Lando Norris tuvo que esperar ocho meses para volver a ganar una carrera de la Fórmula Uno, pero el drama fue parte del show.
Como sucedió el año pasado, el británico perdió la punta de la carrera a manos de su compañero Oscar Piastri en la arrancada, pero, con un poco de ayuda del tráfico y la estrategia de cambio de neumáticos logró subir a lo más alto del podio en el Gran Premio de Hungría.
McLaren solo debía preocuparse por asegurar el 1-2, ya que la velocidad estaba presente en el monoplaza, pero, cuando vieron el potencial del Ferrari de Lewis Hamilton comenzaron a preocuparse.
Sin embargo, el esperado ataque nunca llegó, pero si se anticipaba una lucha interna, otra vez, entre Norris y Piastri hasta que el segundo se detuvo repentinamente por una ruptura en la caja de cambios.
El vigente campeón de la Máxima Categoría no ganaba desde el Gran Premio de Brasil de 2025, lo que anticipa que el equipo color papaya si está avanzando con sus actualizaciones.
La segunda posición quedó en manos de un arriesgado Max Verstappen.
Red Bull apostó por un juego de llantas suaves (rojas) para el cierre de la competencia y las hizo durar pese a la cacería que ya había emprendido Kimi Antonelli.
Con la aparición del Virtual Safety Car, el italiano escaló hasta el top 3 y aunque Hamilton aprovechó para montar neumáticos frescos y salir delante de él, recuperó su posición y rápidamente se despegó del Cavallino Rampante hasta que se encontró con el tráfico.