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¡CARGAN LA CRUZ! - Y CASI TODOS

El Viacrucis de este Viernes Santo en Xalapa no fue solo un acto de piedad, sino un crudo y necesario recordatorio de las llagas que laceran a la sociedad como la violencia. Desde la Catedral Metropolitana, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong encabezó la procesión...

¡CARGAN LA CRUZ! - Y CASI TODOS

*Un clamor por los desaparecidos y las víctimas de la violencia
*Arzobispo encabeza viacrucis
*Cada uno lleva su propio camino

Por Noemí Valdez
Reportera de Notiver

El Viacrucis de este Viernes Santo en Xalapa no fue solo un acto de piedad, sino un crudo y necesario recordatorio de las llagas que laceran a la sociedad como la violencia.

Desde la Catedral Metropolitana, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong encabezó la procesión por las calles de Revolución, Juárez, Clavijero y Zaragoza, cargando la cruz ante cientos de fieles.

Durante el recorrido, se elevó una sentida oración por las víctimas de violencia, centrando la atención en las madres que buscan incansablemente a sus hijos desaparecidos y en los niños que crecen afectados por entornos de brutalidad.

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Procesión del silencio en Xalapa

Asimismo, abordó la vulnerabilidad extrema, con menciones especiales para los migrantes, los desplazados, las personas que han sufrido tortura y las mujeres en condiciones de explotación.

En este contexto de fragilidad humana, lanzó un exhorto urgente a defender la vida de los más débiles, recordando la sentencia:

“Lo que hagas al ser humano, especialmente al más frágil, me lo haces a mí”.


Antes de iniciar, el prelado advirtió que la vía dolorosa suele recorrerse en un ambiente caótico y bullicioso, donde la fe convive con la burla.

Por ello, llamó a los creyentes a mantener una esperanza activa y a no ser indiferentes ante el sufrimiento ajeno, insistiendo en que la compasión y la caridad no deben quedarse en un rito religioso, sino reflejarse en las decisiones difíciles de la vida diaria.

Durante las estaciones, el mensaje se enfocó en la misericordia como una forma concreta de actuar y en la necesidad de levantarse tras las caídas personales y los momentos de desesperación.

El arzobispo subrayó que seguir a Jesús implica responder a las ofensas con lo que llamó una "paz desarmada", desarticulando los ciclos de odio al no devolver desprecio por desprecio ni herida por herida.

“Respondemos al mal con el bien, a la violencia con la paz y a la muerte con la donación de la vida”, señaló, destacando que el poder redentor de la pasión se manifiesta cada vez que se elige la reconciliación.

Al concluir el recorrido, Patrón Wong vinculó la frase final de Cristo, “todo está cumplido”, con la misión personal de cada individuo. Invitó a los asistentes a descubrir el diseño de Dios en sus propias vidas, ya sea en la alegría, la enfermedad o la vocación específica, para que al final del camino puedan decir que han sido fieles a esa voluntad.

Recordó que el valor de cada ser humano es inimaginable a los ojos de Dios y que la Cruz es la síntesis de un amor sin límites y al extremo, donde absolutamente todas las personas están incluidas y nadie puede sentirse excluido del perdón.