*Para que no les den un susto
Por Rodrigo Barranco Déctor/NOTIVER
Tras la ceremonia oficial de arribo del buque escuela español ‘Juan Sebastián de Elcano’ al puerto de Veracruz, la actividad en el muelle de la ‘T’ continuó con un operativo discreto pero constante: marinos mexicanos y españoles realizaron maniobras de carga y descarga de suministros bajo la supervisión de los binomios caninos de la Secretaría de Marina y Armada de México, encargados de revisar cada objeto que entraba o salía de la embarcación.
Aunque para el público la atención se centró en el histórico velero, en tierra el trabajo de los perros entrenados se convirtió en una pieza clave del protocolo de seguridad.
Los binomios caninos, equipos formados por un manejador naval y un perro especializado, son parte esencial de los filtros de inspección en puertos mexicanos.
Su labor consiste en detectar sustancias ilícitas, explosivos, armas, divisas o cualquier material que represente un riesgo para la seguridad nacional.
En el caso del Elcano, cada caja, bolsa, herramienta o suministro que se movía entre el muelle y el barco pasaba primero por el olfato de estos animales, que trabajan bajo un esquema de alta precisión y entrenamiento continuo.

Para la Marina mexicana, este procedimiento no es excepcional: forma parte del protocolo estándar para cualquier embarcación militar extranjera que arriba a puertos nacionales, sin importar su bandera o propósito.
La presencia de estos equipos también responde a acuerdos internacionales de cooperación y a estándares compartidos entre armadas.
En visitas de cortesía, ejercicios conjuntos o escalas diplomáticas, los países anfitriones suelen aplicar sus propios filtros de seguridad, y México no es la excepción.
De hecho, el uso de binomios caninos es una práctica común en puertos de Estados Unidos, España, Chile, Colombia y otras naciones con armadas consolidadas, donde los perros son considerados un recurso insustituible por su capacidad para detectar sustancias que pasan inadvertidas para cualquier tecnología.
En ese sentido, la revisión al ‘Juan Sebastián de Elcano’ no implica desconfianza hacia la tripulación española, sino el cumplimiento de un protocolo que se aplica por igual a buques de la Marina de Estados Unidos, fragatas europeas o patrulleros sudamericanos.