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TEXTO IRREVERENTE | TRASFONDO REAL - Fuentes internas, tanto municipales como del corporativo, cuentan la historia detrás del ultimátum que la comapeña Rosa Hernández y su director del Instituto Municipal del Agua (IMA), Oscar Rodríguez dieron al...

Fuentes internas, tanto municipales como del corporativo, cuentan la historia detrás del ultimátum que la comapeña Rosa Hernández y su director del Instituto Municipal del Agua (IMA), Oscar Rodríguez dieron al Grupo Metropolitano de...

Por Andrés Timoteo
TRASFONDO REAL
Fuentes internas, tanto municipales como del corporativo, cuentan la historia detrás del ultimátum que la comapeña Rosa Hernández y su director del Instituto Municipal del Agua (IMA), Oscar Rodríguez dieron al Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS) para que “devuelva” millones de litros de agua que le transfiere a la ciudad de Boca del Río.

Hernández y Rodríguez hasta bautizaron el entuerto como “huachicol” -un término que le causa urticaria al morenismo pero lo usan en el afán de provocar escándalo- en este caso de agua.

Dicen que desde hace años MAS le “roba” a los porteños 3.8 millones de litros por día.

¿Cuánto en total entonces?

Y si los devuelven -pensando ingenuamente-, ¿dónde meterán tanta agua ese par de mentes brillantes?

Tendrán que comprar todas las cisternas y alquilar todas las albercas de la ciudad. Risas.

Sí, el asunto es hilarante, pero no inocente.

Las fuentes consultadas afirman que el verdadero trasfondo de la denuncia es la extorsión.

Ojo, MAS ni su matriz brasileña Odebrecht son empresas decentes ni limpias pero en Veracruz se toparon “piedra con coyol” pues para unos mañosos siempre hay otros más ardilosos.

No se trata de un “huachicol” acuífero sino de jugosos ‘moches’.

El dúo dinámico Hernández-Rodríguez pretende extorsionar a la empresa -dicen que le piden cifras de seis ceros- a cambio de no obstaculizarla ni torpedearla fabricándole escándalos.

Por eso el golpe ficticio-mediático ya que Grupo MAS se ha negado a entregar las cantidades de “moche” exigido.

La especie no resulta extraña ni inventada dado el talante de ambos funcionarios municipales.

Además no olviden que la comapeña Hernández desde que era legisladora ondeó la bandera de cancelar la concesión al Grupo MAS otorgada cuando el duartismo, aunque todo fue mera saliva electoral.

Hizo cuatro campañas prometiendo eso y nada ha podido hacer pues la ruta es infranqueable.

A sabiendas que legalmente es muy complicado y costoso echar al Grupo MAS porque deberán pagarle indemnizaciones estratosféricas ahora ese par buscó sacarle ganancia monetaria al asunto y se inventó lo del “huachicol del agua” para obligar a los concesionarios a entregar la respectiva extorsión.

La empresa puede tumbar el ultimátum y evitar el pago de la coima usando las herramientas legales pues hay convenios y autorizaciones firmadas para la distribución del líquido.

Jurídicamente será difícil que les pisen la sombra, aunque la tirada es acorralarlos para al final negociar un monto más moderado de “moche”.

Esto no se trata de beneficiar a los usuarios sino a sus bolsillos.

EL ARTE DE LA FUGA

En Coatzacoalcos está desbordada la violencia.

Allí regresaron los viejos tiempos ya que los niveles actuales de inseguridad son equiparables a los del duartismo.

Tampoco allí aplica la gacetilla que difunden los publicistas del nahlismo de que el índice delictivo bajó en un 25 por ciento con la presente administración.

Ayer mismo en un ataque sicarial mataron a cuatro personas en la colonia María de la Piedad.

Y en esta crisis una cosa destaca: la ausencia del alcalde morenista Pedro Rosaldo cada vez que ocurre un hecho de violencia.

El edil navega con bandera de ignorante, no en el sentido peyorativo ni descriptivo sino porque siempre que le preguntan sobre atentados o ‘cobro de piso’ a negocios, “ejecuciones” y balaceras arguye desconocerlos.

No existen para él.

No extraña la actitud pues este señor se ha distinguido por huidizo cuando hay problemas.

El columnista Mussio Cárdenas documenta en su artículo del 16 de febrero, “La amenaza que terminó de matar al Calamar” -léanlo-, las peripecias de los propietarios del restaurante “El Calamar” incendiado por la mafia el 29 de enero.

Sus dueños recibieron extorsiones y amenazas desde hace tiempo y pese a buscar el apoyo de las autoridades éstas los dejaron solos.

Al final ya no reabrirán el restaurante y se irá la inversión.

Cuando al edil le preguntaron sobre el retiro de la empresa, lo negó.

Es más, aseguró desconocer quiénes atentaron contra el negocio ¡a pesar de que los incendiarios dejaron un “narco-mensaje” firmado por el Grupo Sombra, el cartel norteño que ya llegó al sur para desplazar a La Barredora!

Y negó que exista “cobro de piso” en la ciudad.

En su texto, el periodista Cárdenas recuerda el temperamento huidizo de Rosaldo, un verdadero especialista en el Arte de la Fuga, así como el libro de Sergio Pitol.

“Pedro Miguel es cobarde.
De su falta de valor dio cuenta el episodio en Tatahuicapan, cuando los originarios lo retuvieron y amenazaron.
Era entonces delegado de Política Regional de la Secretaría de Gobierno en tiempos de Patrocinio Cisneros Burgos.
Apenas lo soltaron, bajó a la urbe y dimitió.
Nahle se lo llevaría a la Secretaría de Energía con salario de 115 mil pesos libres al mes.
Y de ahí a la Subsecretaría de Egresos del gobierno de Veracruz y luego a la alcaldía de Coatzacoalcos.
No solo es cobarde, también miente.
La extorsión sí ahuyenta la inversión, provoca el cierre de negocios, espanta al capital, provoca éxodos empresariales.
El Calamar es la evidencia.
Pero Pedro Miguel dice que no”.

*Envoyé depuis Paris, France