
Por Andrés Timoteo
HABANIZACIÓN
Dicen que el misanteco Valentín Herrera se va de la Secretaría de Salud, pero no se ha ido.
Dicen que renunció varias veces, la primera en noviembre pasado, pero no se ha ido.
Dicen que la gobernante en turno ya tiene su remplazo y que no será ni su ‘comadre’ Carmen Medel ni su protegido Roberto Ramos Alor.
Hablan de una tal Silvia Guillermina Roldán Fernández quien fue secretaria de Salud en Tabasco bajo el mando de Adán Augusto López Beltrán -¡Uy, La Barredora sigue conquistando espacios en Veracruz-.
Que según la zacatecana Rocío Nahle la trató cuando ella radicaba en Villahermosa y estaba a cargo de la construcción de la refinería de Dos Bocas, pero no ha llegado.
Y mientras el reacomodo cosmético de los jefes burócratas sigue colgado de apuestas y especulaciones, los servicios de salud están patas para arriba.
Los que han visitado Cuba -y los que no pues que echen un vistazo a los videos que suben los propios cubanos en las redes sociales- corroborarán que los hospitales de Veracruz bajo el nahlismo ya se habanizaron.
Sí, están igual que los hospitales y centros de salud de La Habana: en desastre.
No tienen medicamentos, no tienen galenos, no tienen camas, no tienen insumos básicos -vaya ni siquiera vasos de papel ni agua para darle a los pacientes-, no tienen batas, no tienen sábanas y son cada vez más los casos en que se suspenden o se postergan por tiempo indefinido las intervenciones quirúrgicas.
Solo revisen las notas de prensa en las últimas semanas, más de veinte personas tuvieron que solicitar amparos ante el Poder Judicial de la Federación para obligar a la Secretaría de Salud de Veracruz a atenderlos, darles tratamiento o platicarles alguna cirugía.
De las instalaciones ya no se hable, los pacientes aparecen en el piso esperando que se desocupe alguna cama, no sirven los elevadores, no hay climatización para las zonas cálidas.
Vaya, igual que en La Habana -y se habla de la capital de esa nación caribeña pues es donde están los hospitales más grandes y parecidos a los jarochos-.
Y el valiente que se anime a entrar a los baños en los hospitales veracruzanos también comprobará que son una porquería, ni siquiera tienen agua corriente, ya no se diga jabón o papel higiénico.
Esa es la realidad de la infraestructura sanitaria de Veracruz bajo el nahlismo está habanizada.
Tal vez a la zacatecana le complazca porque ya tiene para presumir una similitud con su admirada dictadura castrista.
Y qué decir del chanchullo con los bonos de fin de año para los trabajadores del sector.
Y de los salarios adeudados para cientos de trabajadores de la empresa timadora Limpieza Especializada Industrial y Hospitalaria (LEIH) cuyos accionistas financiaron la campaña electoral de Cuitláhuac García en el 2018 y la de Rocío Nahle en el 2024, por eso la tratan tan bien y pese a sus corruptelas e incumplimientos no hay una sola denuncia penal en su contra.
Del 2022 a la fecha, el gobierno estatal le entregó 4 mil 500 millones de pesos a Leih para que le realizara el aseo de hospitales y otras oficinas gubernamentales y ni así les quieren pagar a los empleados que además reciben maltrato laboral con explotación en horarios y cero prestaciones adicionales.
¡4 mil 500 millones de pesos le han dado García y Nahle a los de Leih!
¿Pues cuánto dinero le puso a sus campañas?
Y hay más del asunto porque la zacatecana acaba de anunciar que para “solucionar” el problema de las decenas de trabajadores a los que dicha compañía no les paga su sueldo va a crear una empresa paraestatal dedicada a hacer lo mismo.
FOBAPROA DE LA ESCOBA
Y vaya que se quebró la cabeza con el nombre: Limpiaver -risas, bien dicen que cuando hay escasez de materia gris lo obvio es la regla-.
Hacía fuera se fijarían dos posturas sobre esta nueva compañía paraestatal.
La negativa: va a crear más burocracia, más oficinas, poner más jefes a pesar de que la Secretaría de Salud puede contratar al personal de limpieza por su cuenta o al menos subrogar el servicio.
La positiva, la que difunden los propagandistas, que “con mano firme, la gobernadora pone orden y les resuelve a los trabajadores” y “se les acabó el negocio (a los de Leih) -más risas-, como escribieron al respecto algunos panegiristas en la prensa contratada.
Ni uno ni lo otro, y el negocio seguirá intacto con la variante de que ahora los pillos serán rescatados con dinero estatal.
Por eso el transformo es más perverso.
Nahle entrará al rescate de los empresarios de Leih, les adquirirá el personal que ya tienen contratado, les dará un empleo aparentemente fijo y les quitará de encima ese entuerto financiero-laboral para que sigan como si nada.
Y claro, no habrá una sola denuncia de parte del gobierno estatal.
Los desesperados trabajadores al ver que serán contratados por el gobierno estatal pues ni se acordarán de exigir lo pendiente a sus anteriores patrones.
¡Y Santo Remedio!
Nahle pondrá en marcha una suerte de “Fobaproa de la Escoba” o sea rescatará a los corruptos de Leih con dinero de los veracruzanos.
Absorberá su nómina y compromisos y así todos felices, financiada y financiadores.
Esa es la maniobra.
*Envoyé depuis Paris, France.