Texto y fotos Cony Herrera López/NOTIVER
En el Centro Veracruzano de las Artes ´Hugo Argüelles´, se llevó a cabo el concierto ´Del Barroco al Modernismo´, de la pianista Raquel Fisk, quien compartió su gran talento con decenas de personas que asistieron y disfrutaron de la velada musical realizada el jueves nueve de abril.
Raquel Fisk debutó a los 14 años en Carnegie Hall, tras realizar a los 13 años su primera gira en China, consolidándose como una de las jóvenes pianistas más prometedoras de su generación.
Ha sido solista con destacadas orquestas en México, como la Sinfónica de Xalapa, interpretando conciertos de Saint-Saëns, Tchaikovski y Mozart.
Ganadora del primer lugar en las competencias Ruth Davidson (NEPTA), MTNA y Bay State, y acreedora a reconocimientos en EE. UU; ha recibido elogios de la crítica, incluido el Festival Bach de Bethlehem.

Formada bajo la guía de distinguidos maestros, a los 18 años fue invitada a continuar sus estudios en Florencia con el pianista Andrea Lucchesini.
Posteriormente obtuvo la licenciatura en el Conservatorio de Música de San Francisco, donde estudió con Jon Nakamatsu y recibió una formación intensiva en música de cámara con Julio Elizalde.
Raquel actualmente continúa su preparación de maestría en la Barenboim – Said Akademie en Berlín, dentro de la cátedra de András Schiffff.
El programa que presentó la artista en Veracruz incluyó piezas de Bach, Beethoven, Ravel, Ginastera y Stravinsky, al respecto, comenta a NOTIVER:
“La primera parte trae una suite de Bach, que son pequeñitos movimientos de danzas francesas; traemos Alborada del Gracioso, que no es un baile, pero más bien es un gracioso que se puede imaginar que se está bailando por la alborada; después tenemos danzas argentinas de Ginastera y aparte de eso tenemos Petrushka de Stravinsky, que es efectivamente una obra hecha para solo piano, se compuso originalmente para un ballet.
Por eso pensé en incluir las danzas de Bach, para combinar lo clásico con lo más popular, algo de más baile; y la sonata de Beethoven que es muy virtuosa, también tiene mucha electricidad que combina bien con el tema del baile”.

Para la artista oriunda de Boston, EEUU, con raíces veracruzanas ya que su mamá es de Xalapa, el camino en la música requiere de ciertos sacrificios:
“Empecé a los tres años y medio de edad a estudiar mucho, sobre todo a partir de los 13 años; pero son sacrificios que nunca los he visto así, de esa forma, como de que tengo que sacrificar una cosa para tener otra.
Siempre ha sido un placer escoger el piano primero, escoger mi arte, y me siento muy feliz de poder compartir esa música con el público”.
Actualmente Raquel sigue preparándose:
“Acabo de empezar mi maestría en Berlín, estoy estudiando con el maestro Sir András Schiffy, es un gran maestro en la música de Mozart, Bach, interpretaciones también de Beethoven, y de Bartók.
Estoy disfrutando mucho mis estudios allá, pero vine para echarme unos conciertitos para disfrutar del público de Veracruz y también tengo un concierto en la Ciudad de México con la UNAM el 16 de abril, después regreso inmediatamente para completar mis cursos”.
Muy enfocada en su preparación, convencida en aprovechar al máximo la gran oportunidad que tiene, ya que es una decisión que toma con mucha seriedad, Raquel Fisk comparte sus puntos de vista:
“Creo que la juventud se puede relacionar con la música en muchas formas, sobre todo porque es la base de nuestra cultura social.
En lo personal también escucho mucho reggaetón y música popular, me encanta el rapeo, creo que todo es arte y todo es música.
Pero también el estilo de vida es algo muy importante para mí, me enfoco mucho en preservar mi salud, mi cuerpo, cuido bien lo que como, y también me encanta ir al gimnasio, hacer calistenia, son cosas que a veces no se piensan cuando uno piensa en un músico, pero creo que realmente van juntos, es como algo conectado, porque ser músico es una forma de vida, y si tú le respetas tu vida, pues también vas a respetar tu arte”.
Finalmente, la pianista afirma:
“El arte es para todos, no es para un grupo en particular, soy muy fan de eso, creo que todos debemos tratar de disfrutar del arte, porque en realidad cambia mucho la calidad de nuestra vida, sobre todo en un siglo donde estamos todos metidos en nuestros teléfonos, en la tecnología, en no tener muchas interacciones humanas; la música es algo que expresa el estado humano, es la cosa más importante de disfrutar, entonces ve a un museo de arte, ve a un concierto y disfruta de la capacidad creativa del ser humano”.