
Por Andrés Timoteo
TURISMO DE BUFFET
Apresurados por revertir la mala publicidad de la marea negra contaminando el mar y el litoral jarochos, los propagandistas del gobierno estatal se pasaron el fin de semana difundiendo que las playas estaban atestadas de turistas, que a ellos no les importó terminar con el trasero o los pies embarrados de chapopote ni tampoco degustar un “Vuelve a la vida” sazonado con hidrocarburo en grumos.
Pero no se pusieron de acuerdo, unos dicen que hubo un 80, otros que 90 y otros que 87 por ciento de ocupación hotelera.
Cada gacetillero dio su cifra y como dice el refrán: “El diablo está en los detalles” pues nadie se aventuró a declarar el 100 por ciento.
Claro, porque no existió “la llegada de turistas como nunca”, según la propaganda oficial.
Las playas percudidas con chapopote pegaron en el ánimo de muchos que planeaban acudir a Veracruz.
No existió la afluencia turística de otros años cuando sí rebozaban los hospedajes y eso se pretendió suplir con saliva, boletines y gacetillas, pero no les alcanzó.
Llegaron los que no tienen otra opción para salir en Semana Santa porque Veracruz es un destino barato.
Y la contaminación lo abarató más.
Y, como siempre, se tuvo solo turismo regional al que algunos clasifican de baja calidad y bajo poder adquisitivo.
¿O alguien por ahí vio a extranjeros gastando en dólares o euros?
Para nada ¿Qué estuvo a ‘reventar’ el Gran Café de la Parroquia, el termómetro del ambiente porteño?
Sí porque cada temporada así pasa, no es nuevo.
Lo novedoso y atrevido es que el arribo de más comensales se lo pretende adueñar el nahlismo como logro propio.
A falta méritos propios, se trepa en los ajenos.
¿Cuántos turistas llegaron en esta Semana Santa a Veracruz?
Según Jorge Flores, subsecretario de Promoción Turística quien hace funciones de encargado del área -porque Igor Roji ¡se fue de turista a otro lado!
Vaya, ni al orizabeño le convenció Veracruz como destino digno de recorrer en este periodo vacacional.
Risas- fueron más de un millón.
Pero hizo un galimatías pues a ese 1.2 millones lo dividió en dos partes: 631 mil 394 fueron turistas y 585 mil 678 personas fueron visitantes.
¿Qué habrá querido decir?
Solo él sabrá porque en tiempo vacacional un turista es el que visita y el que visita en tiempo vacacional hace turismo.
El tipo se enredó.
En fin, ¿y a qué les recuerda toda esa perorata numérica?
Acertaron, a la fidelidad cuando hacían exactamente las mismas cuentas chinas: millones de turistas saturaban el puerto y otros lugares.
Hasta llegaron a decir que en un carnaval se tuvieron 4 millones de asistentes o sea cinco veces más que la población nativa.
Lo mismo está haciendo hoy el nahlismo ya que mentir no cuesta.
Utiliza al turismo como un buffet e instrumentaliza las cifras -hechizas- para sostener una falsa bonanza creyendo que la opinión pública es tonta.
Esto es nuevo, pero sí más burdo.
VERACRUZ ES ELLA
Para no bajarle a la quejumbre, otra vez la zacatecana Rocío Nahle se volvió asumir como la víctima de las denuncias y difusión del chapopote en las playas.
Nuevamente se plañó de que hay “nado sincronizado” de los medios de comunicación en su contra que además la quieren inmiscuir en el incendio de la refinería Dos Bocas.
Cierto, esta vez le llamó “ataque sistemático” con el agregado de que también “es contra Veracruz” aunque no se aguantó las ganas de asumirse ella como el objetivo: “en el caso de una servidora, empezaron con el nado sincronizado mediático contra Veracruz”.
Es sabido que la señora habla como piensa, desordenadamente, pero si atendemos las reglas de la psicología política, el mensaje que dio es simple: me están atacando a mi y por ende atacan a Veracruz.
Ergo, Veracruz soy yo, igual que el rey Luis XIV quien decía “l'État, c'est moi” (“El Estado soy yo”).
Y retomando el hilo de la afluencia turística, el subsecretario Lara asegura que llegaron 631 mil turistas en esta Semana Santa ya que a muchos de ellos no les importó mancharse las asentaderas con chapopote.
No obstante, aún inflando el dato no logran igualar a otros destinos playeros como Quintana Roo que alcanzó los tres millones o Jalisco con 1.8 millones pese a los barruntos de violencia tras la captura del narco Nemesio Oseguera hace unas semanas.
NO LE CREEN
Ni a Guerrero, también castigado por la inseguridad, que tuvo 1.3 millones de visitantes y en especial el puerto de Acapulco con un hospedaje del 93 por ciento.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó ese dato en su conferencia mañanera acotando que la zona dorada del Pacífico -Acapulco y sus alrededores- se colocó en el ‘ranking’ de los destinos turísticos en el país.
Cierto, también hay que decir que hubo “mano negra” de algunas autoridades que se aprovecharon de que Veracruz y Tabasco -y sus gobernadores- estaban enchapopotados para hacer “leña del árbol caído”.
La gobernadora guerrense Evelyn Salgado lanzó una campaña publicitaria que incluyó la frase:
“Vengan a Guerrero, el Hogar del Sol, donde las playas sí están limpias”.
Entonces, ni siquiera sus homólogos morenistas le creen a la zacatecana ese cuento de que limpió el chapopote de las playas.
*Envoyé depuis Paris, France.