‘Esta victoria está dedicada al cielo’, se podía leer en la manta que portaba Fabiola Villegas después de ganar la medalla de bronce en taekwondo en Santo Domingo.
Desde que la mexicana comenzó su camino en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, estuvo acompañada por su esposo Bryan Salazar y el recuerdo de su suegro Mateo Salazar, quienes le dieron la fortaleza y la confianza para afrontar el último reto en la división de los -57 kilogramos.
Cuando Fabi venció a su similar de Colombia, se aguantó las lágrimas y celebró dando una vuelta por el tatami con la bandera tricolor sobre sus hombros y después repitió el recorrido con una imagen del hombre al que consideró un maestro.
“Este triunfo también es dedicado para mi esposo Bryan Salazar porque no me ha dejado sola, él ha visto las caídas, esos momentos tan duros en toda mi carrera y hace unos meses que su papá partió de aquí, y él fue su maestro, fue su guía, era su todo y yo dediqué esta medalla para el profesor Mateo Salazar que en paz descanse.
“Agradecerle donde quiera que esté, que no nos suelte y Bryan, esto es para ti, te amo, gracias por todo”, aseguró Villegas al finalizar la premiación.
Para la nacional fue un día cargado de emociones porque fueron sus últimos Centroamericanos y porque aún mantiene vivo el sueño de llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.