
Por Andrés Timoteo
OCURRENCIA EN DECLIVE
Hace siete años, en marzo del 2019, la maestra Ifigenia Martínez, referente histórico de la izquierda en México, soltó la carcajada cuando se enteró que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador había enviado una carta al rey de España, Felipe VI exigiéndole una disculpa al país por la conquista de hace cinco siglos.
¿Y dónde estaba el presiente (López) hace 500 años?”, les dijo a los reporteros que la abordaron en el Senado.
Fue un dardo de sarcasmo hacia el tabasqueño.
Enseguida dio una cátedra de resiliencia histórica.
“Ahí está viva la cicatriz pero pues ya no tiene remedio.
Ya nosotros superamos esa etapa y a mucho orgullo.
Y hasta más, los ayudamos cuando lo necesitaron”...
Aseveró en referencia al Exilio Español cuando México recibió a miles de españoles que huyeron de la Guerra Civil y la dictadura franquista.
-¿No cabe la disculpa entonces?, insistieron los periodistas.
“No, no cabe, pero me hicieron reír”, contestó la legisladora.
Claro, la prensa no fue la causante de su burla sino la ocurrencia de López Obrador, azuzada por su esposa y sedicente académica, Beatriz Gutiérrez Müller.
En aquel tiempo, López decretó una “pausa” en las relaciones con España -otra ocurrencia sin valor ni consecuencias verdaderas-, pero ahora parece que hay acercamientos para superar ese bochornoso episodio.
El rey Felipe VI dijo la semana pasada durante su visita a una exposición sobre las Américas en el Museo Nacional de Arqueología de Madrid que en la etapa de Conquista y Colonia “hubo mucho abuso”.
“Hay cosas que cuando uno luego las estudia, las conocemos, uno dice, pues en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos", sostuvo.
Esto fue tomado como una suerte de reconocimiento oficial de la responsabilidad histórica y un paso para desescalar la “pausa” obradorista.
Claro que eso fue saludado por la actual presidenta mexicana Claudia Sheinbaum quien hasta invitó al monarca para ir al Mundial de Fútbol mientras que el autor del brete, López Obrador, ha de estar rumiando en su escondite.
Su ocurrencia de ruptura acrónica está en declive.
Tal vez sólo perviva en su libro “Grandeza” con el que pretende reescribir -según quienes lo han leído- la historia a base de ideología y más ocurrencias.
Pero el rebrote en el tema de la Conquista Española hace voltear hacia la calurosa Sevilla, sede del Consejo General de Indias durante más de tres siglos y que es un tesoro de crónicas sobre ese proceso doloroso que fueron la Conquista y la Colonia.
VIVIMOS ENGAÑADOS
Su edificio mismo está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y quienes lo visitan pueden constatar su belleza arquitectónica y sobre todo su riqueza documental.
Allí se resguardan unos 50 mil documentos desde cartas autógrafas de conquistadores, mapas, planos detallados y libros cedularios de la Nueva España.
Algunos pliegos están en exhibición en pequeñas vitrinas de mesa para que los visitantes puedan apreciarlos de cerca.
Da emoción, por ejemplo, leer los relatos de puño y letra, y las firmas autógrafas de personajes como Cristóbal Colón, Hernán Cortes o Bernal Díaz del Castillo.
Los textos en el Archivo de Indias en Sevilla son fascinantes y, obviamente, Veracruz está presente en ellos.
Es una cátedra leer el acta de la fundación de La Villa Rica de la Veracruz -porque fue Viernes Santo- del 19 de abril de 1519, no en el puerto sino en unos matorrales de Quiahuiztlán que pertenece al municipio de Actopan.
Ojo, ni Veracruz puerto ni La Antigua -a donde se trasladó pero hasta 1925- son los municipios primigenios de ese cabildo.
Los conquistadores arribaron a los arenales de Atlachicueyan frente a la isla de San Juan de Ulúa que originalmente nombraron Santa María de las Nieves.
Luego lo rebautizaron por el Día de San Juan y por los nativos Cullúas aunque no asentaron allí los poderes.
Hernán Cortés fue el primer alcalde, el cargo entonces se era Capitán General y Justicia Mayor, y los primeros regidores fueron Alfonso Hernández Portocarrero, Francisco de Montejo, Juan Gutiérrez de Escalante, Alfonso Ávila, Alfonso de Grado, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid, Bernardino Vázquez de Tapia, Gonzalo de Sandoval, Alfonso Romero y Ochoa Vizcaino.
El primer tesorero municipal fue Gonzalo Mejía -y desde ese no han parado de robar-, el secretario del ayuntamiento -Escribano Real- Francisco Fernández y el maestro de Ceremonias, Fulano Corral.
Ah y otras dos mentiras que desmontan los documentos de Sevilla son que Veracruz no fue la primera tierra continental tocada por los conquistadores, antes pisaron La Florida, Yucatán, Tabasco, Panamá y Colombia.
Dos, tampoco La Antigua es el primer ayuntamiento de América ni de su tierra continental.
Veinticinco años atrás, el 24 de abril de 1494, Cristóbal Colón fundó el cabildo de La Isabela en República Dominicana, isla antes llamada La Española, y, en septiembre de 1510, Vasco Núñez de Balboa instaló el ayuntamiento de Santa María La Antigua del Darién, en Panamá.
¡Recórcholis!
La Antigua veracruzana no es la más antigua.
¡Hemos vivido engañados!
*Envoyé depuis Paris, France.