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¡SACAN LIBRO “PROHIBIDO”! - “NI VENGANZA, NI PERDÓN”

El exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, publicó el libro “Ni venganza ni perdón”, donde habla de la gestión de Rocío Nahle García al frente de la Secretaría de Energía...

¡SACAN LIBRO “PROHIBIDO”! - “NI VENGANZA, NI PERDÓN”

*Dos Bocas el coco de AMLO; sin permisos, carísima y observaciones

Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver

El exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, publicó el libro “Ni venganza ni perdón”, donde habla de la gestión de Rocío Nahle García al frente de la Secretaría de Energía.

De acuerdo a su relato, la ahora gobernadora incurrió en irregularidades en la construcción de la Refinería Dos Bocas el proyecto se hizo para justificar su posición en el Gabinete de Andrés Manuel López Obrador; tenía serias diferencias con el director de PEMEX Octavio Romero, e incluso, era manipulada por Manuel Bartlett.

Scherer fue enfático al señalar que la refinería era un proyecto personal de Nahle, ajeno a la estructura operativa de la petrolera estatal.

"Dos Bocas la construyó Rocío Nahle; Octavio Romero no tuvo nada que ver con la refinería... hay que exculpar a Octavio Romero de ese tema", afirma Scherer, subrayando que incluso el presupuesto de la obra venía etiquetado aparte.

Según el exconsejero, la independencia de Romero Oropeza y su cercanía directa con el presidente López Obrador hicieron que este "no necesitara a Rocío para trabajar".

Esta división dejó a Nahle en un limbo administrativo donde, según Scherer, Romero Oropeza llegó a decirle al Presidente que la Secretaría de Energía no servía para nada y que mejor la nombraría "Secretaria de las Refinerías", pues se hizo la obra de Dos Bocas solo para que ella "pudiera tener ese empleo".

El libro también detalla el origen irregular del terreno en Paraíso, Tabasco.

El escritor relata que Nahle y el entonces gobernador electo, Adán Augusto López, decidieron avanzar sobre una zona de manglares sin contar con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).

"Decidieron meter a una constructora para tirar todo el manglar sin obtener la MIA... destruyeron todo el manglar y fue ahí donde determinaron instalar la refinería. Obviamente no solo se trataba de un problema de orden administrativo, sino también penal".

Además, Scherer denunció un intento de Adán Augusto por blindar legalmente la opacidad de la obra mediante una "ley bárbara" en el Congreso de Tabasco, que pretendía que todos los proyectos con recursos federales —incluyendo la refinería— se asignaran por adjudicación directa, evitando las licitaciones públicas.

Sobre la capacidad de mando de la actual gobernadora, el diagnóstico de Scherer es demoledor: la influencia de Manuel Bartlett sobre ella fue absoluta.

"Creo que en muchas cosas Bartlett manipulaba a Nahle; hacían equipo y para todo estaban juntos" e incluso sostuvo que la Secretaría de Energía "no contaba" con el control del área, pues el control real del sector lo tenían Bartlett (CFE) y Romero (Pemex).

Finalmente, el autor cuestionó la veracidad de las auditorías realizadas a la obra. Mencionó incluso un convenio firmado entre Nahle y el auditor para supervisar la refinería, calificando de "no congruente ni creíble" que una obra de 25 mil millones de dólares solo presente observaciones por "300 y pico de millones de pesos".

Para Scherer, la política energética tuvo un costo altísimo y representa uno de los mayores déficits de la administración pasada, dejando a Rocío Nahle como la única responsable del "mérito o demérito" de una obra marcada por la falta de planeación y el exceso presupuestal.