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TEXTO IRREVERENTE | LOS "ROBOLUCIONARIOS" - Es esa clase de politiquillos que vieron la oportunidad e hicieron la "robolución", que no revolución, en su mundillo y de paso jugosos negocios al amparo del poder. Marx Arriaga, el comunista de cafetería...

Es esa clase de politiquillos que vieron la oportunidad e hicieron la "robolución", que no revolución, en su mundillo y de paso jugosos negocios al amparo del poder. Marx Arriaga, el comunista de cafetería que elaboró los nuevos libros...

Por Andrés Timoteo

LOS "ROBOLUCIONARIOS"

Es esa clase de politiquillos que vieron la oportunidad e hicieron la "robolución", que no revolución, en su mundillo y de paso jugosos negocios al amparo del poder.

Marx Arriaga, el comunista de cafetería que elaboró los nuevos libros de texto plagados de errores pedagógicos, contradicciones científicas e ideología política, protagoniza el escándalo más reciente al interior de la "cuarta transformación".

La afirmación de que sus libros y la "nueva escuela mexicana" son de corte seudocomunista es por lo metido en los textos que están estudiando los niños mexicanos que ni siquiera se apega a la enseñanza responsable del comunismo o socialismo.

No es malo estudiar y ni siquiera simpatizar con esas corrientes de pensamiento.

En los centros de estudios que se asumen serios hay pilares infranqueables a tratar académicamente para formar el criterio dialéctico -comparar argumentos contrarios, las tesis y antítesis-, en este caso el socialismo y el capitalismo.

Por supuesto que en las universidades de todo el mundo es obligado el estudio de Carlos Marx, Federico Engels, Antonio Gramsci o Paulo Freire, por citar algunos de la izquierda filosófica, o a Adam Smith, Jonh Locke o Milton Friedman refiriéndose al ala opuesta.

El rechazo a conocer alguno de ellos es caer en el reduccionismo y la facción.

Ahora imaginen al pensamiento unipolar inoculado a los niños y el uso de la educación como arma político-electoral.

Eso es lo que hizo Arriaga con la bendición del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador y la camada de 'cuatroteros' que se asumen como los "puros" del régimen y no porque sean son inmaculados sino que son los más radicales, cerrados y facciosos.

El punto relevante acá, fuera de los pleitos internos en el morenismo, es la gravedad para la nación de tener desde el 2023 esa formación sesgada y comunistoide en el contenido de los libros de texto gratuitos.

Los comunistillas, esos que desde hace la revolución desde una café Starbucks, encabezados por Marx Arriaga, son los responsables que dichos manuales de militancia política, más que de aprendizaje académico, se estudien en las escuelas públicas.

Y esos mismos ahora están peleándose, pero ni siquiera por mantener su ideología sino por los retazos del poder dando un espectáculo miserable, aunque demostrativo de lo que son.

En Veracruz vaya que hay Marxes Arriagas que se creen "puros" y dueños de cotos.

Ahí están la diputada Tania Carola y su pareja, Guadalupe Osorno, secretaria de Protección Civil.

También el exgobernador Cuitláhuac García, hoy funcionario federal que sigue controlando parcelas en la aldea, por ejemplo.

Claro, aclarando esos tres ni siquiera han leído un libro de teoría marxista -a diferencia de Arriaga- y tal vez ni cualquier otro.

En el mismo costal, la secretaria de Educación, Claudia Tello, y el líder de la legislatura Esteban Bautista que se dicen izquierdistas de antaño.

Bastaría con preguntarle a cualquiera sobre lo que dice Gramsci del materialismo histórico o Mark Fisher del realismo capitalista y verán cómo se ponen a roznar.

Son los comunistas de cafetería, se repite, que dirigen alguna parte del gobierno local y se atrincheran en sus parcelas haciendo su "robolución", algunos hasta con fusiles de palo -risas-.

"Robolución" porque se roban el presupuesto, el tiempo del estado y hasta el futuro de generaciones enteras con ideología dañina y el uso del servicio público para satisfacer ambiciones de facción.

ESPEJO CUBANO

El más próximo ejemplo que debe alertarnos por esos libros de texto que pueden estropear a generaciones y sociedades está ahora mismo en Cuba.

Ya son conocidos los videos y fotografías de la isla en medio del muladar, con calles llenas de basura que nadie recoge y ruinas que nadie reconstruye.

"Los cubanos ya ni se bañan", dicen los mordaces y eso es fruto de la cultura comunistoide inoculada desde hace seis décadas a los niños quienes luego, de adultos, se comportan conforme a lo aprendido ideológicamente.

Gersón, un colega periodista que publica desde allá y en la clandestinidad de las redes sociales lo expone crudamente.

"Las calles en La Habana y otras ciudades están anegadas de basura, caños a cielo abierto e inmundicia, no es consecuencia del mito sobre el bloqueo norteamericano sino de las malas costumbres que el comunismo sembró".
"El régimen castrista acostumbró a la gente a recibir todo del gobierno y entonces dejó de trabajar.
La engañaron enseñándole en las escuelas que eso era revolución y progreso, pero cuando vino la calamidad todo se fue al carajo.
Nadie arregla ni donde camina".
"Por eso todo está lleno de basura, nadie barre, nadie pinta, nadie asea, alegan que eso le toca al gobierno.
A mi gente le enseñaron a no trabajar, sólo a estirar la mano", se lamenta.
Y advierte: "¡Para allá van en México!
El gobierno los está mal-acostumbrando a vivir de las ayudas y a no trabajar, y cuando vengan tiempos malos tampoco se van a bañar y vivirán, si lo toleran, en medio de la basura".

Vaya, ni cómo refutarlo.

Ahí en Cuba, la dichosa revolución terminó en el robo del futuro de al menos cuatro generaciones.

*Envoyé depuis Paris, France.