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TEXTO IRREVERENTE | VIERNES DE URGENCIA - Desde los años setenta, cuando surgió la corriente liberadora en la Iglesia Católica, se gritaba por toda América Latina: ¡Necesitamos obispos al lado de los pobres! Era el clamor para que la jerarquía...

Desde los años setenta, cuando surgió la corriente liberadora en la Iglesia Católica, se gritaba por toda América Latina: ¡Necesitamos obispos al lado de los pobres! Era el clamor para que la jerarquía clerical dejara de estar al lado...

Por Andrés Timoteo

VIERNES DE URGENCIA
Desde los años setenta, cuando surgió la corriente liberadora en la Iglesia Católica, se gritaba por toda América Latina:

¡Necesitamos obispos al lado de los pobres! Era el clamor para que la jerarquía clerical dejara de estar al lado del poder y defendiera al pueblo de los abusos.

Fueron pocos, pero sí hubo religiosos que atendieron la súplica e hicieron la diferencia en una época azotada por dictaduras, guerras civiles, terrorismo de Estado y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Nombres como Sergio Méndez Arceo, José Alberto Llaguno, Samuel Ruiz, Arturo Lona, Bartolomé Carrasco y Raúl Vera obligan a quitarse el sombrero en México.

De todos, el único que sigue vivo es Monseñor Vera aunque retirado, es obispo emérito de Saltillo.

En Veracruz se tuvieron tres obispos que si bien no se declararon abiertamente liberadores sí permitieron y sostuvieron a sacerdotes, laicos y agrupaciones de esa línea, además de defender a indígenas, obreros, campesinos, niños de la calle, prostitutas y demás grupos vulnerables de los poderes oficiales y fácticos.

Sergio Obeso fue uno.

De perfil moderado, en dos ocasiones presidió la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) enfrentando al Grupo Roma para defender sacerdotes y procesos populares.

También Gabriel Cuara,de Tuxpan y el puerto de Veracruz, y Guillermo Ranzahuer de San Andrés Tuxtla quien se avocó esencialmente a cuidar de las comunidades indígenas.

Los tres ya están muertos o sea que no queda en Veracruz ningún obispo al lado de los pobres.

Sus sucesores salieron muy conservadores, blandengues y hasta convenencieros.

Ahora mismo, a excepción de obispo de Córdoba, Cirilo Carmona, que débilmente apoya algunos movimientos progresistas en la zona centro, los otros están encerrados en sus catedrales dedicados al rezo carismático.

Nada de denunciar injusticias, nada de hablar por los más vulnerables y nada por enfrentar a los políticos corruptos y a los violadores de las garantías civiles.

Es decir, no se preocupan por “Cristo que se hizo hombre”, según dictan los evangelios.

El que los coordina desde la Arquidiócesis de Jalapa, Jorge Patrón Wong, ha quedado a deber en su quehacer pastoral.

Generó algunas expectativas positivas cuando llegó a la grey jalapeña, en el 2021, pero en cinco años no la salido a defender el rebaño que le encomendaron.

No extraña.

Lo mismo hizo en su etapa como obispo de Papantla, por allá del duartismo, cuando no alzó la voz ni siquiera por los suyos.

En el 2016, un grupo criminal secuestró, torturó y asesinó a los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez de la Cruz en el 2016 y él se quedó callado.

¡Valiente pastor cuando llegan los lobos a atacar!

Esa misma táctica -callar en lugar de denunciar y no defender al rebaño- la reproduce ahora en Jalapa y las otras siete diócesis que coordina -Tuxpan, Papantla, Córdoba, Orizaba, Veracruz, San Andrés Tuxtla y Coatzacoalcos-.

¿Oyeron a Patrón Wong hablar por la maestra Irma Hernández de Álamo o por quemados en el penal tuxpeño o las víctimas de las inundaciones en la región norte?

Nada, ni una sola palabra en el púlpito ni mucho menos ante la prensa.

Su homólogo en Tuxpan, Roberto Madrigal, tampoco habló por los afectados.

¡Cómo han de extrañar allá en el norte a Monseñor Cuara!

LAUDATO NO’

Esos obispillos no sólo se callan ante la violencia, los desastres naturales y el abandono del gobierno sino también por el ecocidio que dejó la marea de chapopote en el mar y las playas.

“No estés callado, no guardes silencio, no te quedes quieto”, ordenan los salmos bíblicos pero estos señores hacen exactamente eso.

Es lastimero su mutismo pasmoso, sobre todo de los encargados de las diócesis que tienen costas contaminadas -Rutilo Muñoz de Coatzacoalcos, José Luis Canto de San Andrés Tuxtla y Carlos Briceño del puerto de Veracruz-.

Rehuyen defender la “casa común” como el Papa Francisco le llamó a la tierra y su ecosistema.

Sin recato desobedecen la encíclica “Laudato Si’”, la primera del argentino y que se considera un ‘mandato papal verde’ por ser claramente ambientalista.

En ella, Francisco exige no ser indiferentes y atender la crisis ambiental.

Y a los clérigos, en especial, les instruye ocuparse de la ecología y de los afectados cuando la dañan, que por lo regular son los más pobres, citando un pronunciamiento de los obispo africanos en el 1999:

“Se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios”.

“Laudato Si’” significa “Alabado Seas” y es como inicia el canto de Francisco de Asís, el santo ecologista que a los elementos de la naturaleza llamaba hermanos, entre ellos la “Hermana Tierra” para la que pedía cuidados sin cortapisas.

Pero eso a los ensotanados locales les entró por un oído y les salió por otro.

Los ocho obispillos seguro entonan “¡Laudato No’!” ya que les molesta ocuparse del tema y andan ensimismados en sus rezos intramuros.

La marea negra no les vale ni una persignación.

Y así llegó el Viernes Santo a Veracruz o más bien Viernes de Urgencia porque urge que haya obispos al lado de los pobres y la ecología

*Envoyé depuis Paris, France.