LITZY “LA BOMBA” ADILENE
*Recibida con pozole y mariachi por su gente que siempre la ha apoyado
*“Cumplí mi sueño”, afirma la pugilista
Texto y fotos por Miguel Scagno/Notiver
El brillo del oro mundial y la gloria internacional no cambiaron en nada la sonrisa franca de la niña que creció entre los pasillos del Mercado Zaragoza.
Cobijada por el olor a tradición, el cariño de quienes la han visto crecer y el sonido de un mariachi que le erizó la piel, Litzy “La Bomba” Adilene Vázquez regresó al puerto de Veracruz convertida en la nueva monarca universal interina de peso súper ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA).

El imponente triunfo en Puerto Rico quedó en pausa por unas horas para dar paso a la pureza de las lágrimas.
Entre acordes musicales y una calurosa “pozoliza” en Antojitos “Jenny”, Litzy se dejó abrazar por su gente, demostrando que la verdadera grandeza de una campeona no se mide solo por el cinturón en su cintura, sino por la humildad de su corazón.
“Me motiva y me llena de felicidad ver a todas estas personas que siempre han confiado en mí...
El Mercado Zaragoza es como mi segunda casa, la gente me recibe con mucho cariño y amor.
Hoy estar aquí con ellas, que siempre me han visto desde que era una niña hasta ahora que soy campeona mundial, se merecen todo esto, que es también para ellas”...
Expresó conmovida la boxeadora de 24 años.
El camino al título no fue sencillo.

Litzy se plantó en tierras caribeñas ante una auténtica leyenda: Soledad, una boxeadora tres veces campeona mundial que jamás había sido noqueada por figuras de la talla de Jackie Nava o Alicia Mongarden.
“Sabíamos que no sería una pelea nada fácil... Sabía que sería una guerra arriba del ring y así fue”, relató la veracruzana.
Sin embargo, el miedo no tuvo cabida: “Al final me tocó hacer mi chamba”, afirma entre risas.
Lejos de su patria, la jarocha temía la frialdad de la distancia, pero el boxeo premia a los valientes:
“Creí que no iba a tener el apoyo del público, pero todo el cariño de la gente desde que me subí y me bajé fue muy bonito”.
En agradecimiento a la oportunidad y a la promotora Universal Promotions, Litzy portó con orgullo las banderas de México y Puerto Rico en su uniforme, uniendo a dos pueblos a través del deporte.

Aunque lleva apenas cuatro años en el terreno profesional, la historia de “La Bomba” se comenzó a escribir hace doce años, cuando apenas era una pequeña de 11 con un sueño gigante.
Hoy, con la faja mundial en sus manos, mira hacia atrás y reconoce que el éxito no le pertenece a una sola persona.
Para su entrenador, David Ayala, solo tiene palabras de profunda admiración:
“Somos un gran equipo, somos el dúo perfecto. Si yo no tuviera a un entrenador como él y mis otros entrenadores, no sería lo que soy.
Ellos me han formado... son los que están detrás de mí para conseguir este logro”.
Gran fiesta...
La parte más emotiva de sus declaraciones llegó al momento de dedicar la corona.
No hubo menciones de marcas ni de lujos; Litzy miró a los suyos, al Team Bomba, aquellos que apostaron por ella cuando no había reflectores.
“Se lo dedico a todo mi team... porque son personas que han estado años trabajando conmigo, desde que era una niña hasta hoy, sin cobrarme nada, dándome su trabajo, porque ellos siempre se subieron al barco... Sin ellos no hubiese sido posible”...
Afirmó con una gratitud que conmovió a los presentes.
Los entrenadores que hicieron posible este logro de Litzy Adilene, son Reyes Rodríguez, Andrés Chaparro, David Ayala Torralba y la preparadora física Sheila Xotla, quien ha hecho un extraordinario trabajo con la ahora campeona mundial.
También tuvo palabras para aquellos que, desde sus días en la Olimpiada Nacional, supieron ver en sus ojos el brillo de una futura campeona.
El cuerpo de la campeona resiente la batalla, pero su mente ya visualiza el futuro.
Tras unos días necesarios de descanso, familia y amigos, “La Bomba” promete volver al gimnasio con el triple de entrega.
“Me tomaré unos días de descanso, me siento muy adolorida... ya después seguiré entrenando más fuerte, porque si antes entrenaba duro, ahora será lo triple, porque tengo que demostrar que soy una digna campeona y defender ese título con todo”, sentenció.
Litzy “La Bomba” Vázquez ha tocado el cielo del boxeo mundial, pero sus pies siguen bien plantados en la tierra, en el piso de ese Mercado Zaragoza que hoy celebra no solo a una campeona del mundo, sino a la hija prófuga del esfuerzo que regresó a compartir su gloria con quienes la vieron nacer.