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¿CÓMO LE PEGA A MÉXICO LA GUERRA?

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán dejó de ser un fenómeno lejano para México y comenzó a impactar de forma directa en su economía, seguridad energética y estabilidad interna, en un escenario donde expertos...

¿CÓMO LE PEGA A MÉXICO LA GUERRA?

*El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán dejó de ser un fenómeno lejano para México

CIUDAD DE MÉXICO. (Agencias).- El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán dejó de ser un fenómeno lejano para México y comenzó a impactar de forma directa en su economía, seguridad energética y estabilidad interna, en un escenario donde expertos advierten que el País enfrenta una vulnerabilidad estructural frente a choques internacionales.

El alza en los precios del petróleo detonada por la tensión en el Golfo Pérsico ya presiona los costos de combustibles en México, particularmente el diesel y la gasolina premium, lo que golpea de inmediato a sectores estratégicos como el transporte de carga, la logística y la producción de alimentos.

El problema, coinciden expertos, no es el conflicto en sí, sino las debilidades internas.

México produce petróleo, pero importa la mayor parte de los combustibles que consume, lo que lo coloca en una posición de alta exposición ante cualquier alteración en la oferta global.

Esa contradicción se traduce en presión inflacionaria y en un efecto dominó sobre toda la economía.

El diesel, considerado por especialistas como un insumo crítico, encarece el transporte, eleva los costos logísticos y termina trasladándose al precio de alimentos y productos básicos.

Más del 80 por ciento de las mercancías en México se transporta por carretera, lo que convierte al sector logístico en el primer receptor del impacto.

A partir de ahí, la presión se traslada a la industria, el comercio y finalmente al consumidor.

El escenario se agrava por la falta de reservas estratégicas.

México cuenta con apenas unos días de abasto de combustibles, lo que limita su capacidad de respuesta ante una disrupción prolongada en el mercado internacional.

A nivel fiscal, el Gobierno ha recurrido a estímulos al IEPS para contener el alza de precios, pero esto implica dejar de recaudar recursos, generando una presión adicional sobre las finanzas públicas.

En el plano de seguridad, el conflicto también abre un nuevo frente.

Aunque el riesgo de ataques directos en México es bajo, especialistas advierten que el País puede convertirse en un punto de presión indirecta por su cercanía con Estados Unidos y por la presencia de redes criminales que podrían ser utilizadas con fines logísticos o financieros.

Además, la tensión internacional podría traducirse en mayores exigencias de cooperación por parte de Estados Unidos en materia de seguridad e inteligencia, en un contexto donde el combate al terrorismo y al crimen organizado convergen cada vez más.

'Encarece combustibles y presiona alimentos'

El impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán ya comienza a trasladarse a la economía mexicana más allá de los combustibles y amenaza con extenderse a productos básicos, en un efecto en cadena que podría presionar la inflación si la tensión internacional se prolonga.

"Si la guerra se prolonga, va a haber incrementos en precios de otros productos"...

Alerta el economista Luis de la Calle, al advertir que el encarecimiento energético no se limitará a gasolinas y diesel, sino que impactará insumos clave para la producción.

Entre los sectores más expuestos se encuentran aquellos vinculados al gas natural, como fertilizantes, amoniaco y urea, lo que podría traducirse en presiones directas sobre el campo y la producción de alimentos.

El especialista explica que estos insumos son fundamentales para la actividad agrícola y que su encarecimiento se refleja rápidamente en los costos de producción, lo que eventualmente se traslada al consumidor.

Aunque el aumento en los precios del petróleo genera mayores ingresos para el Gobierno federal, el efecto en la economía interna es adverso, debido a la dependencia de México de combustibles importados.

"El impacto neto es positivo para las finanzas públicas, pero negativo para la economía mexicana", sostiene.

Indica que México produce petróleo, pero importa una proporción significativa de gasolinas, diesel y derivados del gas natural, lo que lo vuelve particularmente vulnerable a choques externos como el actual conflicto en Medio Oriente.