El demoledor ataque del PSG contra la muralla defensiva del Arsenal, así es el libreto de la Final de la Champions League, este sábado en Budapest.
El actual ganador del Balón de Oro, Ousmane Dembélé y el probable sucesor Khvicha Kvaratskhelia contra una zaga encabezada por el portero David Raya, William Saliba y Gabriel Magalhães.
El PSG que va por el récord de goles y el bicampeonato (algo solo conseguido por el Real Madrid en la era de la Champions League) contra el Arsenal que aspira a ser el único equipo inglés invicto en los dos títulos más importantes: de Premier League (2004) y Champions, en caso de coronarse este sábado.
Los parisinos que hilan cinco campeonatos en la Ligue 1 ante un conjunto londinense que acabó con la sequía de 22 años sin conquistar la Premier League.
El PSG de Luis Enrique, con sus 44 goles en 16 partidos de Champions, a solo uno del récord del Barcelona en la temporada 1999-2000, aunque el cuadro culé marcó 45 tantos en ese periodo.
El Arsenal de Mikel Arteta que se sacudió la etiqueta del “ya merito” en Inglaterra y que presume una defensiva tan sólida que apenas ha admitido seis goles en este torneo.
Dos clubes con millonarias inversiones en su plantilla, pero que a nivel europeo se habían quedado muy cortos, hasta que hace un año el PSG llevó a sus vitrinas la primera Orejona, lo nunca conseguido por los Gunners.
Un partido, incluso, que podría tomarse a revancha luego de que en la Champions anterior el conjunto parisino eliminó al londinense en Semifinales además de que también echó al Liverpool en Octavos y al Aston Villa en Cuartos.
Para llegar a esta Final, el Arsenal dio cuenta del Bayer Leverkusen, el Sporting de Lisboa y el Atlético de Madrid, apenas con dos goles en contra en toda la fase de eliminación directa.
En esta temporada, el PSG dejó en el camino en Playoff al Mónaco, en Octavos al Chelsea, en Cuartos al Liverpool y finalmente dio cuenta del Bayern Múnich en la Semifinal para ser el primer equipo francés en repetir una aparición en la Final de forma consecutiva.
Una Final entre el que se cansa de meter goles y el que difícilmente los recibe, ese es el libreto hoy en la Puskás Arena.