Por POLO TLAXALO/ NOTIVER
Gran consternación causó en la sociedad veracruzana el sensible fallecimiento del señor Isaías Cortés Jiménez, quien falleció la noche de este sábado provocando tristeza en la gente que conoció su caso y se solidarizaron con él al ser víctima de abandono por parte de su familia.
A través de las redes sociales, el 5 de noviembre de 2025 la población conoció el caso de don Isaías Cortés Jiménez y sintió tristeza al ver lo injusta que es la vida con aquellos hombres que menos tienen.

El sujeto de 57 años padecía una diabetes muy avanzada que le provocó la amputación de sus dos piernas y lo dejó ciego.
El hombre vivía en el Circuito Palmas del Coyol, al poniente de la ciudad de Veracruz y ninguna autoridad se hizo cargo de él.
Por las noches, en esa colonia, se escuchaban sus gritos desgarradores que anunciaban que tenía hambre, por lo que dependía de la caridad y buen corazón de sus vecinos, quienes en la medida de sus posibilidades le daban lo que podían de comida tomando en cuenta que al ser diabético en etapa avanzada había alimentos que afectaban su salud.
Así como en su momento se viralizó a través de las redes sociales la historia de don Isaías cuando salió a la luz pública, ahora también se hizo viral la noticia de su fallecimiento pues fue un hombre que después de haberse dado a conocer en las plataformas digitales se ganó el corazón de la ciudadanía no sólo de Veracruz, sino de todo el país.
Al recibir la triste noticia de su partida al cielo los veracruzanos que nos caracterizamos por ser solidarios con los más vulnerables, se ofrecieron a realizar donaciones económicas a un número de cuenta pensando que la familia del hombre se las vería negras para enterrarlo y/o cremarlo y para los gastos funerarios.
Sin embargo, personas cercanas a don Isaías dijeron que los gastos funerarios ya estaban cubiertos y pidieron no depositar dinero a ningún número de cuenta pues esta situación se presta a abusos y raterías de terceras personas que buscan obtener un beneficio económico aprovechándose de la desgracia de otros.
La usuaria Jeomara Ortiz informó a través de las redes sociales que al fallecer don Isaías, se hicieron los trámites en el hospital para agilizar este proceso tan duro para sus familiares.
Gracias a la generosidad de personas que hacen el bien sin andarlo divulgando y lejos del protagonismo superficial se recibió la donación de un paquete funerario, el cual pagó una persona de buen corazón llamada Isela que prefiere que su identidad permanezca resguardada. Sólo se sabe su nombre pero la noble mujer no quiere reflectores.
Mell García, una de las personas que acompañó a don Isaías durante sus últimos meses, señaló que no se está pidiendo apoyos económicos a nadie por lo que exhortó a la población a no dejarse engañar por los vivales.
Desafortunadamente en este momento algunas personas quieren aprovecharse de la situación para pedir dinero usando el nombre de don Isaías.
Mell García recordó que hace unas semanas don Isaías estuvo delicado de salud pero a pesar de eso no lo recibieron en ningún hospital para recibir atención médica.
Al principio cuando la población conoció la historia de don Isaías muchas personas manifestaron su intención de apoyarlo económicamente al sentir compasión por ver que era un hombre que no tenía el apoyo de nadie y sus carencias eran muchas.
Desafortunadamente algunas de esas personas solo pensaron en apoyarlo pero nunca lo llevaron a cabo y solo unas cuantas personas le echaron la mano de manera periódica.
Don Isaías vivía solo en el fraccionamiento Palmas del Coyol, era ciego y había perdido sus dos piernas por la diabetes que padecía.
El hombre vivía en condiciones insalubres, no se podía mover y dependía de sus vecinos para hacer todo tipo de actividades.
La muerte de su esposa fue un golpe muy duro para don Isaías pues al irse ella él se quedó completamente solo ya que lo abandonaron sus tres hijastros, Don Isaías sobrevivía con el apoyo de la gente y cuando se lo propusieron, rechazó la opción de trasladarse a un albergue del DIF donde sería atendido por personal médico capacitado.
Vecinos y voluntarios lograron que sus últimos meses de vida fueran más dignos y con menos preocupaciones.
Su última celebración de cumpleaños fue muy bonita porque llegó a cantarle las mañanitas gente que él no conocía pero que mostraron generosidad y empatía con ese hombre que nada tenía, sólo la esperanza de seguir viviendo y a la vez la esperanza de algún día volver a encontrarse con su esposa en el cielo.
El último cumpleaños de don Isaías fue con música, comida y muestras de cariño de desconocidos que lo adoptaron como un integrante más de su familia y mostraron preocupación por él desinteresadamente.
Descanse en paz don Isaías Cortés Jiménez.
