* Mega-marcha en Poza Rica
* Exigen paz y mayor seguridad
Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver
Habitantes de Poza Rica se unieron este lunes en una marcha pacífica para exigir paz y mayor seguridad en la ciudad, además de justicia por el asesinato del médico José Antolín Montero, ocurrido el pasado primero de abril.

“Veracruz sangra y el gobierno calla. ¡Basta de impunidad!” y “¿Cuántas carpetas más van a archivar? ¡JUSTICIA!” eran las frases que portaban en sus pancartas.
Vestidos de blanco y con globos del mismo color, personas de diversas edades se reunieron en el Reloj de la Paz para iniciar un recorrido con dirección al Ayuntamiento, manifestando el hartazgo ante la ola de violencia que azota la región norte del estado.
A la movilización se sumó un nutrido grupo de trabajadores de la salud, quienes exigieron mayores garantías para el ejercicio de su labor y señalaron que el reciente crimen del doctor Montero es un reflejo de la vulnerabilidad que enfrentan día a día.

Con firmeza, los manifestantes avanzaron con pancartas en alto bajo consignas como “no más desaparecidos” y “Poza Rica sin violencia”, captando el apoyo de la ciudadanía y de automovilistas que accionaron sus claxons en señal de respaldo.
Al llegar a la sede del Palacio Municipal, el contingente exigió a gritos la atención de las autoridades locales sin obtener respuesta inmediata.
En el mitin, los ciudadanos denunciaron el silencio gubernamental ante la inseguridad, portando mensajes contundentes que reflejan el dolor de la comunidad: “¡Justicia para Veracruz! Ni un nombre más al olvido”, exclamaron mientras recordaban que la región sufre constantemente por delitos de alto impacto cometidos por grupos delictivos.
Los asistentes recalcaron que la marcha no solo fue por el Doctor Montero, sino por "todas las vidas silenciadas", concluyendo la jornada con un recordatorio de que la ciudad permanece de luto y no cesará en su exigencia de justicia y seguridad.
La tragedia del doctor José Antolín Montero Alpírez es un reflejo crudo de la vulnerabilidad que asedia al norte de Veracruz.
A pesar de que su familia cumplió con las exigencias del rescate, el exdirector del Hospital Regional de Poza Rica fue hallado sin vida con huellas de tortura, dejando un vacío inmenso en una comunidad médica que lo recuerda no solo por su destreza como cirujano, sino por su inquebrantable amabilidad y sentido del humor.
