DAVID MANUEL MARTÍNEZ PÉREZ
Psicoterapeuta Clínico
Certificado en Hellinger Sciencia ®
LA TRAICIÓN
“PERCIBIENDO EL OTRO LADO DE LA REALIDAD”
Judas no traicionó a Jesús con un grito… lo traicionó con un beso.
Y ahí está una de las lecciones más duras de la vida:
la puñalada más profunda no siempre viene de quien te odia de frente, sino de quien se sienta contigo, come en tu mesa, escucha tus sueños…
Y aun así decide venderte.
Por eso la lealtad no es algo común.
No es una palabra bonita para repetir.
No es un gesto para aparentar.
La lealtad verdadera es un valor escaso, un principio caro, un tesoro que no cualquier alma puede sostener.
Hay personas que hablan de amistad, de amor, de respeto…
pero al primer beneficio, al primer interés, al primer momento de presión, te cambian, te niegan o te traicionan.
Y eso sólo demuestra que nunca fueron leales…
sólo fueron convenientes.
La lealtad es un regalo demasiado costoso, no la esperes de gente barata.
No la esperes de corazones vacíos, de mentes envidiosas, ni de personas que siempre están calculando cuánto pueden sacar de ti.
La vida tarde o temprano te enseña a distinguir entre quien te abraza por cariño…
Y quien te abraza sólo para tenerte cerca antes de herirte.
Y aunque duela, esa lección vale oro, porque te obliga a mirar mejor, a elegir mejor y a confiar con más sabiduría.
No todos merecen tu mesa.
No todos merecen tu confianza.
Y no todos los que pronuncian tu nombre con afecto desean realmente tu bien.
A veces, perder a un traidor no es una pérdida…
es una limpieza.
Cuida tu lealtad.
Porque en un mundo lleno de intereses,
ser fiel de verdad sigue siendo cosa de pocos.
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LAS MONEDAS
Muchas personas son como Judas…
Comen en tu mesa, reciben tu confianza, escuchan tus planes, conocen tus debilidades, te saludan con una sonrisa…
Y hasta te besan como si te quisieran bien. Pero en el fondo, ya están esperando el momento exacto para traicionarte.
La traición más dura no viene del enemigo declarado.
De ese ya te cuidas.
La traición que realmente destruye es la que viene disfrazada de amistad, de cercanía, de lealtad… de alguien a quien le abriste la puerta de tu vida sin imaginar que algún día usaría esa misma entrada para herirte.
Porque hay personas que no se acercan por amor, se acercan por interés.
No se sientan contigo por aprecio, sino para estudiar tus movimientos, medir tus fuerzas y encontrar el mejor momento para darte la puñalada por la espalda.
Y eso duele…
No sólo por el golpe,
sino porque antes del puñal hubo risas, hubo abrazos, hubo confianza.
Y cuando alguien te traiciona así, no sólo rompe una relación… también intenta romper tu manera de creer en los demás.
Pero cuidado: que una traición no te vuelva como ellos.
Que te vuelva más sabio, más selectivo, más observador.
No más frío… pero sí más consciente.
Porque en esta vida no todos los que se sientan a tu mesa merecen tu pan.
No todos los que te abrazan te aman.
Y no todos los que te llaman “hermano” desean verte crecer.
Aprende a mirar más allá de los besos, de las palabras bonitas y de las sonrisas fáciles.
Porque a veces, el peor enemigo…
es el que finge estar de tu lado.
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MANICOMIO DEL PRÓSPERO
EL DIARIO DE UN ESTOICO!
1. Siempre tendrás problemas. Aprende a disfrutar de la vida mientras los resuelves.
2. Las personas no deciden su futuro, deciden sus hábitos y sus hábitos deciden su futuro.
3. En la vida sólo puedes controlar dos cosas: tu esfuerzo y tu actitud.
4. No preguntes como iniciar. Inicia y luego pregunta como mejorar.
5. La felicidad tiene menos que ver con el placer y más con el propósito.
6. La vida es más dura cuando esperas mucho del mundo y poco de ti mismo.
7. La vida es más fácil cuando esperas mucho de ti mismo y poco del mundo. Altos estándares, bajas expectativas.
8. La mitad de tus problemas son simplemente tu mente haciendo de cosas menores parecer cosas mayores.
9. No busques secretos cuando lo que necesitas son repeticiones.
10. No te dejes controlar por tres cosas: la gente, el dinero o las experiencias pasadas.
11. En cada reto o incluso tragedia, hay una oportunidad. Y si te entrenas para buscar la oportunidad, podrás tomar el control de la situación e incluso convertirla en algo positivo o, si no se puede convertir en algo bueno, al menos algo bueno podría salir de ella.
12. Da las gracias todos los días, porque aunque creas no tener motivos para agradecer, tu día “normal” es el sueño de alguien más.
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Psicoterapia Práctica
Manuel David Martínez
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