
Por Andrés Timoteo
LA DES-MENCHADA
Bastó un mes para que el anaranjado Donald Trump hiciera efectiva su arenga.
El 25 de enero afirmó sobre los líderes de los carteles del narcotráfico en México: “conocemos sus rutas.
Sabemos todo sobre ellos.
Conocemos sus hogares y vamos a por ellos”.
Ya un año antes un año antes, el 20 de enero del 2020, había declarado como organizaciones terroristas globales que amenazaban la seguridad de los Estados Unidos a esos carteles.
¡Oh magnificencia de tales acciones!, dirán los mexicanos que viven bajo el yugo de los narcos y los narcogobiernos.
Y ayer Trump se la cumplió a Nemesio Oseguera, “El Mencho”, jefe del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) abatido en un enfrentamiento en Tapalta, Jalisco, donde se escondía pero cuya ubicación fue localizada gracias a la intervención de las agencias de inteligencia estadounidenses.
No mintió el pelipintado: sabía donde vivía y fue por él.
Su captura y muerte no fue una acción que el gobierno mexicano haya realizado a ‘motu proprio’ sino una orden de Washington ejecutada por la presidenta Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Cierto, para la apariencia oficia ellos se llevarán el crédito aunque en los entresijos reales únicamente cumplieron la disposición trumpiana.
Además hay que acotar que para García Harfuch el golpazo contra el CJNG y el abatimiento de su líder es una suerte de desquite personal pues él mismo fue un objetivo a asesinar de ese cartel cuando el atentado del 26 de junio del 2020 siendo entonces secretario de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México.
“El Mencho” era actualmente el más grande y poderoso capo del narcotráfico en el país tras la división y debilitamiento del Cartel de Sinaloa que desde hace dos años tiene una guerra interna de facciones entre los herederos de Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Son malos tiempos para los narcoterroristas en México pues, obligada por la presión de Trump, la morenista Sheinbaum terminó ayer de tajo con la política de “abrazos, no balazos” que implementó su antecesor Andrés Manuel López Obrador con la cual protegió, dio impunidad y avaló que los capos de la mafia se apropiaran de casi todo el territorio nacional.
Con López Obrador nunca hubieran capturado o exterminado a “El Mencho”.
No olviden que el único operativo similar fue cuando aprehendieron por algunos minutos a Ovidio Guzmán, el hijo de “El Chapo”, en octubre del 2019, pero lo liberaron por orden directa del tabasqueño en el famoso “Culiacanazo”.
Cierto, cuatro años después, en enero del 2023, Ovidio Guzmán fue recapturado y extraditado a Estados Unidos pero López Obrador lo tuvo que hacer bajo presión de Washington y para tratar de sacudirse la etiqueta de “narcopresidente”.
Ahora su sucesora desechó los abrazos lopezobradoristas a los criminales y recurrió a los balazos para combatir a esos mismos que el obradorismo empoderó durante seis años.
No por voluntad propia, se repite, sino obligada por Estados Unidos.
En Jalisco desde ayer gritan: ¡Gracias Trump por la DesMenchada!
EL BÚNKER DEL BUKANAS
En Veracruz también se siente la mano trumpiana.
Los sobrevuelos de naves gringas no tripuladas que realizan labores de reconocimiento, cartografía e inteligencia ya han dado resultados positivos.
En el sur y norte de la entidad han ubicado depósitos de combustible robado -'huachicol'- que se han decomisados así como la localización de bandas delictivas.
En Minatitlán, Isla, Tuxpan y Medellín de Bravo se han asegurado ‘narco-bodegas’ de combustible robado, vehículos y carros-cisternas y hasta una flotilla de aviones usados para el trasiego de droga.
Todo esto por la vigilancia obtenida de los drones norteamericanos.
Y el pasado fin de semana también por la inteligencia de los estadounidenses se ubicó y detuvo a Israel Enríquez, jefe operativo del CJNG en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río junto con varios de sus sicarios y operadores.
Un golpe espectacular.
Pero hay otro hecho que concierne a Veracruz.
El 15 de febrero estuvieron a punto de capturar a Roberto de los Santos, alias “El Bukanas”, originario de Acultzingo y quien desde hace años siembra el terror y la violencia en la zona centro y parte de Puebla donde opera el ‘huachicoleo’, los asaltos en autopistas y a los trenes cargueros además de estar asociado con el CJNG.
Desde el bienio de Miguel Ángel Yunes se trató de capturarlo pero no pudieron pese a que la Fiscalía estatal ofreció un millón de pesos como recompensa a quien informara sobre su ubicación.
Cuitláhuac García lo toleró y dejó hacer.
Ahora Rocío Nahle simplemente volteá a otro lado.
Hace una semana y tras los reportes de inteligencia gringos, la Secretaría de Marina efectuó un operativo en un domicilio del municipio poblano de Chignahuapan y por poco lo atrapan ya que logró escaparse momentos antes.
En ese Pueblo Mágico, famoso por sus talleres artesanales de esferas navideñas, “El Bukanas” tenía su búnker que fue localizado por los drones de Trump.
¿Se imaginan la felicidad de poblanos y veracruzanos si lo hubiera atrapado?
Ya estarían gritando: ¡Gracias Trump por la DesBukanada!
*Envoyé depuis Paris, France.