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TEXTO IRREVERENTE | YA NO LO QUIEREN - En el Partido del Trabajo (PT) de Veracruz acariciaron el sueño de liberarlo de los caciquillos de cebo y hojalata que se creen sus dueños. Hace dos fines de semanas, el sábado 7 de marzo, dicho instituto realizó...

En el Partido del Trabajo (PT) de Veracruz acariciaron el sueño de liberarlo de los caciquillos de cebo y hojalata que se creen sus dueños. Hace dos fines de semanas, el sábado 7 de marzo, dicho instituto realizó su asamblea estatal para...

Por Andrés Timoteo

YA NO LO QUIEREN
En el Partido del Trabajo (PT) de Veracruz acariciaron el sueño de liberarlo de los caciquillos de cebo y hojalata que se creen sus dueños.

Hace dos fines de semanas, el sábado 7 de marzo, dicho instituto realizó su asamblea estatal para renovar la Comisión Ejecutiva y hubo sorpresa.

La mayoría de los asambleístas votaron a favor de que el diputado federal Adrián González Naveda encabezara los dirigiera junto con la diputada local Elizabeth Morales.

Ambos integraron una planilla de unidad y el voto a su favor fue un sufragio en contra de la continuidad de Vicente Aguilar Aguilar que lleva casi años al frente del partido.

La derrota fue contundente pues los congresistas buscaron sacudirse a ese cacique aldeano que se resiste al retiro por lo que mandó a un grupo de choque para ‘reventar’ la asamblea que le fue adversa.

Pero lo hicieron ya cuando los votos estaban contados y el resultado cantado por el propio Ramón Díaz, actual comisionado nacional y personero del mismo Aguilar.

El tipo no tuvo otra alternativa que vocear el conteo a favor de la dupla González-Morales.

Esa planilla acopió el 60 por ciento de los votos y, en teoría, deberán ser los nuevos coordinadores de la Comisión Ejecutiva Estatal.

Sin embargo, al verse derrotado ahí mismo, Aguilar organizó una revuelta exprés para tratar de anular lo decidido.

Cierto, González y Morales no lograron rendir protesta pero el proceso se realizó y el resultado se pronunció.

Ahora con la intentona de despojarlos de la victoria contundente llevó al partido a la crisis.

Se difundió por parte de la fracción aguilerista que la dirigencia nacional había anulado tanto la asamblea como sus resultados algo que no es verdad.

Ahora se pasará al regateo interno con los respectivos padrinos políticos del altiplano.

En este contexto, al diputado González Naveda lo relacionan con el circulo cercano de Alberto Anaya, senador y dirigente nacional que lo ha procurado en San Lázaro a través del coordinador de la fracción legislativa, Reginaldo Sandoval.

Aguilar conservó durante años el respaldo de Anaya, pero ahora parece haberlo perdido pues la dirigencia nacional del PT apoyó a González Naveda para fuera candidato interno y llegara a la asamblea estatal a fin quitarle el poder.

Es cierto, el alteño conserva algunos contactos para tratar de aplazar su retiro, pero no quiere entender el mensaje desde el altiplano: ya no lo quieren más y la planilla de unidad encabezada por González Naveda fue para desplazarlo con toda la venía de los de arriba.

Existe la posibilidad es que se instruya el nombramiento de un comisionado político nacional para tomar las riendas del PT veracruzano y eventualmente organizar otra próxima asamblea para renovar formalmente la Comisión Ejecutiva Estatal.

De ser así, Vicente Aguilar de todos modo perderá el control del partido, salvo que soborne a ese interventor para que opere a su favor, algo que no es nuevo pues Díaz Ávila llegó hace años a Veracruz como tal y para ser el contrapeso de Aguilar pero terminó de su chalán y cómplice.

En resumen, la lucha intestina por el PT veracruzano está ahora en la mesa del altiplano y hay dos rutas, la de la modernidad con González Naveda, originario de Coatepec pero con raíces en Jalapa, y la de la vetusta continuidad el alteño de Alto Lucero, Aguilar Aguilar quien ha medrado con la franquicia partidista durante más de una década.

PESO MUERTO

Tampoco hay que olvidar que Aguilar, en su momento, conformó un grupo de choque al interior del partido con el objetivo de quitarle el control al Fidel Robles Guadarrama quien fungía como comisionado político nacional y el cual sí era un verdadero izquierdista.

No lo pudo expulsar pues falleció en el 2016 por un cáncer linfático y desde entonces, Aguilar se volvió dueño absoluto de la estructura partidista.

Por cierto, Robles Guadarrama fue mentor y pareja sentimental de la actual alcaldesa de Jalapa, Daniela Griego.

Pero regresando al tema inicial, los petistas tuvieron la oportunidad de oro para sacudirse a Aguilar, pero dejaron que las huestes de golpeadores de este cacique reventaran la asamblea.

Además, el propio González Naveda cometió errores tácticos que provocaron que muchos asambleístas rechazaran su fórmula.

El mayor fue aliarse con la expriista-duartista-fidelista Elizabeth Aguilar, una genuina representante del pasado más corrupto en la política veracruzana.

Meterla a su planilla fue un desacierto porque la señora espanta con sus antecedentes y escándalos políticos además de ser una advenediza en el partido.

Vaya, ni siquiera tiene un quinquenio como militante.

Eso fue lo que más le pegó a su proyecto, no tanto porque que el caciquillo Aguilar la odia demasiado pues en el 2024 le ganó la curul local por la vía plurinominal que ya el alteño se la hacía en la bolsa.

Por la paridad de género, Morales obtuvo la diputación mientras que Aguilar se quedó rumiando su enojo.

Con ese rencor, más estuvo motivado para ‘reventar’ la pasada asamblea estatal.

González Naveda le metió peso muerto a su fórmula y eso contribuyó a que no arrasara para que su triunfo fuera total e inobjetable.

*Envoyé depuis Paris, France.