganó 10-0.
Lo verdaderamente importante será saber si resultados así fueron cada vez menos frecuentes porque los proyectos que estaban detrás consiguieron acercarse a quienes llevaban ventaja.
Ésa será una magnífica señal.
Porque el objetivo del fútbol femenil mexicano no debería ser tener solamente grandes equipos.
Debería ser construir una gran liga.
Y existe una diferencia enorme entre ambas cosas.
Que nuestras potencias sigan creciendo.
Pero que nadie se conforme con mirar cómo se alejan.
Porque una liga se vuelve verdaderamente grande cuando sus mejores equipos tienen que ser mejores cada semana simplemente para poder ganar.
Y esa, también, es La Otra Mitad de la Cancha.