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TEXTO IRREVERENTE | PALABRA DE PLASTILINA - ¿Cuánto vale la palabra de un gobernante? Mucho, debería ser la respuesta en un mundo ideal pero la realidad conduce a lo contrario o sea poco, casi nada. Y, ¿cuánto vale la palabra de la...

¿Cuánto vale la palabra de un gobernante? Mucho, debería ser la respuesta en un mundo ideal pero la realidad conduce a lo contrario o sea poco, casi nada. Y, ¿cuánto vale la palabra de la gobernante en turno, Rocío Nahle?...

Por Andrés Timoteo

PALABRA DE PLASTILINA

¿Cuánto vale la palabra de un gobernante?

Mucho, debería ser la respuesta en un mundo ideal pero la realidad conduce a lo contrario o sea poco, casi nada.

Y, ¿cuánto vale la palabra de la gobernante en turno, Rocío Nahle?

Además de la premisa anterior, la respuesta la tienen los trabajadores del sector salud que se quedaron esperando su bono de fin de año.

Apenas lo habrían cobrado ayer, de acuerdo al comunicado oficial.

Suponiendo que así fue entonces hasta el 6 de enero obtuvieron la prestación que debieron recibir en la primera quincena de diciembre.

Y eso basta para descalificar la palabra empeñada por la zacatecana Nahle quien primero les dijo que podrían cobrar dicho bono en efectivo y no en especie como pretendía el secretario de Finanzas Miguel Reyes.

No sucedió, no lo pudieron cobrar antes de Navidad.

Se vino la última semana del año y Nahle volvió a dar su palabra de que lo tendrían antes de la última campanada del reloj.

Y tampoco.

El lunes, por tercera vez volvió a prometer que ahora sí cobrarían y hasta ofreció un ‘mea culpa’ por el retraso.

¿Cumplió?

El poblano Reyes dijo que sí, que los casi 18 mil trabajadores habían recibido “al cien por ciento” dicho pago, pero hasta ayer había empleados que lo contradecían y acusaban que ‘se hicieron rosca’ en pleno Día de Reyes.

Tal vez se regularizo en las horas siguientes, pero el hecho está consignado: la desvalorización de la palabra de Nahle.

Todo lo que promete, no se cumple.

En quince días, ella comprometió tres veces su palabra y ahora está quedó sin valor.

Vaya y este caso particular -por que hay otros en los que también ha puesto su palabra como prenda- recuerda aquel reclamo de una diputada española cuando echaron del gobierno a Mariano Rajoy en el 2018 por múltiples casos de corrupción a pesar de que el derechista se pregonaba honesto.

“Usted tiene la lengua de Jovi -la marca española más popular que vende la plastilina-, se moldea y se retuerce a conveniencia, sus mentiras son tan maleables como esa pasta para hacer monigotes, su palabra no vale nada”.

Así Nahle y sus colaboradores son unos ‘plastilin-osos’ por tener depreciada su palabra y quedar en ridículo.

¿Que la gobernante iba a escarmentar a sus funcionarios y hasta adelantó cambios en su gabinete por ese gazapo de los bonos?

Es otra plastilinada.

¿Correrá al misanteco Valentín Herrera de la Secretaría de Salud?

Para nada.

¿Echará al poblano Miguel Reyes de Sefiplan? Tampoco.

Ambos se merecen ser despedidos, pero continuarán en los cargos por dos razones, una porque la palabra de la zacatecana es de plastilina y la segunda porque ellos solo obedecieron órdenes.

¿A poco creen que ese negocio de casi 300 millones de pesos en los bonos de los trabajadores sanitarios lo hicieron a ‘motu proprio’ y que la zacatecana no estaba enterada ni era la comanditaria?

Si lo creen pues estarán honrando tardíamente el Día de los Inocentes.

Lo que se ha manejado en diversos reportes de prensa es que el enjuague con una cadena de tiendas comerciales les reportaría a los funcionarios estatales un ‘cashback’ o sea un reembolso a guisa de comisión por el volumen de la compra, de hasta el 10 por ciento.

Es decir, pretendían embolsarse 30 millones de pesos en ese chanchullo.

¿Esa transa la hizo el poblano Reyes a espaldas de Nahle o ella misma la autorizó?

Dedúzcanlo en base a la lógica elemental.

HASTA EL PERICO

A una semana de haber recibido los ayuntamientos, los nuevos ediles ya tienen la balanza de lo heredado de sus antecesores y son, su mayoría, deudas, tesorerías saqueadas, mobiliario destrozado, parque vehicular calamitoso al igual que infraestructura pública y un pillaje generalizado.

Uno de los casos más turbios y que es una alerta para los porteños está en Fortín de las Flores.

Allí, el morenista Gerardo Rosales Victoria “se llevó hasta el perico”, según declaró el emecista Alfonso Marín, su sucesor.

La ciudad es un caos, llena de suciedad, carreteras y calles destrozadas, centros deportivos como si hubieran sido bombardeados y arcas vacías, aunque el alcalde guinda aseguró que le había dejado 30 millones de pesos, pero los fortinenses se preguntan si los dejó en la tesorería o como soborno para que no lo denuncie penalmente.

El colmo es que las áreas verdes -parques, jardines, camellones, glorietas- están llenas de maleza, con montones de basura acumulada y sus vías adyacentes tupidas de baches además de que deambulan ratas, moscas y perros callejeros.

Hace tiempo, Fortín hacía honor a su extensión toponímica: de las flores, pues era un lugar limpio, florido y atractivo, pero el guinda Rosales lo dejó convertido en muladar.

La advertencia para los porteños es que el tipo fue subdelegado de la Secretaría del Bienestar en la zona centro -es gente del senador Manuel Huerta- y en tan sólo cuatro años causó una hecatombe en ese otrora bello municipio.

Eso es lo que le depara al puerto de Veracruz con la comapeña Rosa Hernández, también exsubdelegada del Bienestar y personera de Huerta.

En el 2029 todos estarán lamentándose que la comapeña “se llevó hasta el perico”.

Sobre aviso, no hay engaño.

*Envoyé depuis Paris, France.