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TEXTO IRREVERENTE | PROBLEMA ÓPTICO - La gobernante en turno de Veracruz, Rocío Nahle, recurre a la vieja usanza -que en su momento fue muletilla tanto de priistas como panistas- de defender lo indefendible. Y, peor aún, pone su espada...

La gobernante en turno de Veracruz, Rocío Nahle, recurre a la vieja usanza -que en su momento fue muletilla tanto de priistas como panistas- de defender lo indefendible. Y, peor aún, pone su espada en prenda no por uno de los suyos...

Por Andrés Timoteo

PROBLEMA ÓPTICO

La gobernante en turno de Veracruz, Rocío Nahle, recurre a la vieja usanza -que en su momento fue muletilla tanto de priistas como panistas- de defender lo indefendible.

Y, peor aún, pone su espada en prenda no por uno de los suyos ni por su gobierno en sí sino por el antecesor que le dejó un tiradero financiero.

Defiende a Cuitláhuac García de los señalamientos que hace la Auditoria Superior de la Federación (ASF) sobre su último año de administración en el cual habría provocado al erario veracruzano un desfalco de casi mil 900 millones de pesos.

Y lo hace con argumentos tan nimios que mueven a la risa más que proyectar una defensa inteligente.

Ella misma se exhibe con una retórica tan pobre que sus dichos se suman al listado de dislates verbales acumulado en sus catorce meses de gobierno.

Según Nahle, a los auditores de la federación les hacen falta consultar a un optometrista para que les dote de un par de anteojos o les ajuste la graduación si es que ya los tienen a fin de que puedan ver bien las solventaciones que presentó García Jiménez.

Los señores no ven bien, no revisaron a fondo los documentos, considera la zacatecana y así, con la mano en la cintura, descalificó a las observaciones en lugar de apurar a que el cochinero que le dejaron sea clarificado y haya responsables.

Para ella, la mala del cuento es la ASF no García Jiménez y con eso también avala el latrocinio que se percibe en el reporte del ente fiscalizador.

Esos mil 896 millones de pesos faltantes -léase: robados- es un mero problema óptico.

Este es argumento tan irresponsable como frívolo y hasta pueril.

Vaya, es de la misma catadura del problema cardíaco que mató a la maestra Irma Hernández en Álamo, secuestrada, torturada y ultimada por la mafia.

Pero hacia fuera, ante la opinión pública, la única lectura -en ambos casos- que cabe es que minimizar la gravedad de un caso solo es para proteger a los delincuentes.

La otra cuestión del asunto de la ASF, más allá de las ocurrencias verbales, es la autodefensa propia.

¿Qué tiene que hacer Nahle defendiendo a un indefendible, echándose encima un asunto que le debería corresponder a García Jiménez?

Es más, señalar a su antecesor y obligarlo a responder a ella hasta la ayudaría para justificarse por el desastre que le heredó.

Entonces, su defensa inexplicable únicamente se entiende como ganas de meterse y cargar con problemas ajenos, y en ese afán dispararse en el pie.

LA MINIMIZA

A propósito, en los merenderos políticos cuentan que la molestia de Nahle por el libro "Ni venganza ni perdón" del exconsejero jurídico de la presidencia, Julio Scherer Ibarra, no es porque supuestamente traiciona al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador al develar los enjuagues internos sino porque a ella la retrata como un personaje menor en la burbuja de poder.

La pone como alguien al que le inventaron una chamba para mantenerla entretenida, la construcción de la refinería de Dos Bocas.

Además Scherer afirma que en la Secretaría de Energía (Sener) no mandaba sino que era una simple subordinada que se dedicaba a firmar algunos permisos menores y que el verdadero mandamás fue Manuel Bartlett, el director de la CFE.

En su descalificación del libro, Nahle afirma que Scherer nunca consultó con ella los problemas legales, financieros y ecológicos del complejo refinador.

Pues claro, si él la consideraba una funcionaria menor y sin capacidad de decisión, ¿para qué iba a tratar con ella? Risas.

TE LO DIGO CHANA...

Para cerrar la racha de corajes -por eso algunos la motejan como la "Tía Corajes"-, el senador Manuel Huerta finalizó la tregua navideña y reanudó su labor de 'cuchillito de palo' para fastidiarla.

Usando como pretexto la iniciativa presidencial para revisar las pensiones de lujo que cobran muchos exburócratas de las compañías paraestatales, el legislador dijo mordaz que en Petróleos Mexicanos (Pemex) hay muchos jubilados "sin merecerlo y con pensiones escandalosas".

Eso, asegura, no solo es un abuso sino que contradice el principio de austeridad republicana que enarbola el movimiento que hoy lidera la presidenta Claudia Sheinbaum cuyo sueldo es infinitamente menor al que perciben esos jubilados de angora.

¿Y para quién fue la pedrada?

Obviamente para el esposo de la gobernante, José Luis Peña, cuyo proceso de jubilación en Pemex no sólo fue opaco sino sospechoso de tráfico de influencias pues le habrían inflado el escalafón laboral para asignarle una pensión de lujo.

Esto ya se lo exhibieron desde que la zacatecana era titular de la Sener y luego durante la campaña electoral del 2024.

Según lo publicado, Peña cobra una pensión de 90 mil pesos mensuales en la categoría de subgerente de la paraestatal y además tendría otro monto similar pues le permitieron una doble jubilación como supuesto supervisor nivel uno.

La opacidad y el encriptado del caso por los directivos de Pemex no permite la transparencia para conocer el monto total de esa pensión dorada pero algunos estiman que se acercaría a los 200 mil pesos.

Por eso Huerta le echó sal a esa herida tirando la indirecta: "Te lo digo Chana para que lo entienda Juana".

*Envoyé depuis Paris, France.