
Por Andrés Timoteo
LOS PASABLES
En dos días habrá nuevos presidentes municipales en Veracruz y la gente está contenta porque ya se van los actuales cuya mayoría resultó en fiasco delictivo.
¡Por fin fuera", gritan y repiten ese refrán de que "no hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista".
Lo malo es que muchos de los que llegan nos son mejores de los que se van porque arrastran una mala aura, aunque no todos hay que decirlo.
Hay ayuntamientos donde esperan una mejoría respecto a los ediles salientes.
Son los menos, pero los hay.
Por ejemplo, en Fortín de las Flores hay buenas expectativas para el alcalde entrante surgido del partido Movimiento Ciudadano (MC), Alfonso Marín Delfín, hijo del exalcalde priista Alfonso Marín Quijano (1989-1991) a quien apodan "El Picolo" y es un personaje ocurrente y picaresco del empresariado de la zona.
Los fortinenses lo hicieron ganar para castigar la corrupta y desastrosa administración del morenista Gerardo Rosales, protegido del senador Manuel Huerta, aunque ahora mismo en ese municipio hay una romería de rumores sobre que el alcalde saliente le habría ofrecido convidarle varios millones de pesos al 'Picolo' para que se haga de la 'vista gorda' y no denuncie el saqueo financiero del ayuntamiento.
¿Será?
En Jalapa llega una verdadera izquierdista, Daniela Griego, luego de dos administraciones azarosas y terribles que presidieron los 'comunistillas' de cafetería Hipólito Rodríguez y Ricardo Ahued -sustituido el último año por el abogado trinquetero Alberto Islas-.
Obviamente que los jalapeños esperan una vuelta de timón y que por fin haya un gobierno humanista y medianamente honesto.
A esperar.
También en Alvarado hay por lo menos una expectativa aceptable con la llegada de Alberto Cobos Márquez quien surgió el voto auténtico de los lugareños pues no era la carta de la gobernante estatal, Rocío Nahle, quien impulsó como candidato de Morena al expanista y exnaranja Hipólito Deschamps para pagarle su esquirolaje en el 2024.
Por haber derrotado al 'chapulín' Deschamps y encarnar el repudio y la resistencia populares ante tal imposición, ya el edil está en el centro de los buenos augurios para los alvaradeños.
Ahí también hay que esperar, aunque de entrada tiene la ventaja, aunque sea cosmética, de que pertenece al Partido Verde y no a Morena al igual que Griego Ceballos cuya militancia es en el Partido del Trabajo.
En Orizaba no hay mayor cambio porque el priista Juan Manuel Díez no se retira, sólo deja el título edilicio pero seguirá gobernando a través de su marioneta, Hugo Chahín Kuri, quien era el director del DIF municipal.
Este señor no ata ni desata -¿ya lo oyeron hablar?- y es mucho más sumiso que los títeres anteriores que fueron alcaldes bajo obediencia de Diez Francos: Hugo Chaín Maluly, su padre, e Igor Roji López.
Ambos ya están en Morena.
Pese a que en su momento fueron alcaldes priistas de La Pluviosilla, no mandaron en realidad pues el edil de facto siguió siendo Diez Francos.
El diezfranquismo en Orizaba que inició en el 2007 va para los 23 años pues finalizará en el 2030 cuando concluya la gestión de su tercer encargado de despacho, Chahín Kuri.
Sin embargo y más allá de ese cacicazgo aldeano, el augurio no es nefasto para los orizabeños porque "El Emperador", como a Diez Francos le gusta que le digan, no ha sido un mal edil ni tiene fama de ratero.
Al contrario, pese a su megalomanía y autoritarismo transformó a la ciudad y la convirtió en un lugar pujante y turístico.
UNA LUCHADORA SOCIAL
En la sufrida Mixtla de Altamirano, la llegada Celia García a la alcaldía, una auténtica activista por la defensa de los derechos indígenas y campesinos que fue abanderada por el PRI luego de que ella abandonó Morena por tanta corruptela, porta la esperanza del cambio tras ocho años de abusos y transas de los hermanos Crispín y Norma Hernández Sánchez.
El primero presidió el concejo municipal nombrado por Cuitláhuac García y Juan Gómez -padrinos tan nefastos- en el 2020 y en el 2022 lo sustituyó su hermana ya como alcaldesa formal de Morena.
Ambos saquearon las arcas municipales y cometieron abusos contra la población.
Ahora ese par intentó hacer un último chanchullo poniendo en remate trece vehículos del ayuntamiento, entre ellos patrullas y maquinaria de construcción, para embolsarse el dinero antes de irse.
Para ello contaron con la complicidad del diputado Paul Martínez, presidente de la Comisión de Hacienda Municipal, otro inefable.
En Río Blanco también están gustosos con la llegada del empresario José Antonio May, abanderado por el PAN aunque no panista 'per se' y quien fue víctima de robo y persecución judicial durante el sexenio pasado.
May tuvo que exiliarse en Estados Unidos y regresó para enfrentar y derrotar al régimen en su municipio.
Así como ellos hay otros ediles nuevos que levantan ámpula positiva: Ignacio Ramírez en Zongolica, Omar Jaén de Misantla, Eduardo Toscano en Catemaco y Sósimo López de Soteapan, los cuatro de MC y Ranferi Plata en Jesús Carranza del PAN.
No rebasan la veintena, pero aún así son rarezas pasables en esta coyuntura municipal, al menos en la percepción previa.
*Envoyé depuis Paris, France.