*Don Luciano García fue sacado de su vivienda gravemente lesionado para llevarlo al hospital pero al llegar al área de urgencias el adulto mayor falleció
Por FEDERICO GARCIA
Reportero de NOTIVER
Un humilde vendedor de dulces identificado como Luciano García fue confundido y asesinado a balazos en su vivienda, en Papantla, el crimen ocurrió al amanecer del miércoles.
Residentes de la calle María Gutiérrez reportaron haber escuchado al menos cinco detonaciones de arma de fuego, a las 05:45 horas, poco después arribó una ambulancia con paramédicos de PC.
Se conoció que, de una vivienda, fue sacado gravemente lesionado Luciano García, de 82 años, vendedor de dulces, para llevarlo al hospital de Papantla, pero al llegar al área de urgencias el paciente falleció.
Un perito criminalista de la fiscalía de Papantla hizo la diligencia en el área de urgencias del centro hospitalario, el cadáver del comerciante fue enviado a medicina forense.
La certificación del perito indica que la víctima presentaba dos heridas por arma de fuego en tórax, dos en piernas y un último balazo en un pie, lesiones que le provocaron la muerte.
De los presuntos responsables del crimen, sólo se sabe que huyeron en una motocicleta y que son buscados por los patrulleros de la SSP, porque a nadie más le importa la vida de gente inocente.
Las primeras investigaciones indican que a Luciano lo confundieron con algún criminal, porque la víctima era un dulcero decente, que desde niño se había ganó la vida de manera honesta.
Nació en 1943 en El Chacal, municipio de Tenalpulco, Puebla.
Desde la niñez comenzó a trabajar, a los 10 años ya se ganaba 25 centavos que le daba a su madre para ayudarla con los gastos de la casa.
Años después se mudó a Papantla de Olarte, donde se dedicó a la venta de dulces para subsistir, se le veía en la zona centro cargando la cajita en la que llevaba la mercancía.
La mañana del miércoles, mientras dormía, Luciano fue atacado a balazos por criminales que, creen, todos son de su condición, pero esta vez erraron en el objetivo, porque al vendedor de dulces no era a quien buscaban.