A las 10:30 horas, el motor del Cadillac, un monoplaza de Fórmula 2 modificado, rugió como una señal de que ya estaba listo para recorrer de la Diana Cazadora al Ángel de la Independencia ante 100 mil personas.
El tiempo se detuvo y los miles de presentes, que acamparon o madrugaron para encontrar un buen lugar, se unieron en un grito de bienvenida para su “Viejo Sabroso”.
Las primera vueltas fueron de reconocimiento y en la tercera comenzó la magia con algunas donas en ambas glorietas y la quema de llanta.
“Estoy muy contento de estar aquí con mi país que tanto los extrañé el año pasado. Muchísimas gracias por estar aquí, entiendo el esfuerzo que hacen para venir a apoyarme y ustedes son unas de las grandes razones por las que regresé a la Fórmula Uno y ustedes me hacen pasar momentos inolvidables en mi carrera”, comentó Checo.
Para honrar a su país, Checo presentó el traje con el que correrá este fin de semana en el Autódromo Hermanos Rodríguez que tiene los colores verde, blanco y rojo, además de usar su casco blanco con plateado.
En la segunda salida, el auto volvió a acelerar pero al llegar al Ángel se quedó parado y el tapatío aprovechó para bajarse, saludar a su público y tomarse una foto con un pequeño que se saltó las barreras de seguridad.
En su última salida, el tricolor no dejó de pisar el acelerador y fue cuando más espectáculo dio en ambos extremos de la posta temporal mientras lo observaban Dan Towriss, CEO, Marcin Budkowski, jefe, y Valtteri Bottas, piloto de Cadillac.
Un Cadillac 1948 fue el auto con el que se cerró la histórica presentación de Checo desde 2021 cuando lo hizo con Red Bull.
En ese emblemático auto azul, el héroe local hizo el último recorrido y saludó a los fans.