*Limón, tomate y bistec...
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
El costo de la vida en México sufrió un duro revés en marzo pasado, cuando el conjunto de los 33 productos indispensables para la dieta nacional registró un incremento mensual del 4.20%.

Este repunte representa el avance más agresivo para un solo mes desde mayo de 2024, situando el costo de la canasta básica en 2,339.70 pesos.
Esta cifra no solo presiona el flujo de efectivo inmediato de los hogares, sino que consolida un aumento trimestral del 2.51% y una alarmante carestía anual del 7.1% en los alimentos de primera necesidad.
🗳️📌 HACIENDA PROYECTA QUE LA DEUDA DE MÉXICO LLEGARÁ A 20.4 BILLONES DE PESOS
— Juan Ortiz 🗳️👁🗨 (@Juan_OrtizMX) April 2, 2026
El gobierno de Sheinbaum ya proyecta una deuda de 20 billones 419 mil millones de pesos.
$20,419,800,000,000.00
Eso equivale a 54.7% de toda la economía mexicana.
Y lo repartimos por mexicano, son… pic.twitter.com/l7cJn1I8Zl
Este fenómeno es un reflejo directo de la aceleración inflacionaria que atraviesa el país.
Según datos del Inegi, la inflación se ubicó en 4.02% anual durante la primera quincena de marzo, ligando cinco aceleraciones consecutivas y superando el límite de tolerancia establecido por el Banco de México.
Expertos financieros atribuyen este comportamiento a la volatilidad en los precios de frutas y verduras, así como al encarecimiento de los energéticos impulsado por el mercado internacional del petróleo.
La crisis es particularmente visible en productos específicos que se han vuelto casi inalcanzables para muchos.
El chile lidera la lista con un aumento anual del 127.5%, seguido de cerca por el limón con un 118.5%. Lo mismo el tomate que alcanza precios de hasta 65 pesos.
Otros productos básicos como la manzana y el bistec de res también han sufrido alzas de doble dígito, descolocando los presupuestos domésticos y obligando a las familias a replantear sus prioridades de consumo.
Ante esta escalada de precios, casi la mitad de los mexicanos ha tenido que transformar sus hábitos para sobrevivir a la carestía.
La reducción en la ingesta de proteínas como res y pollo es ahora una realidad, dando paso a compras por pieza o sustitutos más económicos.
El panorama actual revela que la mayoría de los consumidores realiza recortes directos en sus despensas o busca refugio en tiendas de descuento, recurriendo a una planeación financiera extrema para intentar mantener la seguridad alimentaria en el hogar.
