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VIVIENDO CON SENTIDO | ¡QUÉ FANTASÍA! - Solo porque las cosas podrían ser diferentes o que pudieron ser diferentes no significa que hubieran sido mejores. El sufrimiento no nace de lo que ocurrió, nace de la fantasía...

Solo porque las cosas podrían ser diferentes o que pudieron ser diferentes no significa que hubieran sido mejores. El sufrimiento no nace de lo que ocurrió, nace de la fantasía de lo que debió ocurrir. La mente humana tiene una habilidad...

VIVIENDO CON SENTIDO | ¡QUÉ FANTASÍA! - Solo porque las cosas podrían ser diferentes o que pudieron ser diferentes no significa que hubieran sido mejores. El sufrimiento no nace de lo que ocurrió, nace de la fantasía...

DAVID MANUEL MARTÍNEZ PÉREZ
Psicoterapeuta Clínico Certificado en Hellinger Sciencia ®

¡QUÉ FANTASÍA!

“PERCIBIENDO EL OTRO LADO DE LA REALIDAD”

Solo porque las cosas podrían ser diferentes o que pudieron ser diferentes no significa que hubieran sido mejores.

El sufrimiento no nace de lo que ocurrió, nace de la fantasía de lo que debió ocurrir.

La mente humana tiene una habilidad peligrosa: idealiza caminos que nunca caminó.

Imagina versiones alternas donde no cometió errores, donde dijo las palabras correctas, donde eligió a la persona “correcta”, donde tomó la decisión “perfecta”.

Pero esa versión alternativa vive en un terreno donde no existe el dolor, ni la incertidumbre, ni el aprendizaje.

Es una ilusión pulida por el deseo.

Cuando deseas que el pasado hubiera sido distinto, estás discutiendo con algo que ya no existe.

Y discutir con lo que ya fue es como intentar detener el viento con las manos.

Lo que fue, fue necesario para el nivel de conciencia que tenías en ese momento.

Si hubieras elegido diferente con la misma mente que tenías entonces, probablemente habrías creado otro tipo de sufrimiento.

Porque no era la decisión lo que necesitaba cambiar… eras tú.

La mente cree que otro escenario habría sido mejor.

La sabiduría comprende que cada escenario trae su propia carga y su propia lección.

No te atormenta lo que pasó.

Te atormenta la resistencia a aceptarlo.

Cuando sueltas la fantasía del “¿y si…?”, recuperas poder.

Porque dejas de vivir en líneas temporales imaginarias y vuelves al único lugar donde puedes transformar algo: el presente.

Nada fue perfecto.

Nada fue inútil.

Lo que hoy juzgas como error, mañana lo llamarás iniciación.

Aceptar no es resignarse.

Aceptar es dejar de luchar contra lo inevitable para poder crecer desde ahí.

Y cuando entiendes eso, descubres algo profundo:

No necesitas otro pasado.

Necesitas una conciencia más amplia en este presente.

“TODO LO QUE VEMOS, ESTÁ HECHO DE
LO QUE NO VEMOS”

LA MÁSCARA SOCIAL

Es la habilidad de construir una versión artificial de uno mismo para generar confianza rápida.

No te muestran quiénes son realmente.

Te muestran lo que saben que te va a gustar.

Por eso, al principio parecen perfectos.

Demasiado amables.

Demasiado atentos.

Demasiado comprensivos.

Coinciden contigo en casi todo.

Te escuchan como nadie.

Y te hacen sentir que finalmente encontraste a alguien diferente.

Pero en realidad, están estudiando tus emociones.

Observan qué te duele.

Qué te gusta.

Qué necesitas escuchar.

Y con esa información, construyen una personalidad hecha a tu medida.

En psicología social esto se relaciona con algo llamado gestión de la impresión.

Es el arte de controlar cómo los demás te perciben.

El problema es que, cuando alguien domina demasiado bien este juego…la máscara puede durar meses… incluso años.

Hasta que un día aparece la contradicción.

Pequeños gestos.

Reacciones frías.

Actitudes que no coinciden con la persona que creías conocer.

Y entonces entiendes algo inquietante.

No cambió de repente.

Simplemente dejó de actuar.

Porque las personas más peligrosas no son las que muestran su oscuridad, son las que aprendieron a disfrazarla perfectamente.

“Es más importante ser respetado, que ser amable.
Ser amable es muchas veces un síntoma de debilidad.
Ser complaciente te
debilita y empodera al otro.”

QUÉ PELIGROSO

El que te sonríe mientras te estudia.

No temas al que grita.

El que realmente debes observar es el que sonríe.

Porque esa sonrisa no siempre es sincera.

Muchas veces… calcula.

Existe un perfil del que casi no se habla.

El empatico oscuro.

Y no, no es el psicópata impulsivo que pierde el control.

Es algo más sofisticado.

Es un estratega emocional.

Un director de la vulnerabilidad humana.

Su empatía no construye puentes, tiende redes.

Y si no notas el hilo, probablemente ya estás dentro.

El término “empatico oscuro” describe a personas que sí perciben el dolor ajeno.

Lo sienten.

Lo identifican.

Lo comprenden.

Pero no para aliviarlo, sino para ubicar el punto exacto de presión, ahí donde duele más.

Poseen una empatía intacta, a veces incluso superior al promedio.

Pero con un propósito distinto: Control.

Leen emociones como un cirujano estudia anatomía.

Sin repulsión.

Sin culpa.

Sin conflicto interno.

Solo precisión.

Solo curiosidad estratégica.

Donde otros sienten compasión, ellos ven información, en donde otros abrazan, ellos registran datos.

Su sensibilidad no es ternura.

Es herramienta.

Desde un punto de vista neuropsicológico, representan una combinación poco común:

Alta capacidad empatica, rasgos manipuladores, baja inhibición moral.

Una convergencia peligrosa.

Porque entienden exactamente qué necesitas oír, qué herida tienes activa,

qué miedo te gobierna, y lo usan.

No te dominan con fuerza.

Te dominan con comprensión y precisión selectiva.

Te hacen sentir visto, validado, entendido.

Hasta que, sin darte cuenta, tu apertura se convierte en exposición,y tu confianza en punto de acceso.

La lección es simple:

No toda empatía es bondad.

No toda sensibilidad es compasión, ni toda sonrisa es conexión.

La mayor de las veces, es análisis.

¿Por qué a los que actúan bien muchas veces les va muy mal y a los que actúan mal les va muy bien?

Porque los que actúan bien son transparentes y actúan con miedo y culpa y los que actúan mal no tienen ni sentimientos sanos, ni culpa.

SI TODO LO QUE OFRECISTE NO ALCANZO, OFRECE TU AUSENCIA.

ES DE SABIOS SABERSE RETIRAR A TIEMPO.

MUCHAS VECES SABER RETIRARTE A TIEMPO, ES EL MAYOR ACTO DE AMOR.

Psicoterapia Práctica
Manuel David Martínez

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