DAVID MANUEL MARTÍNEZ PÉREZ
Psicoterapeuta Clínico
Certificado en Hellinger Sciencia ®
“SILENCIO ES PODER”
“PERCIBIENDO EL OTRO LADO DE LA REALIDAD”
¡Con el silencio a todo volumen!
Silencio es poder
Discutir con alguien que no tiene madurez es como intentar jugar ajedrez con una paloma:
tirará las piezas, ensuciará el tablero y luego se irá inflando el pecho como si hubiera ganado.
No desperdicies tu energía intentando explicar lo evidente a quien ha decidido no entender.
Hay personas que no buscan diálogo, buscan ruido.
No quieren claridad, quieren conflicto.
El silencio no es omisión ni cobardía.
Es la última frontera de tu paz.
Es la decisión consciente de no seguir regalando palabras a oídos cerrados ni emociones a manos torpes.
Callar, en estos casos, no es perder, es retirarse a tiempo antes de que el desgaste te robe lo que tanto te costó construir.
Frente a berrinches, provocaciones y juegos emocionales, la respuesta más digna es la indiferencia absoluta.
No todo merece réplica.
No todo merece explicación.
A veces, el vacío enseña más que mil argumentos.
Guarda tu energía para quienes sí saben escuchar, sentir y crecer.
El silencio también es una forma de respeto hacia ti mismo.
"No todo está perdido cuánto tienes la sabiduría, la creatividad, la estrategia y la disciplina para darle la vuelta a las cosas para llevarlas a un nuevo destino".
Y claro que nuestra conexión con el mundo espiritual nos dará la fuerza para lo que sigue.
Gam zu leTova ¡También esto es para bien!
LA BATALLA QUE TÚ NO PELEAS, LA PELEARÁN TUS HIJOS.
No es una amenaza.
Es una ley silenciosa del alma humana.
Es el eco de nuestras decisiones que resuena más allá de nuestra propia vida.
Las batallas que heredamos
Cada familia carga con un río de historia interior: hábitos, miedos, deseos, silencios, culpas y virtudes.
Ese río no se corta cuando uno muere; fluye.
Y lo que tú dejas pendiente, lo que rehúyes, lo que postergas, encuentra caminos para manifestarse en quienes vienen después.
La avaricia no combatida se convierte en hijos que solo saben sobrevivir, nunca vivir.
La lujuria sin dominio se transforma en relaciones rotas que los descendientes repiten.
La pereza del alma -esa incapacidad de actuar, de romper cadenas, de levantar la mirada- germina en generaciones que sienten el mismo peso sin entender de dónde viene.
Esto, discípulo, los sabios lo llaman karma colectivo.
No un castigo divino, sino el resultado acumulado de las decisiones no resueltas, del carácter que no se forja, del espíritu que no despierta.
Cada alma nace en un círculo: la familia.
Y ese círculo contiene misiones que uno no eligió, pero sí puede transformar.
Si permites que tus sombras gobiernen tu vida, tus hijos heredarán las sombras.
Si eliges hoy la disciplina interior, aunque tiemble tu voz y vacilen tus pasos, tus hijos heredarán luz; una luz que ellos podrán ampliar.
Caso real
Un hombre creció en una casa donde todos evitaban el conflicto.
El padre guardaba silencio ante la injusticia, la madre postergaba todo por miedo, los abuelos callaban sus heridas.
Ese hombre, ya adulto, repitió el mismo patrón: incapacidad de decir “no”, relaciones donde lo pisaban, un trabajo que odiaba.
Solo cuando decidió enfrentar su miedo -hablar, poner límites, romper con la pasividad heredada- vio cómo su hijo pequeño comenzó a expresarse con más seguridad.
Una batalla interna, peleada por él, liberó a la generación siguiente.
La enseñanza final
No luchas sólo por ti.
Cada acto de coraje limpia el camino para otros.
Cada decisión recta purifica la raíz de tu linaje.
Cada batalla que peleas -y ganas- rompe una cadena que quizás lleva siglos vibrando.
“Cuando te enfrentas a tus sombras, no sólo te liberas tú.
Libera tu nombre, tu sangre, tu historia.
Lo que sanas en ti, florece en los que vendrán”
SOLO PARA HOMBRES
Las mujeres atractivas están en todas partes.
Los hombres exitosos no.
Por eso el juego no es perseguir belleza; es convertirte en el premio.
Cuando subes tu valor, el mercado responde solo.
Empieza por el cuerpo.
Ponte en forma de verdad.
No por estética, sino por respeto propio.
Un cuerpo trabajado eleva la testosterona, corrige la autoestima y limpia la mente.
El hierro no sólo esculpe músculos; ordena la cabeza.
El hombre fuerte piensa claro y actúa firme.
Luego el dinero.
No hay atajos.
Adopta un sistema que genere ingresos.
El techo lo pones tú.
Encuentra un problema real y crea una solución útil.
El dinero sigue a la utilidad, no a los deseos.
El que aporta valor, cobra.
Protege tu esencia masculina.
La modernidad la diluye con dopamina barata, pornografía, marihuana y alcohol diario, apagan el impulso.
No es moral; es mecánica.
Por eso tantos hombres están blandos, ansiosos y arruinados.
Aléjate de esa basura y conviértete en la excepción que cura, no en la estadística.
Mata la lujuria.
No abandones metas por placeres instantáneos.
Canaliza la energía hacia algo más alto: construir familia, abrir negocios, vivir experiencias que te enseñen.
La energía bien dirigida multiplica; la energía desperdiciada te vacía.
Cuida lo que comes.
Tu cuerpo refleja tu dieta.
Proteínas suficientes, carbohidratos controlados, vitaminas y lo necesario.
Simplifica la mañana: 3–4 huevos, café, fruta y agua suficiente.
No es moda; es consistencia.
Lo básico bien hecho gana.
Mantente lejos de los consejos promedio.
Los hombres débiles son fáciles de controlar; por eso el guion estándar promete seguridad a cambio de conformismo.
No compres una vida diseñada para que no destaques.
Diseña la tuya con criterio.
Esto no es rebeldía vacía, es liderazgo personal.
¡Atrévete a empezar!
“Me llamas loco solo porque hago lo que a ti te da miedo hacer”
Psicoterapia Práctica
Manuel David Martínez
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