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¡SE FUE EL ÚLTIMO MURALISTA! - MELCHOR PEREDO

La luz del muralismo mexicano ha perdido uno de sus últimos destellos originales. Melchor Peredo García, el artista que convirtió la historia y las calles de Xalapa en su lienzo cotidiano, falleció la madrugada de este miércoles...

¡SE FUE EL ÚLTIMO MURALISTA! - MELCHOR PEREDO

*Las calles de Xalapa eran su lienzo cotidiano

Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver

La luz del muralismo mexicano ha perdido uno de sus últimos destellos originales. Melchor Peredo García, el artista que convirtió la historia y las calles de Xalapa en su lienzo cotidiano, falleció la madrugada de este miércoles a los 99 años de edad.

Su partida no solo deja un vacío en la plástica nacional, sino que marca el cierre de una época de oro, pues Peredo fue alumno y compañero de los tres grandes: José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

Xalapa, lo adoptó como hijo predilecto hace más de tres décadas y hoy lo despide entre el aroma de los girasoles y el eco de un legado cultural incalculable.

En la funeraria Bosques del Recuerdo, el escenario del último adiós se convirtió en un tributo a la congruencia de una vida dedicada al arte.

Dentro del féretro, acompañando al muralista, descansan sus pinceles desgastados y tubos de pintura de distintas tonalidades, herramientas que lo acompañaron en sus jornadas creativas.

Custodiando el cuerpo, una icónica fotografía capturada por el fotoperiodista Luis Ayala y un autorretrato del propio Peredo vigilan la despedida, mientras una corona de flores sentencia que su arte y su recuerdo serán, de ahora en adelante, un tesoro para la posteridad.

Su compañera de vida, Lourdes Hernández Quiñones, fue la encargada de dar la noticia con palabras que resumen la esencia del maestro, definiéndolo como un muralista antes que pintor y un artista de mirada creativa que ahora vuela en un cielo infinito de luz y color.

Aunque nació en el antiguo Distrito Federal, Peredo se mimetizó con la humedad y la neblina xalapeña, convirtiéndose en una postal cotidiana al caminar con tranquilidad por sus calles.

Desde los 14 años se entregó a la pintura tras creer en alguien que le dijo que lo hacía bien, un vicio del que, según sus propias palabras, nunca pudo escapar.

Su obra es prolija y trasciende fronteras, destacando el imponente fresco al acrílico titulado Resistencia Heroica en el hoy Palacio de Gobierno de Veracruz, así como importantes contribuciones internacionales en la Universidad de París XII en Francia, y en diversas instituciones académicas de Carolina del Sur y Arkansas en Estados Unidos.