
Por Andrés Timoteo
RÉCORD DE LETALIDAD
México conserva su lugar en el podio de la ignominia.
México conserva su lugar en el podio de la ignominia.
El año pasado se colgó la ‘medalla de bronce’ por el número de periodistas asesinados y estar convertido en un territorio de peligro extremo para quienes ejercen el oficio.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, Committee to Protect Journalists) con sede en Nueva York, emitió la semana pasada su balance anual en cuanto a la libertad de prensa y del ejercicio de la misma en el cual se batió récord de periodistas victimados: 129 en todo el orbe, un récord letal.
México en dicho reporte ocupa el tercer lugar
México en dicho reporte ocupa el tercer lugar en cuanto a colegas asesinados: seis.
Está detrás de Sudan que lleva el segundo sitio con nueve e Israel que es primer lugar con 86, la mayoría palestinos y corresponsales o enviados extranjeros que cubren la masacre en la Franja de Gaza.
El cuarto sitio lo ocupa Rusia con cuatro periodistas muertos.
La lectura de esas cifras con sus contextos es indicadora.
La lectura de esas cifras con sus contextos es indicadora.
En Medio Oriente llevan más de dos años en conflicto bélico además de que Israel es gobernado por un autócrata genocida, Benjamín Netanyahu, mientras que Sudan está en guerra civil desde el 2023 provocada por otros genocidas, el dictador Abdel Farrah Al-Burhan y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
Rusia, por su parte, tiene cuatro años en guerra contra Ucrania y también la gobierna un déspota sanguinario, Vladimir Putin.
Pero en México se dice que no hay guerra ni dictadura, ¿entonces?
La numeralia contradice tal estatus que más bien es propaganda oficial.
Claro que el país está en guerra desde el 2007e intensificada a partir del 2018 cuando se le permitió al crimen organizado apropiarse de territorios, policías y gobiernos.
A eso hay que agregar el autoritarismo del régimen morenista tan fascinado cuando sufre la prensa.
Con eso se explica ese tercer lugar en crímenes contra reporteros según el CPJ.
Sin embargo hay otra arista a destacar que es el subregistro en las agresiones.
Sin embargo hay otra arista a destacar que es el subregistro en las agresiones.
Los seis periodistas en la estadística del CPJ son el tabasqueño Alejandro Gallegos, el mexiquense Calletano de Jesús Guerrero, el sinaloense Kristian Zavala, el guerrense José Carlos González Herrera, el duranguense Miguel Ángel Beltrán y el poblano Salomón Ordóñez Miranda.
No incluye a otros compañeros atacados y privados de la vida.
Por ejemplo, a la veracruzana Avisack Douglas asesinada a balazos en mayo en Juan Rodríguez Clara.
También excluye a dos periodistas asesinados que registra la agrupación británica Artículo 19 en su reporte anual y a otro más documentado por la francesa Reporteros sin Fronteras (RSF)
Con ellos, la cifra real es de diez periodistas asesinados en el país durante el año pasado, lo que coloca a México arriba de Sudán y en el segundo lugar mundial de ataques mortales contra la prensa.
En los balances del CPJ hay otro dato crudo:
En los balances del CPJ hay otro dato crudo: por esos 129 homicidios no hay un solo culpable detenido sino una impunidad fehaciente.
En el caso de México, la organización puntualiza sobre la indefensión en la que laboran y sobreviven los reporteros y considera fallidos a los mecanismos gubernamentales para protegerlos.
Los asesinatos de periodistas, considera, permanecen sin resolver en un contexto marcado por la influencia del crimen organizado, la corrupción y la debilidad institucional.
“Al menos un periodista ha sido asesinado en México cada año durante los últimos diez años”, concluye el apartado sobre el país.
Lo que no dice pero que es sabido por todos es que los esquemas de resguardo oficial no son tal.
No es protección, es simulación.
Además hay entidades, entre ellas Veracruz, donde una agresión contra los reporteros es un deleite para los gobernantes locales.
CASI UN AÑO
Hablando de eso, en una semana, el 13 de marzo, se cumplirán once meses de la desaparición del periodista panuquense Miguel Ángel Anaya Castillo y no se sabe nada de él.
Ya casi un año y las autoridades tampoco lo buscan.
La Fiscalía no le procura justicia y el presunto autor intelectual de su secuestro, el exalcalde morenista Oscar Guzmán así como el autor material, el comandante municipal Emmanuel Gallegos, siguen impunes y tranquilos.
Se había dicho que Guzmán estaría por incorporarse al gabinete estatal, aunque ahora el tipo pregona en bares y mentideros que será el candidato de Morena a la diputación federal por el distrito de Pánuco para el 2027 alegando que “no hay quién se le ponga enfrente”, que “Nahle se lo debe” y que “ya todo está apalabrado”.
También el próximo domingo se cumplen dos meses del asesinato del periodista Carlos Castro en Poza Rica y sus agresores siguen impunes, no los busca al fiscalía como tampoco hace nada para localizar a su novia Wendy Portilla y a la amiga de ésta, Karime Murrieta, ‘levantadas’ el 10 de enero tras el funeral del reportero.
Anaya, Castro, Portilla y Murriera son víctimas invisibles para la autoridad, lo mismo que Avisack Douglas y Josué Alejandre Gaytán al que “suicidaron” en Isla, y hasta parece que sus destinos le provocan sensaciones agradables a la mandataria en turno que detesta a quienes no le dedican piropos, sobre todo en sus tandas opinativas.
Envoyé depuis Paris, France.